Andrés Roca Rey tenía muy claro que era lo primero que iba a hacer una vez recibiera el alta hospitalaria. Fiel a la tradición de los grandes maestros, Andrés es un hombre de una fe inquebrantable y una sólida convicción religiosa. Por eso, en sus primeras horas fuera del hospital, el diestro sintió la necesidad de visitar a la Virgen de la Estrella, en Sevilla. Permaneció en el interior del templo, situado en el corazón del barrio de Triana, durante unos minutos para rezar y agradecer la suerte que había tenido tras la cogida. Aún convaleciente, quiso demostrar su devoción por esta Virgen a la que suele acudir antes de las corridas, tal y como vemos en las imágenes que mostramos en exclusiva.
Los gestos de su convalecencia
Caminando con la ayuda de un bastón y con los drenajes de las heridas, Roca se acercó a la Iglesia donde pudo disfrutar de la tranquilidad y el recogimiento necesarios para la oración. Lo hizo junto a personas de su máxima confianza. A pesar de su convalecencia, el maestro no puso problema en hacerse fotos y saludar a los seguidores que se acercaron para charlar con una de las figuras más importantes del toro en la actualidad.
Miembros de su cuadrilla fueron quienes le ayudaron después para subir al coche todoterreno, debido a su escasa movilidad en la pierna, tras su visita a la Virgen por la que siente una gran devoción.
Tal y como muestran estas imágenes en exclusiva, la actual pareja de Tana Rivera es un gran devoto de la Virgen de la Estrella, a quien recurre de manera frecuente horas antes de sus corridas más importantes en Sevilla, demostrando su enorme fe y fervor religioso.
"Empieza la rehabilitación con quien para mí es el mejor"
El diestro peruano ha iniciado el duro y lento proceso de la rehabilitación. El torero aun se recupera de la grave cornada en el muslo derecho que le propinó el quinto toro de la tarde, marcado con el hierro de Toros de Cortés, después de zarandearle durante varios segundos. "Empieza la rehabilitación con quien para mí es el mejor", ha expresado Roca nada más ponerse en las manos de una prestigiosa clínica, con sede en Coria del Río, Sevilla, y que cuenta con una larga trayectoria tratando a otras grandes figuras del toreo.
"Ahora viene la parte dura de la recuperación, que es la rehabilitación, pero contento de poder estar aquí con ustedes, habiendo salido del hospital, tenía muchas ganas", confesaba Andrés cuando abandonaba el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz en Sevilla, bastón en mano y sin Tana Rivera a su lado, quien no se separó de él mientras estuvo ingresado. Aunque él mismo manifestaba que ahora inicia la parte más costosa y lenta, su mentalidad de hierro es su mejor activo. El equipo médico supervisa cada paso, conscientes de que un regreso prematuro podría acarrear complicaciones. No obstante, en el horizonte ya aparecen fechas clave de la temporada que el peruano no quiere perderse. Con la mirada puesta en el próximo 28 de mayo, cuando está prevista su reaparición en San Isidro, la pareja de Tana Rivera inicia el largo proceso de su rehabilitación en esta clínica, con la seguridad que da el trabajo bien hecho. La recuperación en manos expertas es el motor que permite que el espectáculo continúe y que una de las máximas figuras del toreo pueda seguir exigiendo a su cuerpo el 100% en cada tarde.
En el mundo del toro la recuperación física no es un lujo, sino una necesidad vital. Por eso Roca Rey ha vuelto a confiar su puesta a punto a las manos expertas de José Antonio Salas Lluch, titular de la prestigiosa clínica sevillana que se ha convertido en el centro de referencia para los profesionales del toro. La confianza del diestro peruano es solo la punta del iceberg de una lista de pacientes que incluye a nombres tan importantes como Morante de la Puebla, Gonzalo Caballero, José María Manzanares, Juan José Padilla, Cayetano Rivera, Emilio Muñoz, Miguel Ángel Perera, Espartaco o El Fandi, entre otros. En la página web del centro médico se pueden ver las imágenes de Salas Lluch con cada uno de ellos.
Lo que diferencia a esta clínica es la discreción y el trato personalizado. Para un torero del nivel de Roca Rey, encontrar un espacio donde se entienda que "un destrozo muscular" (como el que sufrió recientemente) no es el final de la temporada, sino un obstáculo a vencer, es fundamental.


















