Luis Alfonso de Borbón comenzaba el año asumiendo un nuevo e importante papel. El duque de Anjou sucedía al recordado duque de Sevilla como nuevo Consejero Magistral del Real Cuerpo de la Nobleza de Asturias, un cargo que, nos contaba, afrontaba con "un profundo sentido de responsabilidad"; y este viernes, 12 de junio, tiene una cita ineludible. A las 19:30 de esta misma tarde, el cuerpo nobiliario celebrará una Misa en homenaje a Nuestra Señora la Virgen de Covadonga, y en memoria de don Francisco de Borbón y Escasany, quien fuera su anterior Consejero Magistral, en la Iglesia de Santa Bárbara (Convento de las Salesas Reales), en Madrid.
También está previsto que asistan Olivia de Borbón, primogénita de don Francisco de Borbón y Escasany, que está llamada a ser la próxima duquesa de Sevilla -título que ya solicitó formalmente-, y su marido -y apoyo incondicional-, Julián Porras-Figueroa. Ambos, de hecho, ingresaron en la institución hace tiempo: Olivia fue condecorada con la Gran Cruz en 2021 -una distinción que recibía de manos de su querido padre-, y Julián fue nombrado Caballero de mérito dos años antes.
El legado del duque de Sevilla, Francisco de Borbón y Escasany, al frente de la institución
"Suceder a mi tío Francisco supone una enorme responsabilidad", nos confesaba don Luis Alfonso, que el pasado lunes asistía junto a su mujer, Margarita Vargas, al encuentro -multitudinario- de la comunidad diocesana de Madrid con el Papa León XIV en el Bernabeú. "Ha sido una figura de referencia, tanto por su trayectoria personal como por su dedicación a la institución. Asumir su legado implica respetar el trabajo realizado y, al mismo tiempo, saber adaptarlo a los nuevos tiempos. No se trata de sustituir una personalidad, sino de continuar una línea de servicio".
Ahora su objetivo es reforzar el papel cultural y social del Cuerpo, y acercar la institución a nuevas generaciones, impulsando actividades culturales, académicas y benéficas. "También considero esencial fortalecer los vínculos con Asturias, su historia y sus tradiciones, para que el Cuerpo siga siendo una referencia viva y no únicamente ceremonial".
El duque de Sevilla fue, durante 15 años, Consejero Magistral de la corporación, un puesto que "llevó con gran brillantez". Los que mejor le conocían siempre nos dijeron que fue un ejemplo de "humildad" y discreción para sus hijos; y él mismo nos aseguraba que, ante todo, consideraba que llevar un apellido como Borbón suponía una gran responsabilidad. "Hay que tener mucho cuidado con lo que haces y cómo lo haces, por las repercusiones que puede tener en otros miembros de la familia".
No obstante, reconocía que, después de tantos años ostentando el Ducado de Sevilla con Grandeza de España, se había acostumbrado, aunque siempre prefirió quedarse 'a la sombra', en la medida de lo posible. "Nunca me ha gustado salir. A veces, no ha quedado más remedio, pero nunca ha sido mi objetivo".
Un año sin el duque de Sevilla
El pasado 20 de mayo se cumplía el primer aniversario de la triste marcha del duque de Sevilla, y su hijo Francisco organizó una misa en su honor en el mismo templo que hoy acoge esta misa del Real Cuerpo de la Nobleza de Asturias; pero antes celebraba también la sesión inaugural del Consejo de nobles del Cuerpo de la Nobleza del Antiguo Reino de Sevilla, una corporación que, como él mismo había anunciado, iba a poner en marcha, para "honrar" el legado de su padre y continuar su legado.
Francisco de Borbón y Escasany falleció diez días después que su hermano, Alfonso de Borbón, dos duras pérdidas -demasiado seguidas- para sus dos hijos, Olivia y Francisco -que cinco años antes habían perdido a su madre, Beatriz von Hardenberg, y su hermana mediana, Cristina-; y también para el marido de Olivia, que era, además, quien daba a conocer la noticia a través de sus redes sociales.








