Cuando Antoni Gaudí asumió el proyecto de la Sagrada Familia, no imaginaba todo lo que estaba por venir. Aunque al principio lo compaginó con otras obras, a partir de 1914 y hasta su muerte se dedicó completamente a este templo que hoy es el gran icono de Barcelona. Desde que empezó a levantar el edificio más grande de la ciudad, construido en sus inicios con piedras de las canteras de Montjuic y una altura de 172,5 centímetros, dejó claro que su vocación fue servir a Dios a través de la arquitectura. Ahora, un siglo después de la muerte del máximo exponente del modernismo, se le ha hecho un homenaje que ha pasado a la historia. Y es que el Papa León XIV ha oficiado una misa presidida por los reyes Felipe y Letizia que ha precedido a la inauguración de la torre de Jesucristo, un acto que ha dejado sin palabras.
La despedida del Pontífice de Barcelona ha sido apoteósica. Al finalizar la misa, que ha congregado a 4.000 personas en el interior del templo y otras 4.000 en el exterior, se ha vivido un momento mágico y lleno de simbolismo. León XIV ha salido desde el altar a la herradura, ubicada en la fachada del nacimiento, frente al portal de la caridad. Un punto estratégico desde el que ha alzado la mirada para bendecir e inaugurar la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia. Está coronada en la cúspide por una cruz de 17 metros de altura (lo que equivale a un edificio de cinco pisos) hecha con cerámica blanca esmaltada y vidrio. Detalles que Valentina, una niña invidente, ha explicado tanto al Santo Padre como a los Reyes cuando han llegado a la basílica.
"Inauguramos la nueva torre de esta basílica en el centenario de la muerte del venerable Antoni Gaudí, el arquitecto de Dios, dedicada a nuestro Señor Jesucristo y coronada por la Cruz, misterio de misericordia y salvación. Elevemos nuestro espíritu y anhelemos las realidades del cielo, que el banquete eucarístico nos ha dado para ser uno en Cristo. Haz que tus hijos, al dirigir su mirada a la cruz del redentor, que corona esta Basílica de la Sagrada Familia, alcancen los frutos de la salvación y den testimonio de la alegría que, desde este árbol de la vida, ha llegado al mundo entero. Acuérdate, en tu bondad, de quienes han trabajado en la construcción de esta casa de oración y de cuantos en ella encontrarán paz y consuelo. Tú, que iluminaste a tu siervo Antoni Gaudí para dejar las realidades de este mundo y buscar las del cielo, concédenos edificar en medio de los hombres la nueva Jerusalén de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén”, ha dicho el máximo líder de la iglesia católica en una intervención tanto en catalán como en castellano.
Ha comenzado entonces un espectáculo de gran trascendencia espiritual e institucional. Un coro de niños y los miles de fieles presentes han encendido los farolillos que llevaban, con los que ha empezado un efecto dominó de luces también en el interior, quedando iluminadas las impresionantes vidrieras de la Sagrada Familia y otros elementos de la basílica. A su vez, sobre el cielo de Barcelona unos drones de colores han dibujado a Antonio Gaudí, una imagen en movimiento que ha hecho que el inolvidable arquitecto mire hacia su obra. Al lado, se ha proyectado una de sus frases: "Primero el amor, después la técnica". Como colofón, fuegos artificiales.
Tras esos emocionantes instantes que han impresionado, se ha descubierto la placa conmemorativa de la visita de León XIV, que recuerda a la que ya se dedicó a Juan Pablo II. "En recuerdo del paso de Léon XIV, que bendijo la torre de Jesucristo en el día de su inauguración en el centenario de la muerte Antonio Gaudí", se puede leer. En este punto se ha despedido de los Reyes, quienes están siendo los perfectos anfitriones. A Felipe VI lo volverá a ver antes de regresar al Vaticano, ya que el monarca participará en la ceremonia de despedida.
Las próximas citas de León XIV en España
El Pontífice encamina la última etapa de su visita por España. Tras pasar por Madrid y Barcelona, la recta final del viaje tiene Canarias como escenario. En Gran Canaria mantendrá el jueves un encuentro con las realidades de acogida a los migrantes en el puerto de Arguineguín, otro con la comunidad eclesial en la Catedral de Santa Ana y oficiará una misa en el estadio. La segunda parada será Tenerife, donde recorrerá un centro de internamiento, visitará la plaza del Cristo de La Laguna y oficiará una misa en el puerto de Santa Cruz. Desde las islas cogerá un vuelo con destino Roma, dejando atrás seis días irrepetibles en los que todo el país se ha volcado.











