Kanye West (48 años) no podrá actuar finalmente este verano en el Festival Wireless de Londres, tal y como tenía programado el artista norteamericano dentro de su gira internacional. Las autoridades de Gran Bretaña le han denegado el permiso, no solo para acudir a dicho evento sino también para entrar al país el próximo julio (cuando estaba previsto que diera su espectáculo). Una polémica que ha llegado a las más altas esferas, después de que el primer ministro Keir Starmer (63) se pronunciara sobre ello.
"Nunca debió haber sido invitado", ha manifestado el líder laborista con rotundidad en su perfil público de redes sociales, defendiendo que su gobierno haya tomado "las medidas necesarias para proteger al público y velar por nuestros valores". Además, asegura el político que "apoya firmemente a la comunidad judía", y no cejará en su empeño de "luchar" contra cualquier acción o manifestación que atente contra ella. Junto a esto, varios patrocinadores habían retirado ya su apoyo al concierto tras conocer que el cantante, incluso, sería cabeza de cartel.
El origen de esta medida tan drástica está en los comentarios antisemitas que hizo el rapero estadounidense en el pasado, un escándalo que, a la vista está, le sigue pasando factura. El ex de Kim Kardashian y padre de sus cuatro hijos tenía planeado hacer parada en la capital británica dentro de su tour mundial, el que también le traerá a España el próximo 30 de julio en Madrid en el Estadio Metropolitano.
La estrella del hip-hop, que ahora se ha autorebautizado con el nombre de Ye, ya pidió perdón por ello el pasado enero a través de un carta enviada al diario Wall Street Journal. Unas disculpas que no han sido aceptadas por todos y que tampoco le han valido de mucho, por lo que West ha decidido nuevamente intentar tender puentes. Así, tras el veto sufrido en Inglaterra, su deseo es que la gente vea de verdad que "he cambiado", ha respondido. "Solo quiero ofrecer un show de unidad, paz y amor a través de la música", añadía.
Cabe recordar que el intérprete de temas como Stronger o Gold Digger hizo elogios directos a la figura de Adolf Hitler hace unos años, hasta el punto de que una de sus canciones se llama como el dictador nazi y otra lleva por título Cámara de gas. Por ello, también Australia canceló la visa del cantante en julio de 2025, argumentando que en su territorio "no son bienvenidas las personas que hacen apología del odio y la intolerancia". Del mismo modo, este perdió contratos multimillonarios con marcas tan importantes como Adidas o Balenciaga, mientras que las plataformas Spotify, Apple Music y YouTube retiraron parte del contenido que genera el artista nacido en Atlanta.
Ahora, West ha pedido también el poder reunirse con representantes de la comunidad judía británica, porque "sé que las palabras no bastan.... Si están abiertos a escucharme, aquí estoy", ha señalado. Estos, por su parte, ya le han contestado diciendo que están "dispuestos" a mantener ese encuentro, como parte del "proceso de sanación y arrepentimiento" del cantante, pero siguen sin ver con buenos ojos que se suba al escenario en su ciudad dentro de unos meses.
Finalmente, el propio festival tampoco se llevará a cabo y ha terminado por cancelarse, tal y como anunciaban los organizadores del mismo en un comunicado. Para los que ya habían comprado su entrada, explican que se les devolverá el dinero. La promotora aseguró que, antes de contratar a Ye, habían "consultado a múltiples partes interesadas" y que en ese momento no se puso sobre la mesa "ninguna preocupación". Sin embargo, no calcularon bien las consecuencias que esto podía tener, y ahora se ven sin West ni ningún otro artista.







