Hay momentos en la vida en los que los trofeos dejan de ser relevantes. Es cierto que forman parte de tu pasado, que te hacen aparecer en los primeros puestos de las estadísticas y de los rankings de récords y que, por supuesto, siguen brillando en la estantería del salón de casa (o en la del baño, como hace Emma Thompson con su estatuilla por Regreso a Howards End), dejando sin habla a aquellos que invitas a cenar y pierden el oremus, entre tanto fulgor y reconocimiento, y no aciertan a cortar el filete como Dios manda. Y si no hablamos de que pierdan toda su importancia, sí al menos su boato, o una gran parte de él. Momentos en los que uno ya no está dispuesto a sacrificar su vida de cancha en cancha, de país en país, de competición en competición… Aunque para Pau Gasol fuera divertido y gratificante. Mucho, de hecho. Pero sí, en cambio, a sacrificarse por los demás…
Momentos en los que las placas doradas se opacan o las "orejonas", si es que una vez te engordaban el ego tanto como abombada tienen la panza… hoy, ya no. Momentos que uno entiende que ya está bien pagado de sí mismo y que las cosas que merecen la pena, por las que luchar y a las que dedicar todas las horas del mundo, son otras. Más sencillas, más cotidianas e incluso más domésticas si se quiere, aunque hablemos a veces de las altas esferas (deportivas). Y que no tienen ni el oropel de las de antaño y, ni mucho menos, las fanfarrias, pero sí un eco en tu vida que retumba con (más) fuerza. O con más consistencia, con más perdurabilidad y, sobre todo, que están en armonía con lo te has convertido. Y cuando uno llega ahí, todo se vuelve secundario.
"Para mantener el arraigo a la cultura española, Cat y yo intentamos que los niños estén muy conectados con la familia, las tradiciones y nuestra forma de entender la vida"
Pau Gasol lo ha ganado absolutamente todo: es bicampeón del mundo; doble anillo de la NBA con Los Angeles Lakers; ha sido protagonista de la etapa más dorada del combinado nacional, ganando cuatro medallas de oro, cuatro de plata y tres de bronce entre Eurobaskets y Juegos Olímpicos de Pekín, Londres y Río… Sin hablar de que se convirtió en líder de toda una generación de jóvenes deportistas jugando con el Barcelona y consiguiendo tres ligas ACB y dos Copas del Rey para despertar después el interés del Goliat norteamericano. Que así se construyó este David llegado del Mediterráneo. Él, un tipo "blanco", europeo, español, ¿jugando en la NBA? ¿Cuántos de sus compañeros sabrían situar España en el mapa antes de conocerle? Y se ganó todo su respeto. Vaya que sí: 1.362 partidos disputados, sumando temporada regular y Play-Off; 45.826 minutos en pista; 22.992 puntos encestados.. Como para no hacerlo, ¡menuda pedrada! Efectivamente, la de un hombre de leyenda. Viva. Una leyenda de tan solo 45 años. Y esa juventud, para lo que viene a continuación, es una suerte.
Porque Pau ha mirado atrás, pero no para hacer balance o para vanagloriarse de lo que fue… Él lo ha hecho para dar una vuelta de tuerca a su historia —inagotable— y arrancarse con un nuevo comienzo. Lo hace con una lucidez conmovedora, que desarma, y que, al mismo tiempo, le da sentido a todo lo anterior. De ahí esta entrevista. Un encuentro en el que uno de los deportistas más gloriosos de todos los tiempos nos confiesa que su mayor y más valioso legado no se ha escrito en las canchas, sino en el corazón de las personas. Porque su compromiso, ineludible, no podía tener otro destino que no fuera este: la infancia. Coincidiendo con su momento más dulce y tras convertirse en padre de familia numerosa, con la llegada de la pequeña Olivia, junto a su mujer, Cat McDonnell, Gasol pone toda su experiencia y su fama al servicio de los más vulnerables a través del Gasol Foundation Golf Experience, en Cádiz.
De la mano de su hermano Marc, este torneo solidario se convierte en un faro de esperanza para combatir la obesidad infantil y regalar a los niños un futuro lleno de oportunidades. Charlamos con el líder, con el campeón, con el filántropo, con el padre, con el chaval de Sant Boi de Llobregat que tenía un plan B, la medicina… Con el hombre que descubrió que el verdadero sueño de un deportista de élite no era la victoria, sino ayudar a quien lo necesita. Y para eso servía su estrella.
El golf y los niños
Del 12 al 14 de junio lleváis el Gasol Foundation Golf Experience a Cádiz. ¿Cómo nace la idea de unir el 'green' y el 'swing' con una causa tan urgente como la salud infantil?
El deporte es, sin duda, una herramienta perfecta para unir a las personas alrededor de una buena causa. En el caso del golf, existen una serie de valores, como la constancia, el respeto o el afán de superación, que conectan de forma natural con la identidad de la fundación, además de ser un deporte del que me considero un apasionado. Creemos que el torneo nos brinda una oportunidad perfecta para dar visibilidad a la causa que la Gasol Foundation lidera —la promoción de los hábitos saludables y la prevención de la obesidad infantil—, al lado de organizaciones, entidades, administraciones y compañeros que comparten el mismo compromiso.
Las tasas de exceso de peso infantil en Andalucía alcanzan casi el 40 por ciento, por encima de la media nacional, que tampoco es baja. ¿Celebrar este torneo allí es también un mensaje urgente para llamar a la acción?
Sin duda. Las cifras reflejan una realidad preocupante y creemos que es importante actuar desde todos los ámbitos posibles. Andalucía tiene, además, un enorme potencial para promover hábitos saludables gracias a su cultura, su clima y su entorno. El torneo también busca visibilizar que este es un reto colectivo que necesita implicación social e institucional, y estamos muy agradecidos del apoyo que hemos recibido tanto por parte de las administraciones como también por las empresas andaluzas.
"La salud infantil es una causa que trasciende ideologías y sectores. Debemos entender la importancia de construir una sociedad en la que todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades"
El torneo busca recaudar fondos para vuestros programas. ¿Cómo le explicas a un directivo, entre el hoyo 9 y el 10, que invertir en la salud de los niños es la inversión más rentable que puede hacer su empresa?
Considero que pocas inversiones tienen un retorno tan grande para la sociedad. Invertir en la salud y el bienestar de la infancia es invertir en nuestro futuro. Además, cada vez hay más evidencia científica de que prevenir problemas como la obesidad infantil reduce costes sanitarios y genera sociedades más saludables y productivas.
¿Qué papel tiene tu hermano Marc en la organización de este evento y cómo os dividís los papeles cuando trabajáis juntos fuera de la cancha?
Marc siempre ha sido un compañero extraordinario, dentro y fuera de la pista. Compartimos la misma visión sobre la Gasol Foundation y sobre el impacto que queremos generar. Nos complementamos muy bien porque cada uno aporta perspectivas y experiencias diferentes, pero siempre con un objetivo común.
"Del deporte he aprendido los valores que me han acompañado toda mi vida, pero el contacto con los niños me recuerda la importancia de escuchar, empatizar y cuidarnos los unos de los otros"
Contáis con un gran apoyo institucional y de marcas internacionales. ¿Es fácil poner de acuerdo a políticos y empresas cuando la bandera que se levanta es la de los niños?
Cuando el foco está realmente en mejorar la vida de los más pequeños es mucho más fácil encontrar puntos de encuentro. Creo que la salud infantil es una causa que trasciende ideologías y sectores. Al final todos entendemos la importancia de construir una sociedad en la que todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades y puedan desarrollar su máximo potencial.
Al terminar el torneo el día 14, ¿qué hito o qué cifra te hará meterte en la cama diciendo: 'Oye, sí, ha sido un éxito rotundo'?
Más allá de una cifra concreta, para mí el éxito será sentir que hemos conseguido movilizar a personas y generar conciencia alrededor de nuestra causa. Si además logramos una buena recaudación para seguir ampliando nuestros programas, será una gran noticia.
"La Fundación representa algo muy valioso para Marc y para mí: es una forma de devolver a la sociedad lo que hemos recibido y dejar un impacto positivo más allá del deporte"
Lleváis ya más de una década con la Gasol Foundation. Echando la vista atrás, ¿sientes que este era tu verdadero gran proyecto personal, incluso por encima del baloncesto?
El baloncesto ha sido mi gran pasión y me ha dado muchísimo, pero la fundación también representa algo muy valioso para Marc y para mí. Es una forma de devolver a la sociedad parte de todo lo que hemos recibido y de intentar usar nuestra plataforma para dejar un impacto positivo que vaya más allá del deporte. Siempre digo que me gustaría que el legado que deje la fundación sea muy superior a mi legado como jugador.
Trabajáis con la metáfora de la 'Galaxia Saludable': deporte, alimentación, sueño y bienestar emocional. De estos cuatro planetas, ¿cuál ves más amenazado en la infancia de hoy?
Probablemente, el equilibrio entre todos ellos. El sedentarismo, las pantallas y los ritmos más acelerados afectan mucho al descanso, al movimiento, a lo que comemos y también al bienestar emocional. Todo está conectado.
En una era de sobreexposición a las pantallas y redes sociales, ¿es el 'sedentarismo digital' el rival más difícil de defender? ¿Más incluso que Shaquille O’Neal?
Digamos que es un rival muy complejo porque forma parte del entorno cotidiano de niños y adultos. La tecnología tiene cosas muy buenas, pero necesitamos encontrar un equilibrio y generar hábitos que favorezcan más movimiento y la conexión entre personas.
Las cosas sencillas
Siempre has defendido que la felicidad no está en los trofeos, sino en las pequeñas cosas. ¿Te ha enseñado más el trato con niños que el deporte de élite?
Me han enseñado cosas diferentes, pero igual de importantes. A través del deporte, aprendí valores que me han acompañado a lo largo de los años: disciplina, resiliencia, trabajo en equipo… Asimismo, mis viajes con UNICEF o el contacto con los niños, las niñas y las familias de nuestra fundación me recuerdan la importancia de escuchar, empatizar y cuidarnos los unos de los otros.
"La paternidad te cambia las prioridades y te enseña a vivir con más presencia y perspectiva. Hoy, en casa, hay mucho movimiento, mucha energía y también mucho amor"
Eres embajador de UNICEF y has visto realidades durísimas en países como Irak o Siria. ¿Cómo te cambia esa perspectiva cuando uno está acostumbrado a premios, galas, alfombras rojas, entrenadores y médicos de élite?
Viajes así te ayudan a relativizar muchas cosas y a entender lo privilegiados que somos. Siempre te ayudan a coger perspectiva y apreciar todo lo que tienes. También te generan una responsabilidad aún mayor de utilizar tu voz y tu capacidad de influencia para ayudar a las personas que más lo necesitan.
¿Crees que el deportista de élite tiene hoy una obligación moral ineludible de devolver a la sociedad parte de lo que ha recibido?
Creo que cada uno decide cómo quiere utilizar su voz y su plataforma, pero personalmente sí siento esa responsabilidad. El deporte tiene un alcance enorme y puede ayudar a generar cambios positivos reales.
"Mis padres siempre nos enseñaron valores como el esfuerzo, la humildad, la educación y el respeto. Eso ha sido fundamental para mantenerme conectado a quien soy realmente"
Siempre has contado que ayudaste en casa con tus padres. ¿Esa ética de trabajo es la mayor herencia que recibiste de ellos?
Mis padres siempre nos enseñaron valores como el esfuerzo, la humildad, la educación y el respeto. Creo que eso ha sido fundamental para mantenerme conectado a quién soy realmente.
Cuando tenías 16 años ya medías 1,95 y jugabas en el Cornellá. ¿Con qué soñaba realmente aquel adolescente?
Soñaba con jugar al baloncesto al máximo nivel. Llegar al baloncesto de élite era mi principal objetivo, pero también tenía muchas inquietudes y curiosidad por aprender. La medicina era algo que me interesaba mucho por influencia familiar. De hecho, empecé la carrera de Medicina porque, si no hubiera triunfado en el baloncesto, seguramente hubiera terminado siendo médico.
América
Rompiste el falso mito estadounidense de que el jugador europeo, y en concreto el español, era 'blando' físicamente. ¿Cuánto sudor, lágrimas y músculo costó romper ese techo de cristal?
Mucho trabajo. Cuando llegué a la NBA tuve que adaptarme física y mentalmente a un nivel de exigencia enorme. Pero también sentía motivación por demostrar que podía competir al máximo nivel. Tuve grandes referentes y compañeros que me ayudaron.
¿Qué le dirías hoy, con 45 años (y a un mes de cumplir 46…), al joven Pau que aterrizó en Memphis en 2001 sin imaginar la magnitud de lo que estaba por venir?
Le diría que disfrute más del camino, que tenga paciencia y que siga confiando en sus valores. Muchas veces estamos tan centrados en el siguiente reto que no nos damos tiempo para valorar el proceso.
"Al chaval que aterrizó en Memphis en 2001 le diría que disfrute más del camino, que tenga paciencia y que siga confiando en sus valores"
Acabas de ser elegido presidente de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Internacional. ¿Es la diplomacia deportiva más difícil de gestionar que un séptimo partido de unas finales?
Son desafíos muy diferentes, pero ambos requieren preparación, escucha y capacidad para generar consenso y unir a las personas hacia un objetivo común. En este rol tienes la responsabilidad de representar muchas voces y sensibilidades distintas, pero es algo que me apasiona y hago con gusto.
En el COI te toca escuchar y representar a deportistas de todo el planeta. ¿Cuáles son sus mayores miedos, reivindicaciones o angustias hoy en día?
Hay temas muy presentes, como la salud mental, la transición profesional, la estabilidad económica del Movimiento Olímpico o el bienestar durante y después de la carrera deportiva. Los atletas quieren sentirse escuchados y tener más apoyo integral. Trabajamos para que así sea.
"Cuando llegué a la NBA tuve que adaptarme física y mentalmente a un nivel de exigencia enorme. Pero también sentía la motivación de demostrar que competía al máximo"
Has pasado de jugador a inversor, asesor y directivo. ¿Cómo aplicas la táctica, la paciencia y el trabajo en equipo del baloncesto al mundo de los negocios?
En realidad, hay muchísimas similitudes. En los negocios también necesitas visión, estrategia, adaptación y rodearte de grandes equipos. Y como en el deporte, las cosas importantes suelen requerir tiempo y consistencia. Siempre confío en mi equipo, que en todas las etapas me ha ayudado mucho.
¿Qué consejos le das a los talentos jóvenes sobre cómo gestionar su patrimonio (y su entorno) para no arruinarse a los cinco años de retirarse?
Les diría que se formen, que tengan curiosidad y que entiendan la importancia de rodearse de personas de confianza. La educación financiera es clave y cuanto antes empiecen a prepararse para el futuro, mejor.
"Cuando miro atrás, me cuesta asimilar todo lo vivido. Me gustaría que mis hijos sintieran que intenté vivir con propósito, valores y respeto hacia los demás"
La familia Gasol-McDonnell
Cat y tú acabáis de dar la bienvenida a Olivia. Ellie, Max y ahora la bebé... ¡Ya sois familia numerosa! ¿Cómo es el caos logístico y la felicidad diaria en casa de los Gasol McDonnell?
Hay mucho movimiento, mucha energía y también mucho amor. Intento vivir una vida muy familiar. La paternidad te cambia las prioridades y te enseña a vivir con más presencia y perspectiva.
Lo has ganado absolutamente todo, pero ¿sientes que te ha cambiado más la vida, y tu propia filosofía, la paternidad que cualquier título deportivo?
Sin ninguna duda. La paternidad te transforma. Te hace ver la vida desde otro punto de vista y entender mejor lo que realmente importa.
Tu mujer, Cat, y tú os repartís entre Estados Unidos y España. ¿Cómo lográis mantener ese arraigo a tus raíces, a la cultura española y mediterránea, para que tus hijos las vivan de cerca?
Intentamos que estén muy conectados con la familia, las tradiciones y nuestra forma de entender la vida. Para nosotros es importante que crezcan con esa conexión.
Siempre has sido inmensamente protector con tu vida privada, pero, a la vez, muy transparente con tus valores. ¿Dónde trazas la línea roja de lo que compartes con el mundo y lo que te guardas solo para los tuyos?
Intento compartir aquello que puede aportar valor o generar un impacto positivo, pero siempre protegiendo la intimidad y el bienestar de mi familia. Ese equilibrio es importante para nosotros.
Has superado los 40 años, tienes una familia preciosa, una fundación que cambia vidas y un legado deportivo irrepetible. Cuando echas la vista atrás, ¿te sorprende el camino recorrido? Y si tuvieras que definir todo tu legado en una sola frase para que la lean tus hijos cuando sean mayores, ¿cuál te gustaría que fuera?
Sí, a veces miro atrás y me cuesta asimilar todo lo vivido. Pero lo que más valoro son las personas, las experiencias y el impacto positivo que haya podido generar. Me gustaría que mis hijos sintieran que intenté vivir con propósito, valores y respeto hacia los demás.
Para terminar, Pau... El niño de Sant Boi ya es una leyenda mundial. ¿Qué le pides al futuro? ¿Con qué sueña alguien que ya lo ha conseguido prácticamente todo?
Seguir creciendo como persona, como padre y como profesional. Con seguir teniendo salud, equilibrio y la posibilidad de contribuir positivamente a la vida de otras personas para devolver un poco de lo que el deporte me ha dado. Creo que mientras tengas propósito y ganas, siempre hay nuevos sueños por construir.

















