Manuela, la hija de Alejandro Sanz y Jaydy Michel, no podría estar más agradecida por los padres tan amorosos y dedicados que tiene. Sin embargo, el hecho de que ellos sean celebridades la ha convertido en un blanco de ataques y comentarios negativas. Hace algunas semanas, la joven expuso su enérgica postura cuando fue criticada por su “vida fácil” y ahora ha tomado una drástica decisión para cuidar su salud mental luego de que hiciera una sorprendente confesión.
Este 7 de mayo, Manuela tomó sus historias de Instagram para anunciar su resolución en lo que respecta a las redes sociales. “Hoy decidí que ya no leeré comentarios por mi salud mental. Por su atención, gracias”, escribió la joven de 24 años al compartir una selfie suya tomada en un ascensor.
Si bien la primogénita de Sanz no reveló los motivos de su decisión, ésta pudo estar relacionada a otra de sus recientes publicaciones. “Yo tengo varias razones para creer que soy neurodivergente y les voy a explicar haciéndome un café”, expresó Manuela en un video en el que se le veía tomando dicha bebida fría. “Cuando me clavo con una forma de hacer las cosas, de verdad no puedo dejar de hacerlas así”, contó. A continuación, detalló su forma particular de preparar un “buen ice latte”, enumerando los ingredientes y utensilios.
Manuela suele compartir con sus seguidores en Instagram vistazos de sus viajes y salidas a eventos, así como tomas espontáneas de su día a día. Sin embargo, el hecho de que su cuenta sea pública y sus padres sean figuras reconocidas, la ha expuesto a todo tipo de críticas y comentarios, los cuales al parecer ya no está dispuesta a tolerar. Aunque hasta ahora la joven no ha desactivado la sección de comentarios en sus publicaciones, dejó ver que está decidida a tomar distancia de los mensajes negativos.
Manuela habla de la presión y la falta de privacidad a la que está expuesta
El mes pasado, Manuela abrió una sesión de preguntas y respuestas en Instagram sin imaginar que recibiría un comentario juzgándola: “Qué vida tan fácil has tenido”. Aunque pudo pasarlo por alto, la joven prefirió responder de manera puntual. “El crear un juicio, una opinión o un criterio con la poca (casi nula) información que tienes de mi vida me parece de lo más mediocre que hay”, escribió.
“He crecido de una forma muy consciente y con la realidad del mundo en la cara. Soy consciente del privilegio que tengo e intento y quiero usarlo para apoyar a aquellos que no lo tienen (hablo de alzar la voz, cuidar, proteger, no solo económicamente)”, continuó en su mensaje.
“Ahora, hablar de un privilegio económico o social no me exenta de lo demás. La presión, las cargas emocionales, las ausencias, la soledad, la falta de privacidad, las envidias, las opiniones públicas en masas, los comentarios hacia mi familia, las mudanzas, gente mala, gente falsa, tener que esconderme de la prensa, aguantar gente que no quiero aguantar, sonreír, todo el rato sonreír, callarme, unir, cuidar a mi familia… Más aparte todo lo que vive una persona (y más una mujer) desde que nace”, agregó Manuela. “No me quejo de nada, agradezco absolutamente todo, pero fácil no es. La vida de nadie es fácil. Los obstáculos simplemente son de diferente color, tamaño y forma para cada uno”, concluyó su escrito.










