Si pensamos en la historia de nuestro país, la contada en el papel couché, es inevitable mencionar la excéntrica Marbella en su época dorada —un periodo en el tiempo que se extiende durante casi tres décadas, entre los años 60 y finales de los 80—, inaugurada, ni más ni menos, por el príncipe Alfonso de Hohenlohe, quien abrió el icónico Marbella Club en 1954, uno de los grandes atractivos que puso a la ciudad malagueña en el punto de mira del Hollywood más exclusivo y la aristocracia más imponente (también más allá de nuestras fronteras). Si recordamos al príncipe Alfonso de Hohenlohe, entonces, deberíamos mencionar también a su primo e indispensable en los negocios, el conde Rudi, quien ha ejercido como director del selecto club durante más de seis décadas, acaparando infinitos titulares desde su llegada a la Costa del Sol.
A pesar de que sea uno de los rostros más conocidos de la jet internacional, el conde Rudi siempre se ha mostrado especialmente celoso de su intimidad. Sin embargo, su nombre vuelve a resonar con fuerza en la crónica social al conocerse que su hijo, Friedrich Von Schönburg, fruto de su matrimonio con María Luisa de Prusia —con quien, a finales de mayo, celebraba 55 años de amor—, contraerá matrimonio de manera inminente. Una información desvelada en exclusiva por la revista Vanitatis, la cual ha compartido todos los detalles del enlace que reunirá a gran parte de la aristocracia de nuestro país el próximo 13 de junio a las cinco de la tarde en la preciosa Iglesia de Santa Bárbara, en pleno corazón de Madrid, una fecha que los protagonistas esperan con gran ilusión.
Los novios, casi dos décadas de amor
"Estamos encantados de que se esté acercando el día y disfrutar con todos nuestros amigos y familiares", ha confesado Friedrich al mencionado medio digital, desvelando a continuación también el espectacular enclave que ha elegido para el 'sí, quiero' con Amanda Lange —que será vestida por el diseñador Lorenzo Caprile en su gran día—, su prometida y con quien comparte su día a día desde hace más de una década, cuando se conocieron en 2010. Sus caminos se cruzaron por primera vez en Londres, cuando ambos se encontraban viviendo en la ciudad del Támesis, y lo suyo fue amor a primera vista.
Una relación que se ha consolidado con el tiempo y que el sábado que marca la mitad del mes de junio colocará el broche de oro a su amor, que este año celebra 16 años. Amanda, de padre danés y madre chilena —con el corazón entre dos países, al igual que Friedrich, ya que su padre nació en Alemania y su madre, a pesar de su ascendencia germana, nació en Inglaterra—, es su pilar fundamental y con quien comparte un sinfín de aficiones, tal y como muestra la joven —que ejerce como directora de proyectos en Ivy & Company, una empresa boutique de consultoría y formación ejecutiva, aunque también fue una de las pioneras en expandir ClassPass, una plataforma de deporte especialmente viral en las generaciones más jóvenes— en sus redes sociales.
Ambos son unos apasionados de viajar, y aunque disfrutan de conocer nuevos destinos tradicionales y urbanos, prefieren escaparse a escondites paradisíacos o alejados de los rascacielos cristalinos y pasarelas de cemento, como lo son, por ejemplo, pequeñas localidades con viñedos, como el exclusivo hotel con spa Royal Champagne, en Champillon, situado en el norte de Francia.
Por su parte, Friedrich sigue la estela de su padre, Rudolf Graf von Schönburg, en la hostelería, algo que le apasiona y que descubrió cuando tenía 15 años, cuando la huelga general del 2002 dejó el Marbella Club sin nadie de servicio. En ese complicado momento, el conde Rudi contó con el apoyo de su familia para tratar de ofrecer un excepcional trato a sus clientes, con su mujer, María Luisa de Prusia, atendiendo los teléfonos y su hijo ejerció en varios frentes —desde colocar tumbonas a acicalar el bar, pasando por estar presente en recepción—. Desde entonces, y tras formarse en Lausana —la misma escuela donde lo hizo su padre—, ha estado al frente de importantes hoteles a lo largo del continente europeo, como el Claridge's, el Savoy y el Connaught en Londres, el Palace de Barcelona o el Rosewood Villa Magna en Madrid, del que es el actual director.
Una lista de invitados de lo más selecta
A pesar de que Friedrich no quisiera desvelar la lista de invitados al completo, no es de extrañar que son grandes nombres los que resuenan como posibles asistentes al enlace. Sus padres —que también tienen una hija, Sophie, casada con Carles Andreu y con quien comparte tres hijos— son dos de los mayores representantes de la jet marbellí (y también de los más queridos), por lo que siempre se han relacionado con los círculos sociales más selectos. Tampoco es muy bizarro descartar la presencia de varios miembros reales en la celebración —Maria Luisa de Prusia es bisnieta del káiser Guillermo II de Alemania, de quien también desciende la reina Sofía, por la parte materna de la reina Federica—.
María Luisa y doña Sofía, si bien sus lazos de sangre son lejanos, siempre se han considerado a sí misma como sus respectivas personas de confianza, compartiendo una estrecha relación de amistad desde hace décadas. Un vínculo tan profundo por el que la madre del rey Felipe VI fue nombrada madrina de la primogénita de su prima y el conde Rudi, Sophie, además de compartir inquietudes sociales —como demostraron con la asociación Concordia Antisida, fundada por María Luisa y de la que la Reina fue presidenta honorífica hasta su cierre—.








