El pasado siempre vuelve, y en este caso lo hace de la mano de Pedro Almodóvar y Joaquín Sabina. La enemistad entre dos de las personas más relevantes de la cultura española ha salido a la luz tras las palabras del cineasta manchego sobre Yo quiero ser una chica Almodóvar, tema del cantante andaluz que se lanzó en 1992: "A mí no me interesó. De hecho, no me gustó nada. No me hizo ni puñetera gracia, y es la primera vez que lo digo. No hablamos de ello y, además, tampoco he visto muchas veces en mi vida a Sabina. Creo que él llevaba mal que no estuviera de acuerdo con esa canción", ha dicho en el podcast La pija y la quinqui sobre la letra de la canción. En medio de la polémica que durante más de tres décadas ha sido desconocida, Alaska ha dado un paso al frente y se ha posicionado.
"No me siento dolida, pero es verdad que esa generación siempre nos despreció. Esa es la verdad. La generación un poco más mayor, a la que pertenece Pedro en un momento dado por edad, todo lo que era el mundo más pop lo despreciaba profundamente. Pero no pasa nada. Absolutamente nada. Ya está", ha dicho la cantante en Es la Mañana de Federico, de esRadio, donde trabaja como colaboradora.
La cantante tiene un papel destacado en este desencuentro porque es la protagonista de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, la primera película de Almodóvar, que aparece en la canción de la polémica. A raíz de entonces, la popularidad del director manchego se disparó y fue encadenando proyectos de máxima relevancia, como demuestra el hecho de haber ganado 11 premios Goya, dos premios Oscar, cinco BAFTA y dos Globos de Oro, entre otros galardones.
Cuando le han comentado que la canción de Sabina era a favor de Almodóvar y de su trabajo, opinión extendida entre el gran público, la cantante ha mostrado su desacuerdo. "No, tiene una cierta ironía. Pero Sabina es muy libre de escribir lo que quiera y además es coherente con lo que ha sido, con la música que le gusta, con el cine que seguramente le gusta...", ha respondido, sin perder el tono conciliador.
"No le gustamos a nadie. Nosotros tenemos la conciencia de lo que pensaban de nosotros el grupo de Cuenca, el de los pintores... Lo tenemos muy claro, no me sorprendió en su momento y no me ofende lo más mínimo", ha zanjado Olvido Gara, como se llama en realidad. La cantante, casada con Mario Vaquerizo, habla así de los años 80, época en la que fue un referente de la Movida madrileña, donde se hizo muy popular como vocalista de Kaka de Luxe y de Alaska y los Pegamoides, creadores de Bailando y A quién le importa, himno intergeneracional que sigue sonando en todas las fiestas.
La letra de la canción
Yo quiero ser una chica Almodóvar
Como la Maura, como Victoria Abril
Un poco lista, un poquitín boba
Ir con Madonna en una limousine
Yo quiero ser una chica Almodóvar
Como Bibí, como Miguel Bosé
Pasar de todo y no pasar de moda
Bailar contigo el último cuplé
Y no parar de viajar del invierno al verano
De Madrid a New York, del abrazo al olvido
Dejarte entre tinieblas escuchando un ruido de tacones lejanos
Encontrar la salida de este gris laberinto
Sin pasión ni pecado, ni locura ni incesto
Tener en cada puerto un amante distinto
No gritar ¡que he echo yo, para merecer esto!
Yo quiero ser una chica Almodóvar
Como Pepi, como Luci como Bom
Venderle al Garbo mis secretos de alcoba
Ponerme luto por un matador
Yo quiero ser una chica Almodóvar
Que a su chico le suplique ¡Átame!
No dar el alma sino a quien me la roba
Desayunar en Tiffany's con él
Y no permitir que me coman el coco
Esas chungas movidas de croatas y serbios
Ir por la vida al borde de un ataque de nervios
Con faldas y a lo loco
Encontrar la salida de este gris laberinto
Sin pasión ni pecado, ni locura ni incesto
Tener en cada puerto un amante distinto
No gritar ¡qué he echo yo, para merecer esto!
Como patidifusa escribir mis memorias
Apuntarme a cualquier tipo de bombardeo
No tener otra fe que la piel
Ni más ley que la ley del deseo
Encontrar la salida de este gris laberinto
Sin pasión ni pecado, ni locura ni incesto
Tener en cada puerto un amante distinto
No gritar ¡que he echo yo, para merecer esto!
Encontrar la salida de este gris laberinto
Sin pasión ni pecado, ni locura ni incesto
Tener en cada puerto un amante distinto
No gritar ¡que he echo yo, para merecer esto!







