Es difícil imaginar la ficción actual sin nombrar a Arón Piper, que se ha convertido en un indispensable de la pequeña y la gran pantalla gracias a sus papeles en Élite, El desorden que dejas y El silencio. Pero llegar al punto en el que está ahora no ha sido sencillo, y eso que el talento le sobra. Su camino está marcado por las luces y las sombras, el esfuerzo y una historia personal de la que él mismo ha dado los detalles más desconocidos. De sus sorprendentes inicios, sus primeros trabajos y su larguísima amistad con Marco Cáceres, se ha sincerado el actor de origen alemán.
El destino ha querido que Arón Piper y Marco Cáceres compartan reparto por primera vez en Hugo 24, película que se estrena el 15 de mayo. Una experiencia más que suman a su amistad, de la que han hablado como nunca en El Hormiguero. Los actores estudiaron juntos en la Escuela de Arte Dramático y llevan doce años siendo compañeros de piso, lo que les convierte prácticamente en familia.
"Vivíamos los dos en la misma habitación, yo en un colchón en el suelo, porque él me acogió", ha dicho Arón. Ahora se preparan para iniciar una nueva etapa separados, aunque solo físicamente, porque Marco se muda con su novia. "Han sido unos años y una evolución muy bonita, una de las mejores épocas de nuestra vida", ha añadido Marco. El actor es uno de los hermanos de Mateo Cáceres, quien fue pareja de Tana Rivera.
En ese cuarto recuerdan cómo ensayaban las escenas de los castings, en los que recibieron prácticamente a la vez la noticia que cambiaría sus vidas: Arón fue elegido para Élite y Marco para Brigada Costa del Sol. Pero hasta que ese momento llegó, encadenaron trabajos temporales para poder sobrevivir sin abandonar su ilusión de ser actores.
"Yo he trabajado de camarero, de lavaplatos en Londres, repartiendo flyers.... estoy eternamente agradecido porque si no pasas por esos procesos y por determinadas situaciones no llegas a valorar. Eso lo hemos vivido, pero también lo hemos disfrutado. Por eso nos llevamos tan bien, y mira que somos muy diferentes en forma de ser", ha señalado Marco, que es andaluz.
"Mis primeros años en Madrid, recién llegado, trabajaba en la calle Montera repartiendo flyers, preguntando si quieres tomar una copa, te invito a un chupito... Vas a comisión, si no llevas a nadie, no ganas nada. Lo máximo que ganaba yo eran 60 euros, que luego me los gastaba", ha contado Arón, que también despunta en la música y en la moda.
Con una vida muy diferente a la que tenían hace una década, los actores han decidido unirse también para emprender en el mundo de la hostelería. Junto a otros amigos, son socios de un restaurante ubicado en la calle Ponzano, uno de los place to be de la capital. El restaurante, que se ha convertido en la base de actores, músicos, deportistas e influencers, está lleno de personalidad y se concibe como un lugar capaz de trascender a las modas.






