Aunque José Campos cumple 61 años en tres semanas, no está para muchas fiestas. El exatleta —en 1987, fue campeón de España de salto de longitud—, que estuvo casado con Carmen Martínez-Bordiú entre 2006 y 2013, acaba de pasar por quirófano: por un pequeño accidente, tuvo que ser operado de la cadera el pasado miércoles 6. Pero nada parece quitarle el humor. A la mañana siguiente de la operación, un día antes de que recibiera el alta, José se mostraba a ¡HOLA! tan campechano como siempre, al otro lado del teléfono. Así fue cómo nos desveló que está incapacitado por el ictus que sufrió en marzo de 2020. Por suerte, está acompañado, en todo momento, de Marian Sousa, la profesora con la que se casó en junio 2014 y con la que tuvo a Martina, su única hija, en agosto de ese año.
Los detalles de su operación
¿Qué te ha pasado, José?
En Navidades me caí jugando al tenis… En un principio, pensé que me había roto la cadera o un desgarro… Al final, tenía artrosis de la cadera y me han puesto una prótesis.
¿Tan grave era?
Tengo artrosis bilateral y el hueso de la cadera se me había desgastado. Ahora me han operado de la parte izquierda y, en ocho meses, me operarán de la otra. Llevaba tres meses sin poder andar. Era un dolor…
¿No te podías mover?
Ni mover ni nada. Fui al gimnasio, para ejercitar la parte superior, pero tenía un dolor… Igual para dormir. Ahora, toca hacer mucha rehabilitación… La suerte es que he estado manteniéndome de peso y no he ganado nada de los 25 kilos que perdí…
¿Tenías miedo a la operación?
No, porque suelen operar mucho de prótesis de rodillas y de cadera. Me bajaron al quirófano a las cuatro de la tarde y me subieron a las siete y media. Entre que me bajaron y me pusieron la anestesia epidural, para dormirme de cintura para abajo… Se pasó rápido.
¿Estaba consciente de todo?
Sí, sí. Estaba consciente mientras me daban con el martillo. No sabes qué martillazos… Taladros, sierra… Yo ahí, tapado entero y acojon… Pasé hora y media oyendo a los médicos, que estaban hablando de viajes… Qué cachondos. Todavía soy joven. Además, tengo una niña pequeña, Martina, y quiero activarme con ella.
Solo han pasado unas horas de la operación y se te nota muy animado.
Primero, porque me ha operado un buen médico, Sergio García de Granja, que es de los mejores de España. Ya me operó el tendón de Aquiles, que me lo rompí hace año y medio jugando también al tenis…
El tenis no es lo tuyo…
Dicen que da diez o quince años de vida, ¡pero no sé a quién! (ríe).
En junio cumples 61.
Sí. Tengo mucha suerte con Marian. Se ha quedado a dormir en el hospital y está muy pendiente de mí.
¿Eres buen enfermo?
Sí. Hay que tomarlo con humor.
Su nueva vida de incapacitado
¿Ahora a qué te dedicas? ¿Sigues gestionando la obra de tu padre?
No. Me pensionaron por el ictus.
¿Estás incapacitado?
Sí, con la permanente, total o absoluta, no sé cómo se llama. El caso es que alquilaron los locales que tenía: una barbería, un pilates y la galería cultura. Como no puedo trabajar, ahora estoy tranquilo.
Entonces, ¿te quedaron muchas secuelas después del ictus?
Tengo, tengo. Físicamente, ninguna, gracias a Dios. Fue un milagro. Pero, en mi cabeza, sí. Tengo secuelas en la memoria. Igual mañana no me acuerdo de haber hablado contigo.
¿Tienes lagunas en la memoria?
Total. Por eso, no podía trabajar en hostelería. Me pedían un café y traía un refresco. Luego, con ansiedad, fobias… Por eso, lo de la cadera me parece un aperitivo comparado con el ictus… Por suerte tengo a Marian, que le saco diez años y está para la salud y para la enfermedad. Ahora me controlo mucho las comidas, bebidas y salidas. Desde que alquilé mi negocio de hostelería, a las nueve —de la noche— siempre estoy en casa, durmiendo. He perdido mucho dinero, pero no podía trabajar. Luego, me han llamado 20 mil veces para ir a la televisión, pero he dicho que no. No pinto nada ahí hablando de nadie.
Claro, te preguntarían por Carmen Martínez-Bordiú…
No tengo tampoco nada de qué hablar… Ni nada malo.
Es que no tienes relación ella.
Cero. Hace 14 o 15 años que no sé nada de ella. Ni sé dónde está ni con quién… Nada. Me hubiese gustado acabar mejor. Tampoco fue culpa mía. Al que tengo ganas de ver es al 'Chatarrero', porque me salvó la vida. Me la cambió. Si no es por él, no hubiera conocido a Marian.
Claro, que Carmen se separó de ti para empezar con 'El Chatarrero'.
Y durante, que, cuando estaba conmigo, ella estaba con 'El Chatarrero'. Cuando me enteré de todo, ya me fui de casa. Por eso, si algún día me encuentro con 'El Chatarrero', igual se piensa que le voy a hacer algo… No, no. Le daré un abrazo y un beso. Gracias a él, conocí a Marian y tuve a Martina. Por eso, digo que mi vida cambió. Como el dicho, "mala suerte, buena suerte". En realidad, lo pasé muy mal, las cosas como son. Fueron meses muy malos. Pero apareció Marian, como una amiga. Me ayudó mucho y mira… Ahora con ella






