Coplas, risas, caras conocidas y mucho estilo. Solo un diseñador como Fabio Encinar podía rematar su jornada con una fiesta a la altura del desfile. Horas antes había presentado su colección FW26 en el emblemático patio Carlos III de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla, una propuesta que rindió homenaje a la artesanía andaluza y a ese folclore español que tanto inspira (y del que tan bien sabe apropiarse). Por si quedaba la duda, no: no es sevillano. Ya entrada la noche, la moda dio paso al jolgorio y la celebración hizo el resto.
Una fiesta privada en el Palacio Bailén tras el desfile en Sevilla
La fiesta, claro, no terminó cuando se apagaron los focos (porque, como en la vida, a veces las segundas partes son mejores). Los invitados se trasladaron al Palacio Bailén, la residencia privada de Lorenzo Moinet Ybarra y Gabriela Represa de La Lastra, a escasos quince minutos del desfile. Lo que vino después pertenece a esa categoría de reuniones donde nadie mira el reloj y todos encuentran un motivo para quedarse una copa más.
¿La excusa? La de siempre (y la mejor, di que sí): seguir comentando lo que acababan de ver sus retinas sobre la pasarela. Lunares flamencos sobre mikados de seda, volantes de caracol, bordados con acento en la Torre del Oro y referencias directas a los carteles taurinos de la Maestranza. Todo ello filtrado por el ADN Encinar, entre muarés, sedas salvajes y siluetas volumétricas de las que no se olvidan al salir.
Tania Llasera, Rocío Peralta, Lidia Torrent, Jaime Astrain, Rocío Osorno, entre los invitados de la fiesta privada de Fabio Encinar
Y con el ambiente ya instalado en la residencia, la lista de invitados cumplió todas las expectativas. Por allí desfilaron Tania Llasera, Lidia Torrent, su marido (casi recién aterrizado de su paso por Supervivientes), Jaime Astrain, Rocío Osorno, Lulu Figueroa, Rocío Peralta y una nutrida representación de esa fauna tan imprescindible en toda gran cita: amigos, prescriptores, prensa especializada y caras conocidas. El motivo lo merecía. Fabio Encinar se enfrentaba a una de sus grandes pruebas de fuego: su primera presentación fuera de Madrid y, según los suyos, “el desfile más importante de su trayectoria hasta la fecha". Ni los casi 35 grados que caían sobre Sevilla lograron vaciar una sola silla ni aguar la fiesta de después.
Cruzcampo y La Martinuca ponen el sabor al cóctel de Fabio Encinar en Sevilla
Durante el cóctel, los invitados también pudieron descubrir un producto especial, ideado en exclusiva para la ocasión en los jardines del palacio, y la comida llevó el sello de La Martinuca, una marca que ha logrado que media Madrid discuta sobre tortillas de patata y que, además, cuenta entre sus socios con María Pombo y Pablo Castellano. Este último, gran amigo de Fabio Encinar, forma parte de ese reducido círculo con el que comparte caballos, campo y escapadas donde las botas pesan bastante más que los mocasines.
La última de esas escapadas a galope fue el pasado 12 de abril. Y no hizo falta comunicado: el diseñador lo dejó claro en redes con un carrusel de imágenes acompañado de una frase que lo decía todo: “Una tarta sin velas, dos galopes y un puñao de gente buena”. Una definición bastante precisa de ese núcleo de confianza que comparte con Pablo Castellano, Óscar Jiménez, Marco Junca Hohen y Álvaro López Huerta.
Un círculo que, más allá de las escapadas y las redes, termina dibujando también el entorno más cercano del diseñador. Con la noche ya rendida, Encinar confirmaba el crecimiento de la firma y, de paso, que Fabio sigue teniendo ese olfato (infalible si nos preguntan) para rodearse de lo mejor (y siempre acertar con ello).

















