Tras toda una vida sobre los escenarios, la legendaria Patti LuPone llega a España con el espectáculo Songs from a Hat, con el que desde el pasado 10 de junio recorre parte de nuestro país. Málaga, Barcelona, Madrid o las Islas Canarias son algunos de los lugares donde podremos disfrutar de los grandes clásicos de su carrera, en un show que rompe con el concepto de “concierto tradicional”.
Su primera vez actuando en España
Patti, ¿Cómo te sientes?
Estoy muy emocionada de poder cantar en España. Songs from a Hat era la mejor manera de venir por primera vez. En este show, salen del sombrero canciones que he interpretado en Broadway y en musicales del West End. También hay canciones que he interpretado en diferentes espectáculos como Matters of the Heart o Far Away Places que no están necesariamente asociadas conmigo, pero sí que trato de incluir.
¿Quién es Patti LuPone cuando baja del escenario? ¿Qué te gusta hacer tras terminar una función?
Generalmente viajo de la mano de un espectacular equipo de personas con el que llevo trabajando más de 30 años. En mis shows siempre están mi regidor, mi diseñador de sonido, mi director musical, productor, equipo de vestuario…Tras terminar, me encanta reunirme con ellos y explorar la ciudad en la que estamos. ¡Y comer! Conocer la gastronomía de cada ciudad. También, es verdad que cuando estoy inmersa en una gira tengo que cuidar mi voz tras bajar del escenario y debo descansar.
Y cuando no estás inmersa en una gira o trabajando, ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Cuando no estoy trabajando me gusta estar en mi casa en Connecticut siendo esposa, madre o ama de casa. Bueno, madre no, porque mi hijo tiene 35 años ya y vive en California. Pero si que soy esposa y ama de casa y llevo una vida muy normal. Me encanta estar aquí tranquila y rodeada de verde. Vivo en el campo, donde disfruto mucho de la calma y me alejo del espectáculo para recordar cuál es mi verdadera vida. Creo que esa es la única forma en la que un actor puede alimentar su oficio: viviendo una “vida real”.
Toda una vida sobre los escenarios: Desde los cuatro años hasta protagonizar el musical Evita en 1979
¿Cómo recuerdas el comienzo de tu carrera?
Lo recuerdo perfectamente. Mi carrera comenzó en The Acting Company de John Houseman, siendo parte de la primera promoción de la Escuela Juilliard. Él nos reunió, formó una compañía teatral y nos llevó de gira con seis obras clásicas al año. Estuve en esta compañía cuatro años, ¡y todavía existe! Creo que fue una experiencia y un aprendizaje maravilloso como actriz. Aprendes a cómo mantener una interpretación, ofrecer una actuación, cómo desarrollar la resistencia necesaria para viajar…A veces teníamos jornadas en las que viajábamos once horas, bajábamos del autobús, nos poníamos un corsé, hacíamos Las tres hermanas y después directas al motel a descansar. Fue una experiencia increíble.
Protagonizaste el musical Evita en 1979 y ganaste tu primer Premio Tony, -el primero de tres- ¿Cómo llevaste la fama en esa época?
Mi primera nominación a los Premios Tony fue por The Robber Bridegroom, pero Evita fue el proyecto que cambió mi vida. También estuve rodeado de mucha polémica por la figura de Eva Perón ya que la gente terminó asociándome con ese personaje, algo de lo que después me costó desprenderme como actriz. Para mí fue muy difícil. Pero ahora que los años han pasado, también sé que fue una de las lecciones más valiosas de mi vida y una auténtica prueba de fuego para mi.
¿Qué crees que es importante para mantenerse en la cima tras toda una vida?
Creo que “sólo puedes lograr lo que puedes lograr”. Y serán otros quienes te coloquen en la cima, ¿sabes a qué me refiero? Hay muchísimos actores y cantantes mejores que yo que nunca alcanzaron el éxito. Así que, en realidad, es cuestión de suerte. Si que pienso que es necesario trabajar sin parar y tener ese algo de suerte. Mi carrera perdura porque trabajo sin pensar en el concepto de “estar en la cima”. Me entrego en cada proyecto y la gente me sigue llamando. Creo que la longevidad en esta profesión es el verdadero éxito. Y yo no quiero retirarme. Me apasiona y solo pienso en dar lo mejor de mi cada vez que salgo al escenario.
Company, uno de tus musicales más famosos, fue producido por el Teatro del Soho CaixaBank y dirigido por Antonio Banderas. ¡Uno de los lugares donde ya has actuado! ¿Conocías a Antonio?
¡Sí! Lo conocí y cené con él cuando estuvo Company en Londres. Me hizo muchísima ilusión, cenar con Antonio fue un sueño, me encantaría trabajar con él.
¿Qué es lo que más valoras en tu vida ahora mismo?
¡Ahora mismo, la paz! Intento que todo gire en torno a ello y trato de encontrar el equilibrio. Cuando miro a través de la ventana de mi casa y veo verde, colinas, y puedo encontrar serenidad en ello… me siento en calma y muy agradecida por mi vida.
¿De dónde crees que viene tu pasión por la música?
Mi tía abuela era una reconocida soprano, me hubiese encantado conocerla. Mi madre me habló de ella. Yo era, y todavía soy un poco soprano, así que ¡parece que viene de familia! Conservo grabaciones suyas hechas en su castillo de Gales y son desternillantes cuando las escuchas. Su marido inventó eso de poner el nombre del artista por encima del título. ¿Sabes lo que es? Como “Patti LuPone en Evita”. Bueno, no exactamente así, pero algo parecido. Por ejemplo: “Adelina Patti en La Bohème”. Su marido inventó eso porque lo pillaron subido a una escalera colocando su nombre por encima del de Puccini. Me contaron que ella hacía conciertos de despedida constantemente. ¡Al parecer George Bernard Shaw escribió sobre eso mismo! Ojalá haberla conocido. Y también saber dónde están el castillo y las joyas, pero bueno… eso es otra historia.
¿Es importante la familia para ti? ¿Eres una persona familiar?
¡Sí, por supuesto! Es muy importante.
"Nunca pensé en convertirme en una estrella"
¿Soñabas con convertirte en una estrella de pequeña?
Yo hacía claqué en el escenario de la Ocean Avenue Elementary School y me enamoré de la conexión que se crea con el público. Nunca pensé en convertirme en una estrella, sino en seguir sobre un escenario porque adoraba al público. Sentía que todos me estaban mirando a mí. Y seguí bailando y actuando porque me enamoré de todo aquello.
¿Quiénes eran tus ídolos?
Las personas a las que admiraba mientras crecía fueron las grandes Bette Davis y Edith Piaf. Ellas, sin duda, eran mis ídolos.
¿Qué le dirías a esa niña que empezó?
A esa pequeña Patti, le diría '¡mira hasta dónde hemos llegado!'. Aunque de verdad, nunca pensé tanto en “querer triunfar y llegar a lo más alto”. Es decir, nunca dije “Vale, tengo que hacer esto para llegar aquí y luego conseguir lo otro”. Yo simplemente iba a clases de danza, iba a clases de canto, me seguía formando sin parar y continué haciendo aquello que quería hacer desde que tenía cuatro años. Y recuerdo que cuando estaba en secundaria, el orientador me preguntó: “¿Qué quieres estudiar de mayor?” y yo respondí: “música”. Y él me dijo: “¡No puedes hacer eso!”, y pensé para mí misma “entonces, ¿para qué me haces la pregunta?”. Pues mira… al final sí hice música, porque de algún modo, creo que esa niña reconocía cuál era su destino -se emociona- Nunca se trató de alcanzar la fama, sino de seguir aquí, haciendo lo que más amo hacer.












