Han pasado seis meses desde la muerte de Tatiana Schlossberg, hija de Caroline Kennedy y nieta del recordado presidente John F. Kennedy, y su hermano pequeño, Jack Schlossberg, sigue aprendiendo a convivir con su ausencia. A sus 33 años, el aspirante a congresista por Nueva York ha concedido una entrevista a People en la que se sincera sobre el duelo por su hermana, fallecida en diciembre de 2025 a los 35 años a causa de una leucemia mieloide aguda. “Hablo con ella todos los días”, confiesa, una frase que resume la dimensión de esta trágica pérdida que ha marcado profundamente a una de las familias más emblemáticas de Estados Unidos.
Tatiana, periodista ambiental, era para Jack mucho más que una hermana. En una entrevista con Vanity Fair, él la describió como su “mejor amiga”, la persona con la que compartía códigos, humor y decisiones importantes. “El mundo nunca volverá a ser el mismo para mí”, admitió tras su muerte. Hoy, su ausencia sigue presente en su vida cotidiana porque, como él mismo reconoce: “Hay tantas cosas que ella encontraría divertidas… y ya no puedo contárselas”, lamenta. Reconoce que “nadie me conocía mejor que ella y yo no conocía a nadie mejor que ella” y su pérdida aún es muy dolorosa para él.
Un duelo que une a la familia Kennedy
La enfermedad de Tatiana avanzó con rapidez. En un ensayo publicado en The New Yorker semanas antes de su muerte, ella misma explicó que padecía una mutación poco común —Inversion 3— detectada tras el nacimiento de su segundo hijo. A pesar de su aparente buena salud, el diagnóstico cambió por completo la vida de toda la familia.
Uno de los temores que Tatiana expresó en ese texto era que sus hijos, Edwin (4) y Josephine (2), demasiado pequeños, crecieran sin recuerdos nítidos de su madre. Ese pensamiento, hoy, se ha convertido en el centro de la vida familiar.
Jack reveló a People que sus padres, Caroline Kennedy (68) y Ed Schlossberg (80), se han mudado temporalmente con el marido de Tatiana, George Moran, para ayudar en la crianza de los pequeños. Más que abuelos, actúan como ‘padres’ de los pequeños porque los cuidan a diario” y “se preocupan de verdad por los niños”. “Mis sobrinos me hacen reír como lo hacía ella”, cuenta Jack, subrayando que la presencia de los niños es, a la vez, un consuelo y un recordatorio constante de su hermana.
Caroline, que ha mantenido un perfil discreto desde la muerte de su hija, rompió su silencio público en mayo de 2026 durante la ceremonia del Profile in Courage Award. Allí recordó a Tatiana como “todo lo que mis padres representaban en su vida hermosa y demasiado corta”, unas palabras que provocaron un aplauso de más de veinte segundos.
Además de Tatiana, tiene otra hermana, Rose Schlossbergr, de 37 años. Los tres mantenían un estrecho vínculo y junto a sus padres, formaban una familia muy unida que hoy lucha por salir adelante.
La vocación política de Jack, marcada por la pérdida
La muerte de Tatiana, el pasado mes de diciembre, ha coincidido con el inicio de la campaña de Jack para el Congreso. Él mismo reconoce que es “muy duro” afrontar un proceso tan exigente en medio del duelo, pero insiste en que su hermana le pidió que siguiera adelante. “Ella quería que luchara con todas mis fuerzas”, afirma. “Estoy peleando por ella y con ella a mi lado cada día”.
El nieto del presidente John F. Kennedy anunció en noviembre de 2025 su candidatura al Congreso por el distrito 12 de Nueva York, que abarca gran parte de Manhattan y es uno de los más influyentes del país. Las primarias demócratas están previstas para el 23 de junio de 2026, y Jack se presenta para ocupar el escaño que dejará vacante el veterano Jerry Nadler, figura clave del Partido Demócrata y uno de los adversarios políticos más constantes de Donald Trump durante más de tres décadas.
En varias entrevistas, Jack ha explicado que la enfermedad de Tatiana le hizo tomar conciencia de la fragilidad de la vida y de su responsabilidad para aprovecharla. “Podría haber sido yo”, dijo a Vanity Fair. “Tengo la obligación, hacia mí y hacia ella, de hacer algo útil con el tiempo que tengo”.
Tatiana, que había trabajado como periodista ambiental, compartía con su hermano la preocupación por el cambio climático y la justicia social. Jack asegura que su campaña está impregnada de ese legado. “Sé que estaría orgullosa de mí”, dijo a People.
Honrar su memoria a través de los pequeños gestos
La familia Kennedy ha atravesado tragedias antes, pero la muerte de Tatiana ha dejado una huella especialmente profunda. “Tenía tanto por vivir”, escribió su primo Tim Shriver en un mensaje público. “Era brillante, divertida, generosa”.
Hoy, seis meses después, Jack sigue encontrando en su hermana una guía invisible y trata de cumplir con lo último que le pidió su hermana: “Más te vale ganar”. Y en eso ha puesto todas sus fuerzas . Su duelo es personal, pero también público, porque forma parte de una historia familiar que Estados Unidos observa desde hace décadas.











