Hace un par de semanas conocíamos que Rocío Crusset, la hija pequeña de Mariló Montero y Carlos Herrera, pasaría por el altar durante el último fin de semana de mayo con su pareja, Charlie Schein. El sábado 30 de mayo de ese mismo mes, la diseñadora y el empresario se daban el 'sí, quiero' en una ceremonia íntima rodeados de sus respectivos entornos más cercanos —en los que no podía faltar sus familias, a quienes ambos están muy unidos— en la ciudad de Nueva York, donde ambos se conocieron y viven actualmente. El enlace, tal y como ha desvelado la propia comunicadora, contó con momentos de lo más emotivos, como el protagonizado por el mítico locutor de la cadena COPE y la novia, su hija.
En su llegada al aeropuerto de Madrid tras unos días de ensueño, Mariló ha subrayado que, "ante la evidencia", haciendo referencia a las imágenes publicadas por su hijas en sus redes sociales, "ha sido una boda muy bonita, con mucho amor" en un templo religioso de la Gran Manzana de lo más espectacular, destacando el sermón, "muy bonito", del cura que oficiaba la ceremonia. Además, la comunicadora indica que lo que completó la emoción de la celebración fue, sin duda, el profundo sentimiento que comparten los protagonistas de esta, el cual se dejó ver en lo "muy emocionados" que estaban.
Mariló, que actualmente trabaja como colaboradora en varios programas de televisión, ha confesado ante los micrófonos de Europa Press que Charlie casi no pudo contener las lágrimas al ver a Rocío —quien estaba "espectacular con ese vestido", el cual "supera todos los vestidos de novia que he visto hasta el momento porque es una preciosidad"— caminar hacia el altar. Un recorrido que la diseñadora —la cual estuvo al frente de su propio traje junto a una de sus amigas más cercanas, Christine— realizó junto a su padre, Carlos Herrera, quien no cabía en sí mismo de la felicidad, tal y como ha indicado la comunicadora.
Los momentos más emotivos
"Muy bonito emocionarse y dejar que corran las lágrimas cuando ves a un padre tan orgulloso con su hija entrando en la iglesia", han sido sus palabras al respecto, expresando que "imagino que habrá sido el colofón de su vida", destacando también "ver la reacción de Charlie, controlando sus emociones en el baile de después de la comida". Mariló asegura que es "muy bonito dejarse llevar por las emociones", describiendo esto como "escribir con letras rojas, ¿no?, dejarse llevar por las lágrimas".
Además, la periodista desvela que lo más bonito fue lo que supuso la boda de su hija Rocío y su ahora marido: "Son dos familias que se unen y que les une el idioma común que es el amor, que ese sí que no sabe de diferentes lenguas". "El amor, como la música, tienen un común denominador, y estamos todos muy felices de las familias que se han unido", ha continuado explicando, subrayando que ambas familias "nos llevamos muy bien, la verdad".
Mariló, una madre muy orgullosa
A lo largo de sus palabras, Mariló ha mostrado su lado más vulnerable al compartir su inquebrantable orgullo por su hija. "Lo que quieres para tus hijos es que estén enamorados", ha indicado, destacando el especial vínculo que comparten Charlie y Rocío, subrayando que es "lo fundamental" y que están "los dos locamente enamorados, muy muy a gusto y muy felices", comenzando "un proyecto de vida nuevo".
Además, Mariló Montero ha desvelado que "tampoco harán luna de miel" debido a la alta carga laboral que están afrontando ambos en estos meses. "Tiene que trabajar Rocío el martes y Charlie también", ha confesado, subrayando que si bien "los tendremos pronto por España", ahora mismo no pueden disfrutar de unos días los dos solos alejados de sus ajetreadas rutinas con los que añadir el broche de oro a su 'sí, quiero'.
Unas declaraciones realizadas a primera hora de la mañana y que, horas después, ha completado en sus redes sociales con un precioso mensaje acompañado de unas preciosas instantáneas del día tan especial que vivieron el penúltimo de mayo. "Viendo a mi hija casarse enamorada, siento que algunos de los sueños más importantes de mi vida se están cumpliendo delante de mis ojos", comenzaba escribiendo, recordando como "la llevé de la mano cuando era niña y hoy la veo caminar hacia el amor que ha elegido". "El corazón se me aprieta un poco, sí, pero no de tristeza, sino de emoción y de gratitud. Porque pocas veces una madre tiene la suerte de ver cumplido un sueño tan grande y tan sencillo a la vez: que su hija sea libre, feliz y amada", concluía.









