Ha pasado una semana desde que Miquel Valls, uno de los indispensables de Espejo Público, abría su corazón en un ambicioso proyecto que ha llevado en la más estricta intimidad: la publicación de su primera novela. Bajo el título El ruido bajo la piel, el periodista narra la historia de una coleccionista de arte cuya vida da un giro de 360 grados cuando su padre enferma. Un relato que cuenta con "bastantes cosas autobiográficas", tal y como desvela el copresentador de Más Espejo; subrayando que "partes de lo emocional, de lo que tu vives".
"Está descrito perfectamente cómo se siente una persona a la que le comunican que un padre, una madre, un hermano... tiene cáncer", explica, indicando que en sus páginas se podrá sentir de primera mano esa sensación cuando "empieza ya a marcar la cuenta atrás", ya que "en este caso es un cáncer terminal".
Una historia que vivió él en su propia piel, tal y como desvelaba la semana pasada durante la primera entrevista acerca de la publicación, concedida a su propio trabajo. "Está muy bien descrito esto, los sentimientos, los silencios, los miedos, los olores... todo esto es muy autobiográfico", apostilla, indicando que la oportunidad de cumplir llegaba apenas un mes después de la muerte de su padre.
Un punto de inflexión en su vida
Durante la presentación de El ruido bajo la piel en televisión, la cual tuvo lugar el pasado 18 de marzo, sus compañeros quisieron sorprenderle llevando el libro al plató, un gesto que emocionó visiblemente al periodista.
Miquel recordó entonces una etapa especialmente dura, marcada por el acompañamiento "a mi padre en esa enfermedad". Un proceso que, según confesó, coincidió con su llegada al espacio de Susanna Griso y supuso un punto de inflexión personal. "Este programa me cambió la vida", ha indicado.
Escribir, su terapia
El periodista ha explicado que escribir este libro fue, en gran medida, "un poco terapia de duelo". "Con tanto detalle, aunque tengas una madre, una familia, amigos, pareja... no tienes la posibilidad de contar cómo estás y cómo te sientes", lamentó durante su entrevista con Gema López y Susanna Griso.
"Escribir esto es, al final, una terapia en la que lo pasas mal", continuaba expresando, indicando que esto no es del todo malo ya que se transforma en "una narración en la que tú describes a la perfección cómo te cambia la vida cuando tienes que acompañar a alguien que sabes que se va a morir".
Una sensación agridulce que condiciona todos los aspectos de su vida, ya que con el diagnóstico "empieza una cuenta atrás". Esto, en su experiencia, supone que "entras en casa y ya no es lo mismo, cambian los olores, se producen muchos silencios en los que las conversaciones ya no son las mismas...". Una complicada situación en la que Miquel se convirtió en el principal apoyo de su madre, ya que es hijo único.
Sin embargo, la esperanza es lo último que se pierde y el optimismo siempre tenía cabida en el día a día de Miquel. "Te acoges a la esperanza de decir, 'Esta no va a ser la última, todavía hay más'", ha expresado, acerca de esas conversaciones que esperas que nunca terminen.
Su padre, muy presente
Uno de los momentos más significativos de la presentación, el cual demostraba que su padre seguía increíblemente presente en su vida, fue la aparición de una imagen especialmente simbólica: la última fotografía que Miquel se tomó con su padre, en la que ambos aparecen con las manos entrelazadas.
El periodista recordó que, en ese instante, sonaba una lista de música creada y pensada por "una persona música muy especial" para acompañar ese momento final con calma y serenidad, un gesto que ayudó a afrontar la despedida.









