El fenómeno viral de los hermanos Martínez: de auditores de empresas a estrellas del pop con millones de reproducciones


Han sido apadrinados por Alejandro Sanz. "Todo nace de un padre diciéndonos 'vosotros tres a dormir', mientras nos tocaba la guitarra"


Los hermanos Martínez en una divertida fotografía © JAVIER ALONSO
11 de mayo de 2026 a las 21:07 CEST

Tres hermanos, una misma historia y una forma muy particular de entender la música y la vida. Hermanos Martínez está formada por Borja (30 años), Álvaro (29) y Jaime Martínez (28), los hermanos pequeños de una familia de ocho,  que han convertido su vínculo familiar en el eje de un proyecto artístico que ha crecido de manera orgánica, desde la intimidad de su casa hasta la industria musical profesional. Antes de dedicarse por completo a ello, los tres desarrollaron una carrera en el ámbito corporativo como auditores de empresas, trabajando en entornos de consultoría y análisis financiero, una etapa en la que adquirieron una disciplina de trabajo y una visión estructurada que, con el tiempo, trasladarían a su proyecto artístico. Ese bagaje profesional —alejado por completo de los escenarios— contrasta con su actual realidad, pero forma parte de la base que hoy sostiene su forma de trabajar como grupo.

Su trayectoria musical arranca de forma casi doméstica: una infancia marcada por la música en casa, con influencias que iban desde The Beatles y Phil Collins hasta Alejandro Sanz, y un entorno donde cantar y tocar instrumentos era parte de la rutina diaria. Con el tiempo, ese aprendizaje se transforma en una banda que empieza tocando en bares y espacios pequeños, apostando por sus propias canciones desde cero.

Desde entonces, los Hermanos Martínez atraviesan una nueva etapa creativa con la grabación de su segundo álbum y el impulso de canciones como Volvería a Elegirte, donde vuelven a poner el foco en lo esencial: las decisiones vitales, la familia y la emoción de lo cotidiano. Hoy, su proyecto combina crecimiento artístico y una identidad muy clara, sostenida por tres hermanos que han hecho de su historia compartida su mayor seña de identidad.

Hermanos y socios, los Hermanos Martínez van más allá de lo que los une por nacimiento© JAVIER ALONSO
Los Hermanos Martínez atraviesan una nueva etapa creativa con la grabación de su segundo álbum

Arrancáis nueva etapa con 'Volvería A Elegirte'. Si tuvierais que trasladar ese concepto a una decisión muy concreta de vuestra vida que repetiríais sin dudar, ¿cuál sería para cada uno?

Borja: En mi caso está profundamente ligado al origen de la canción: volvería a casarme con la mujer de mi vida una y otra vez, sin pensarlo. Es una decisión que lo cambió todo y que volvería a tomar exactamente igual. De hecho, eso es lo que encierra también el propio estribillo.

Jaime: Yo lo tengo clarísimo:  la amistad. Crecer con los amigos que han estado siempre a mi lado ha sido un regalo enorme. Son quienes me han acompañado en los momentos decisivos y quienes han sumado luz en cada etapa. Por eso no dudaría en volver a elegirlos, una y otra vez.

Álvaro: Para  mí, la familia es esa elección que se renueva cada día sin que casi nos demos cuenta. No es solo algo que viene dado, es algo que se construye, que se cuida y que se defiende con gestos pequeños. Elegimos querernos, escucharnos y estar presentes,  y eso es, sin duda, uno de los mayores privilegios de mi vida.

La canción habla de elegir incluso sabiendo lo que viene después. ¿Hay alguna decisión que en su momento fue difícil, pero que hoy volveríais a tomar sin pensarlo?

Por supuesto. Creo que todas las decisiones que realmente merecen la pena no son fáciles de tomar. Si lo aterrizo a algo concreto, volvería a elegir a mis dos hermanos para poner en marcha Hermanos Martínez, sin ninguna duda. Han sido muchísimas horas, noches y días de trabajo compartido, de esfuerzo constante, pero todo eso forma parte inseparable del proyecto y de lo que somos hoy. Y añadiría algo más: también volvería a elegir los errores del camino. Porque, aunque en su momento duelan o cuesten, son los que te obligan a aprender, a crecer de otra manera y a hacerte más fuerte. Sin ellos, nada tendría el mismo recorrido ni el mismo sentido.

Borja, en tu caso la canción nace de algo muy personal. Cuando escribes sabiendo exactamente a quién van dirigidas esas palabras, ¿cómo cambia  la forma de crear?

Yo diría que se convierten en versos eternos. Porque no es solo una canción, es una decisión que me acompaña y que va a marcarme durante toda la vida. Cuando partes de ahí, todo cambia. Las palabras salen de otra manera: más firmes, más honestas, más asentadas. No tan “torcidas”, aunque la vida después traiga mil vueltas. Hay algo más tranquilo en la escritura, como si todo encajara mejor por dentro.Y sobre todo se escribe desde un lugar de paz. Con más serenidad, con más alegría incluso, porque estás hablando de algo que te hace bien, de una decisión que te ordena y que te ilumina. Eso, inevitablemente, se nota en cada verso.

El fenómeno viral de los hermanos Martínez promete arrasar en su segundo álbum© JAVIER ALONSO
El grupo presenta su mejor momento: el fenómeno musical español que arrasa con sus directos

Con boda en el horizonte, ¿te has convertido en el referente romántico del grupo o tus hermanos siguen sin pedirte demasiados consejos?

No me considero ejemplo de nada, sinceramente.  Pero sí me gusta pensar que, en mi caso, el que viene detrás —Jaime— puede ver que sus hermanos mayores, los dos casados,  han encontrado su camino y que ese tipo de decisiones también te hacen feliz. 

Entrando en terreno más personal y sin meteros en líos, ¿diríais que ahora mismo el grupo está más 'enamorado', más 'inspirado' o más 'centrado en la música'?

!Uff, depende! Yo creo que está más inspirado. Estamos en plena grabación del segundo álbum que sale en octubre y yo creo que estamos en un momento ahora muy bonito. En mi casa ha habido un nacimiento de una niña; en el caso de Borja, una boda dentro de tres semanas; y en el caso de Jaime, unas amistades y el volver a elegir a la persona con la que ya había estado.

¿Hay alguno de los tres que sea claramente el más romántico y otro al que le cueste más sacar una frase bonita?

Yo creo que Borja es el más romántico, sin duda, y el que menos lo es… pues probablemente Jaime. Aunque te lo dirá él si quiere, pero sí, yo lo veo así. Al final, cada uno tiene su manera de sentir y de expresarlo. Y también es bonito eso, porque luego cada uno aporta su parte: uno llega con una canción y los demás vamos sumando nuestras pequeñas “semillas”, matices y detalles para intentar que esa idea inicial acabe convirtiéndose en el éxito que buscamos como grupo.

Los hermanos Martínez en una divertida fotografía © JAVIER ALONSO
Triunfan con sus letras y su potente directo

Como grupo, ¿os resulta más natural escribir desde lo vivido o desde historias que podrían ser de cualquiera?

Es verdad que hay historias que podrían ser de cualquiera: te las imaginas, ves una película y puedes sentirte reflejado, pero cuando llega el momento de escribir, siempre acabas preguntándote qué harías tú de verdad. Y en nuestro caso, sin ninguna duda, partimos desde lo vivido. Te diría que el 100% de nuestras canciones nacen de algo que, de una forma u otra, ha pasado por la piel de alguno de los tres. Creo que también es muy bonito que la gente conozca a los Martínez tal y como somos, sin artificios, porque nuestros fans saben de dónde venimos, hacia dónde vamos y qué queremos transmitir. Y eso es lo que ha construido una base muy sólida de gente que nos escucha, que nos sigue y que viene a vernos.

Si alguien escucha 'Volvería a Elegirte' sin conoceros, ¿qué os gustaría que se llevara consigo al terminarla?

Mmm… sobre todo, que piensen cuál es su “vale”. Nosotros siempre decimos que cada uno tiene el suyo. Muchas veces nos quedamos atrapados dando demasiadas vueltas a las cosas malas que nos pasan, cuando en realidad es un error, porque todos tenemos motivos para estar agradecidos. Incluso en los momentos difíciles, siempre hay algo o alguien que te acompaña.Vivimos en una sociedad en la que, a veces, parece más cómodo quejarse o fijarse solo en lo negativo y eso nos aleja de lo importante. Porque si te paras un segundo, miras atrás y piensas en lo vivido, te das cuenta de cuántas cosas volverías a repetir. Y eso, en el fondo, es muy bonito: poder decir que hay momentos que volverías a vivir una y otra vez, porque te han aportado algo. Nos gustaría que la gente se quedara con eso: con la idea de intentar ver lo bueno, de agradecer lo vivido y de recordar que, muchas veces, lo que volverías a elegir es precisamente lo que te ha hecho ser quien eres.

Volviendo atrás… en 2018 decidís parar. ¿Recordáis ese momento como una decisión clara o como algo que costó asumir?

Bueno, fue algo bastante natural. Simplemente sentíamos que necesitábamos parar, respirar y vivir otras experiencias. Y eso, al final, nos llevó a cinco años de composición, de vida y de aprendizaje hasta que en 2023 todo vuelve a encenderse y el proyecto regresa con más sentido que nunca.

¿Hubo algún instante concreto que encendiera de nuevo la chispa o fue más bien un proceso silencioso?

Fue algo muy natural, aunque sí hubo un momento que lo cambió todo. Todo empieza de forma casi casual, en un mini concierto en un bar de Madrid, donde estaba el director financiero de Sony. Nos escucha, reconoce a Borja y le dice: “Oye, pero tú tenías un grupo antes, ¿no?”. Y ahí todo se activa. Yo recuerdo perfectamente haber pasado por Teatro Capitol en aquella etapa. Le dijimos: “¡Sí, tenemos canciones nuevas!”.A partir de ese momento nos dicen: “Pues veníos”. Y lo siguiente ya fue casi irreal: al día siguiente estábamos en la oficina, sentados delante de ellos, y sin darnos mucha cuenta, aquello que parecía una anécdota acabó convirtiéndose en el punto de inflexión. Fue el instante en el que el proyecto volvió a encenderse de verdad.

Los Hermanos Martínez tienen un vínculo muy especial fuera y dentro del escenario© JAVIER ALONSO
"Aquí hay un vínculo que está por encima de todo esto. Tú estás en el escenario y ves las miradas que nos lanzamos entre los tres, y, aunque entre amigos puede existir una conexión muy fuerte, esto es diferente", nos cuentan

¿Qué sentís que ha cambiado más: vuestra mirada sobre la música o vuestra forma de trabajar juntos?

Lo  que más ha cambiado es el porqué estamos en la música. Para nosotros eso es lo importante. No estamos aquí solo porque sea divertido, ni porque sea nuestro trabajo, ni porque simplemente se nos haya dado bien, sino porque sentimos que hay una misión detrás. Somos tres hermanos que hemos sido muy felices y creemos que tenemos la posibilidad de hacer feliz a la gente a través de la música. De transmitir lo que hemos vivido en casa, que está lleno de verdad, de amor y de cosas muy reales. Y eso hoy quizá no está tan de moda, pero para nosotros sigue siendo esencial: hablar de un amor para toda la vida, de volver a elegir, de cosas que te acompañan de verdad. Al final creemos en eso, en parar un poco el ritmo de todo y hacer canciones que duren, aunque no encajen en lo más inmediato.

Decís que tenéis un 'máster en convivencia'… siendo sinceros, ¿quién es el que pone más a prueba la paciencia del grupo?

¡Jaime!

¿Y quién suele ser el equilibrio cuando las cosas se tensan?

Alvarito. Es el que siempre mete buen rollo. Y para nosotros eso es fundamental. Cuando algo se tensa o el ritmo aprieta, él tiene esa capacidad de recordarte algo muy simple pero muy necesario: sonreír, elegir la buena vibra, el lado positivo. Porque si no, todo esto te puede acabar comiendo.Al final es muy fácil perderse en el camino, sobre todo ahora que estamos viviendo un momento muy intenso con el segundo disco, conciertos, colaboraciones… cosas que hace nada eran impensables para nosotros. Y en medio de todo eso, nos repetimos mucho una idea: lo que estamos viviendo no es normal y hay que disfrutarlo de verdad. Porque a veces te obsesionas con llegar a la meta y te olvidas de lo más importante, que es el propio camino. Nosotros intentamos mantener eso muy presente: celebrar cada paso, cada hito, sea grande o pequeño, con los pies en el suelo. Hace dos años esto era impensable y hoy es nuestra realidad. Por  eso creemos que el éxito de Hermanos Martínez también está ahí: en ser conscientes, en ser humildes y en no olvidar nunca lo afortunados que somos.

Los Hermanos Martínez son los pequeños de ocho hermanos© JAVIER ALONSO
"No estamos aquí solo porque sea divertido, ni porque sea nuestro trabajo, ni porque simplemente se nos haya dado bien, sino porque sentimos que hay una misión detrás", nos declaran

 ¿Cuál es la discusión más absurda que habéis tenido y que hoy recordáis con una sonrisa?

Por los calzoncillos (risas)

¿Y ha habido momentos en los que el vínculo de hermanos ha sido clave para salvar una situación complicada dentro del grupo?

Por supuesto. Aunque en realidad no lo vivimos como grandes complicaciones, sino como cosas del día a día: que falta algo de los instrumentos, que hay que ajustar tal detalle… pequeñas tensiones normales cuando trabajas tan cerca. Pero siempre tenemos algo muy claro: la familia va primero. Y lo llevamos igual que en casa; como cuando hay una discusión por algo tan cotidiano como dejar una zapatilla en medio del salón. Puede haber un momento de tensión, sí, pero enseguida todo vuelve a su sitio porque lo importante es el vínculo.

¿Ser hermanos ha hecho alguna vez más difícil tomar decisiones frías?

Ante todo, la familia es lo primero. Y eso es lo que marca todo. Volviendo a lo que comentábamos, cuando presentamos el proyecto al presidente de Sony España, él nos dijo algo que se nos quedó grabado: que hay mucha gente que se sienta ahí y no es capaz de explicar por qué hace música, cuál es el sentido de todo eso. Y nos identificó como “el salmón”, que es algo que también alguna vez hemos cantado: ir a contracorriente, pero con una idea clara. Nos dijo que nos apoyaba y poco después empezamos a lanzar singles. No era lo esperado que una banda hiciera tantas reproducciones o llenara las salas que estábamos llenando. Y en ese contexto se nos propone ir a actuar a la gala final de La isla de las tentaciones  en la que, sinceramente, no nos sentíamos cómodos. Era un sitio que podía darnos mucha visibilidad, pero no encajaba con lo que somos. Y ahí tomamos la decisión los tres, sin dudarlo: dijimos que no. Podría haber sido fácil agachar la cabeza y hacerlo porque sabíamos el impacto que tenía, pero creo que para los Martínez el éxito está precisamente en no desdibujarse, en ser quienes somos. Y esa fue una de esas decisiones que te refuerzan. Al final, el camino se hace andando y no hay frase más simple ni más cierta que esa.

Si no fuerais familia, ¿creéis que este proyecto existiría tal y como es hoy?

No, no… Aquí hay un vínculo que está por encima de todo esto. Tú estás en el escenario y ves las miradas que nos lanzamos entre los tres, y, aunque entre amigos puede existir una conexión muy fuerte, esto es diferente. Es el haber compartido prácticamente todo desde el principio: la vida, la infancia, la casa… hasta algo tan cotidiano como los calzoncillos. Y eso crea una complicidad que no se puede fabricar ni forzar. De verdad, no hay otra cosa igual.

El fenómeno de los Hermanos Martínez ya está trabajando en su segundo álbum© JAVIER ALONSO
"Nuestro padre empezó a hacer algo que hoy entendemos como clave: venía a la habitación, donde dormíamos en una litera, cogía la guitarra y se ponía a tocar", nos afirman en una íntima entrevista

Vuestra historia empieza en casa, con la música muy presente… ¿tenéis la sensación de que todo nació casi sin buscarlo?

Sí, totalmente. Todo empezó en casa y, en realidad, sin que fuéramos conscientes. Éramos los tres pequeños de una familia numerosa y bastante “cafres”, así que nos costaba muchísimo dormirnos. Y sin saberlo entonces, nuestro padre empezó a hacer algo que hoy entendemos como clave: venía a la habitación, donde dormíamos en una litera, cogía la guitarra y se ponía a tocar. Toca espectacular y canta muy bien. Nos cantaba canciones de todo tipo, desde los Beatles hasta Mumford & Sons, pasando por Hombres G… y, curiosamente, conseguía lo imposible: que tres niños hiperactivos acabáramos en paz y durmiéndonos. Hoy nos damos cuenta de que esa paz que sentíamos entonces es la misma que, de alguna forma, seguimos buscando en la música. Esa semilla se fue quedando dentro, creciendo con los años, hasta convertirse en lo que somos hoy. En el fondo, todo nace de eso: de un padre diciéndonos “vosotros tres a dormir”, mientras nos tocaba la guitarra. Y a eso se suma nuestra madre, que tiene el conservatorio de piano y también ha sido clave, con esa mezcla de música clásica, Beethoven, sinfonías. Todo muy presente en casa. Al final, lo entendemos ahora con total claridad: la inspiración, sin ninguna duda, han sido nuestros padres.

¿Qué os dicen ahora?

Nuestra madre hace de madre, claro, y siempre tiene ese punto de preocupación, de pensar “a ver qué están haciendo mis hijos por ahí, qué locuras están montando…”, porque nos conoce. Pero, en el fondo, los dos están felices.

¿Qué recuerdos musicales de vuestra infancia os siguen poniendo los pelos de punta hoy?

Los Beatles, sin duda. Es increíble  lo que hicieron estos tíos. Recuerdo leer un día que sacaron tantísimos discos en tan poco tiempo que el mundo no estaba preparado para algo así, hasta el punto de pasar años sin hacer giras. Es impresionante pensar que, tantas décadas después, sigan siendo lo que fueron y lo que siguen siendo hoy. En nuestra casa la música lo era todo: desde Phil Collins a artistas españoles como Hombres G o Alejandro Sanz. Sin saberlo entonces, todo eso nos iba marcando. Pero la influencia más grande era nuestro padre, que era —y sigue siendo— un auténtico forofo de los musicales. Nos llevaba a verlos de una forma muy especial: conseguía las entradas con mucha antelación, nos colocaba en primera fila y muchas veces nos hacía fijarnos más en la banda que en el propio espectáculo. Era como ir a ver El Rey León y acabar mirando solo a los músicos. Todo en su vida giraba en torno a la música y de una forma muy natural nos lo fue transmitiendo desde pequeños.

Aquella cena de Navidad en la que aparecisteis con un tema propio, ¿qué reacción real hubo alrededor de la mesa?

Fue espectacular, de verdad. Lo recordamos como un momento muy especial, muy inesperado y muy emocionante. Era esa mezcla de sorpresa y de orgullo de la familia, de vernos allí y decir: “Pero bueno, ¿esto qué es?, ¿Estáis componiendo y además lo queréis grabar?”. Y de repente aquello se transformó en algo muy bonito, muy natural, casi mágico en ese contexto tan cercano. Nos la pidieron cantar hasta ocho veces, lo recordamos  perfectamente. No era un escenario, era nuestra casa, nuestra gente, y aun así se creó una energía muy especial alrededor de la mesa. Esa canción marcó un antes y un después para nosotros, porque a partir de ahí empezamos a componer de otra manera, con más conciencia, con más emoción y con la sensación de que aquello que estábamos haciendo empezaba a tener verdadero sentido.

Una divertida fotografía de los hermanos© JAVIER ALONSO
"De repente te ves dentro de una industria donde hay gente a la que has admirado siempre, primeros espadas, equipos como el de Estopa, el de Leiva, tantos referentes… y te das cuenta de que es el mismo entorno, el mismo nivel, la misma realidad", nos explican

Empezasteis tocando en bares y apostando por vosotros mismos, ¿cuándo sentisteis por primera vez que esto podía ir en serio?

Depende  de la etapa. La primera, en general, era más de probar, de empezar nosotros dos. Pero quizá el momento en el que realmente pensamos que esto iba en serio es cuando se une Jaime. Y, sobre todo, con la firma de Sony. Ahí es cuando dices: “esto ya es otra cosa”. Ahí ya se entiende que lo que estamos haciendo no es casualidad, que hay algo detrás que funciona. Y de repente te ves dentro de una industria donde hay gente a la que has admirado siempre, primeros espadas, equipos como el de Estopa, el de Leiva, tantos referentes… y te das cuenta de que es el mismo entorno, el mismo nivel, la misma realidad.

Además, artistas como Alejandro Sanz se han interesado por vuestra música. ¿Qué supuso para vosotros ese encuentro y qué os llevasteis de él más allá de lo musical?

Fue un sueño, de verdad. Nosotros hemos crecido desayunando con sus canciones, literalmente, con su música muy presente desde pequeños gracias a nuestro padre. Y de repente, en este camino, se nos da la oportunidad de encontrarnos con Alejandro Sanz. Él, por distintos motivos, nos invita a cenar a su casa en un momento en el que ya teníamos el disco hecho, pero aún no habíamos firmado nada. Y de pronto estás allí, con alguien que has admirado toda la vida, escuchando tu trabajo en su casa, en su estudio, en su entorno más personal. Y lo que ocurrió allí no se olvida: lo escucha con cariño, con atención y nos dice algo muy claro: “Estáis obligados a sacar esto, lo tiene que escuchar la gente”. A partir de ahí ha sido un apoyo constante, casi como un padrino para nosotros, siempre con muchísimo cariño. Estamos eternamente agradecidos. Recuerdo especialmente antes de nuestro primer viaje a México, cuando nos llamó por FaceTime para darnos ánimo y eso, más allá de la música, para nosotros fue un regalo enorme.

Habláis del 'pelómetro' para decidir si una canción funciona. ¿Alguna vez os ha llevado por el camino equivocado?

No, porque al final no hacemos canciones pensando solo en nosotros o en lo puramente musical. Lo vemos más desde lo emocional: si a nosotros nos mueve y a la gente de nuestro entorno también le llega, ya sentimos que hay algo ahí. No tiene que gustar a todo el mundo, pero con que conecte con alguien, ya funciona. Ese “pelómetro” es, en el fondo, lo que sentimos nosotros y lo que percibimos en la gente cercana. De hecho, para este disco —como dice Jaime medio en broma con lo del “pelómetro”— es muy real: hemos compuesto 71 canciones y hemos ido descartando muchas por el camino, no porque no valieran, sino porque no eran las que tenían que ser. Y al final nos hemos quedado con diez. Es una locura cuando lo piensas, pero también forma parte del proceso: probar, equivocarte y volver a intentar hasta que todo encaja.

Y para terminar, si dentro de unos años miráis atrás ¿qué tendría que haber pasado, como artistas y como hermanos, para poder decir sin dudar: 'volvería a elegir todo esto'?

Es algo que va innato a nosotros- afirma Álvaro. Creo que sería muy fácil mirar atrás y decirlo ahora, pero coincido con lo que ha comentado antes Jaime: todas las decisiones que vas tomando en la vida, sean para bien o para mal, forman parte de lo que eres hoy. Todo eso te construye. Si pudiera hablarme a mí mismo, me diría que no dudara ni un segundo en seguir adelante, que hay un camino espectacular. De hecho, a mí me animó Borja en su momento; yo le decía: “Uff, esto lo veo muy bien, pero ¿tú estás seguro?”, y él insistía. Y al final, creo que de eso va todo esto: de volver a elegirse una y otra vez, sin miedo.

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