Muere a los 9 años Romina Rivera Cruz, niña prodigio del violín que tocó en la segunda canonización del papa León XIV


La devastadora noticia fue confirmada el pasado 16 de agosto


"Era totalmente espontánea", ha confesado su profesor de Lenguaje Musical© romirivera1616
20 de agosto de 2026 a las 21:25 CEST

La industria musical —sobre todo, la rama clásica de esta— llora la muerte de una de sus más jóvenes y brillantes promesas. Romina Rivera Cruz, quien ha fallecido a sus 9 años, fue todo un prodigio del violín, conquistando hasta el mismísimo Vaticano con su inherente talento con el instrumento de cuerda, donde tocó el pasado octubre de 2025 durante uno de los actos más importantes del pontificado del papa León XIV. Su prematura muerte, confirmada el pasado 16 de agosto, ha sido, presuntamente, a consecuencia de la fibrosis quística —enfermedad genética, crónica y hereditaria que hace que el cuerpo produzca un moco muy espeso y pegajoso que tapa los pulmones y el aparato digestivo— que padecía. 

Romina Rivera Cruz, prodigio del violín, fallece a los 9 años© romirivera1616
Romina Rivera Cruz, prodigio del violín, fallece a los 9 años

Una devastadora noticia confirmada por El Sistema de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles de Venezuela —su país natal—, del estado de Portuguesa, el pasado domingo. "Recordaremos siempre tu sonrisa, tu amor por el arte y tu brillante talento. Es muy duro perder a uno de los nuestros", comenzaban, acompañando sus palabras de una breve recopilación de su inmensa trayectoria a tan corta edad.

Una trayectoria histórica

Convertida en todo un icono del país, donde en toda su extensión fue reconocida como un verdadero e inigualable prodigio, la comunidad artística venezolana continúa llorando su muerte. La jovencísima violinista, muy querida en sus grupos sociales —donde destacaba por su infinita alegría—, hizo historia cuando fue seleccionada para ser una de las integrantes de la fila de primeros violines de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela durante su viaje a Roma y, más tarde, al Vaticano.

Allí tocó en el concierto Santos y Música para Todos, envuelto en el marco de las actividades relacionadas con la canonización de la madre Carmen Rendiles y el doctor José Gregorio Hernández; ambas otorgadas por el papa León XIV —las segundas de su pontificado—. Romina fue la elegida para interpretar el solo de violín de Danzón, obra del compositor mexicano Arturo Márquez, y la maestría con la que dominó el instrumento de cuerda cautivó al mundo entero, consolidándose como una estrella más allá de las fronteras de su país natal. 

Romina Rivera en el ensaño previo a la actuación frente al Santísimo Padre© mamasurfista
Romina Rivera en el ensaño previo a la actuación frente al Santísimo Padre

Tal y como indica Portuguesa Reporta, Raquel Castillo, directora regional de Portuguesa, ha recordado ese mismo instante tras conocer su devastadora muerte. "En ese concierto, Romina tocó el solo de violín de la obra Danzón, del compositor Arturo Márquez", comenzaba explicando, lamentando que la recién fallecida "era una niña muy disciplinada, estudiosa, talentosa y feliz", que, además, siempre mostraba una gran fortaleza a pesar de la grave enfermedad que padecía. 

Desde el colegio en el que estudiaba, Nuestra Señora del Pilar, también se han mostrado compungidos tras el inesperado fallecimiento de la joven violinista. "Descansa en paz, dulce Romina. Tu luz y recuerdo permanecerán siempre en las aulas y en el corazón de quienes te conocieron", han compartido en sus redes sociales, rotos de dolor. "En estos momentos de indescriptible dolor, expresamos nuestras más sinceras y sentidas palabras de condolencia a sus padres, familiares, compañeros de clase y docentes. Que Dios les conceda la fortaleza necesaria para afrontar tan irreparable pérdida y llene de paz sus corazones", lamentaban. 

"Era totalmente espontánea", ha confesado su profesor de Lenguaje Musical© romirivera1616
"Era totalmente espontánea", ha confesado su profesor de Lenguaje Musical

Su resiliencia, aprendida casi de manera forzosa a tan temprana edad, es otro de los aspectos que sus allegados y seres queridos destacan con frecuencia tras su prematura muerte. Juan Beneditto, su profesor de Lenguaje Musical —a quien Romina estaba especialmente unida—, ha confesado que, "cuando ella tenía seis años, ella sostuvo una conversación profunda conmigo, inusual para una niña". "Sabía que podía morir en cualquier momento, por eso vivía el hoy", desvelaba, subrayando que la violinista "era totalmente espontánea" y "estaba consciente de que la vida era un regalo". "Era inteligente, activa, encantadora. Siempre estuvo rodeada de amor", recuerda con lágrimas en los ojos, reiterando que la joven "era un ángel que nos robó el corazón".