Hay bodas que reúnen todos los ingredientes para convertirse en una de esas celebraciones inolvidables que se recuerdan con especial cariño: unos novios radiantes, dos familias unidas y una celebración pensada para disfrutar al máximo en un escenario con historia. Eso es lo que sucedió este sábado, 16 de mayo, en el enlace de Blanca Lladó Álvarez-Salas y Jorge de Rojas Villavecchia, que se dieron el 'sí, quiero' en una ceremonia religiosa celebrada en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Alpedrete (Madrid) para después trasladarse junto a sus invitados a la Finca El Campillo, en El Escorial, uno de esos lugares con encanto que convirtió en el escencario perfecto de esta bonita boda de primavera.
La novia, hija de Juan Lladó, presidente de Técnicas Reunidas, y de Susana Álvarez-Salas, eligió para su gran día un vestido de Navascués. Se decantó por un vestido de tejido rústico en tono champán con delicados detalles bordados florales. Se trataba de un diseño desmontable, muy en línea con la tendencia de looks '2 en 1' que adoran las novias, que contaba con mangas removibles para pasar de un escote bardot a uno palabra de honor. Contaba con cuerpo encorsetado y falda en línea 'A', y, en la ceremonia, lo acompañó de un largo velo de tul ilusión que parte del moño.
Blanca apostó por un diseño de líneas limpias, silueta favorecedora y una caída impecable, de esos vestidos que no necesitan grandes excesos para resultar inolvidables. La sencillez del patrón, la delicadeza del tejido y la naturalidad con la que lo llevó construían una imagen muy romántica, pero también muy actual: una novia clásica en esencia, con ese punto fresco y sofisticado que convierte un look nupcial en algo verdaderamente personal.
Muy elegante estaba también su madre, Susana Álvarez-Salas, que confió en Sybilla para acompañar a su hija en un día tan especial. Eligió un favorecedor diseño en rosa claro que combinó con pamela, una elección perfecta para una ceremonia de mañana y muy en sintonía con esa elegancia discreta que suele marcar las grandes bodas familiares.
Isabel Villavecchia, madre del novio y vinculada al proyecto solidario iHelp, también apostó por Sybilla, aunque en su caso con un diseño bicolor en tono salmón y rosa. En su caso, prescindió de la pamela. El novio, Jorge de Rojas, que es el menor de los tres hijos de Miguel de Rojas Maestre e Isabel Villavecchia, matrimonio que también es padre de Miguel y Rosario, es, además, nieto del Marqués Tablantes y bisnieto del Marqués de Gómez de Barreda.
La boda reunió a familiares y amigos cercanos en una jornada marcada por la emoción, divertidas anécdotas y fotos para el recuerdo. Tras la ceremonia religiosa, los recién casados y sus invitados se trasladaron a la Finca El Campillo, en El Escorial, un enclave rodeado de naturaleza, jardines y espacios con encanto. Allí continuó una celebración de aire campestre y elegante, pensada para alargarse entre conversaciones, brindis, música y muchos momentos compartidos.
La decoración floral corrió a cargo de Aquilea, la firma de las hermanas Barreiros, muy reconocible por sus composiciones naturales, románticas y con ese punto silvestre que transforma cualquier espacio sin restarle autenticidad. En una boda como la de Blanca y Jorge, las flores tuvieron un papel esencial: acompañaron la ceremonia, dieron calidez a los rincones de la celebración y reforzaron esa estética delicada, luminosa y muy de primavera que marcó toda la jornada.
Entre los invitados se encontraban Marta Barroso, Mercedes Peralta y primos de la novia como María Ordovás Lladó, que destacó con un vestido de flores y pamela turquesa, además de Belén Ordovás Lladó y Ramón Lladó, marido de Irene Michavila (hija mayor del exministro de Justicia, José María Michavila).
Todos ellos formaron parte de una celebración familiar, elegante y muy cuidada, en la que cada detalle parecía pensado para acompañar a los verdaderos protagonistas del día, que disfrutaron al máximo de su boda.























