Jonathan Andic (45 años) tiene en su mujer, Paula Nata, a su principal apoyo en estos momentos tan complicados para él. Son padres de un hijo de ocho meses, nacido el pasado 13 de septiembre. Le está arropando a lo largo de este duro proceso, y una prueba de ese amor inquebrantable es el hecho de que ella se haya convertido al judaísmo, la religión que profesa el empresario, la que también practicaba Isak Andic (71). La noticia, adelantada por El Mundo y confirmada por ¡HOLA!, pone de relieve lo unida que está la pareja en un situación tan adversa como esta. La creadora de contenido, tal y como establece su nueva doctrina, ha adaptado un nombre hebreo que usa estrictamente para asuntos rituales, por lo que no ha renunciando ni ha cambiado legalmente el que tiene de nacimiento.
Por otro lado, la pareja se casó en septiembre de 2024 en una íntima boda por lo civil, y tenían planeado hacer una celebración más grande y concurrida que, finalmente, decidieron cancelar por el trágico fallecimiento del fundador de Mango el 14 diciembre de ese mismo año. Ahora, lo último que hemos sabido es que ambos festejaron recientemente su enlace en una ceremonia religiosa, la cual contó un reducido grupo de personas que apenas eran una decena de invitados. Eso fue, lógicamente, antes de que Jonathan Andic fuera detenido hace justo un semana, el pasado martes 19 de mayo, acusado de provocar la muerte de su progenitor cuando ambos estaban de excursión el día de marras por las montañas de Montserrat.
Este lunes, el heredero del imperio textil rompía su silencio a través de una carta en la que, entre otras cosas, anunció que se aparta de Mango para centrarse en su defensa judicial. Según sus palabras, el panorama actual que le rodea no le permite mantener "el alto compromiso" que exige su rol en la empresa, y "desde la responsabilidad" ha decidido echarse a un lado el tiempo que sea necesario. "Tomo esta decisión con tristeza, pero convencido de que es lo mejor para la compañía y para mí. Afronto este proceso con serenidad y entereza, y necesito concentrar toda mi energía en demostrar mi inocencia", apostillaba. En su misiva, Andic dice sentir "impotencia y frustración de encontrarme ante un relato de presunta culpabilidad que no responde a la realidad".
Según relata, "hace unos diecisiete meses perdí a mi padre, en unas circunstancias profundamente dolorosas para mí, mi familia y nuestro entorno cercano. A ese duelo se ha sumado el hecho de tener que convivir con la más grave, injusta e infundada acusación que puede recaer sobre una persona", añade. Por todo ello, expresa "con el corazón que he querido y quiero profundamente a los míos, y de una manera muy especial a mi padre. Vivimos juntos muchos momentos felices y llenos de cariño, y también tuvimos momentos difíciles y complejos que superamos con gran esfuerzo y generosidad". Dicho lo cual, concluía con un "la verdad acabará imponiéndose".
La jueza instructora del caso, por su parte, considera que existen indicios suficientes para mantener abierta la investigación contra Jonathan, quien tras su arresto fue puesto en libertad provisional al abonar una fianza de un millón de euros. Entre las medidas cautelares impuestas figuran la retirada del pasaporte y la obligación de comparecer semanalmente ante el juzgado. En paralelo, Mango ha intentado blindar su estructura corporativa para separar la imagen de la empresa del impacto mediático del proceso. En este sentido, Andic ya había reducido notablemente su presencia ejecutiva en la compañía tras la muerte de Isak, manteniendo sobre todo funciones institucionales y de representación como vicepresidente del consejo.






