La música española de finales de los noventa y principios de los dos mil no se entendería sin ella. Con canciones convertidas en himnos generacionales y una voz inconfundible, Rosana conquistó a millones de oyentes dentro y fuera de España. Sin embargo, durante la última década su presencia mediática se volvió mucho más discreta. Ahora, la artista canaria ha reaparecido en televisión para presentar un nuevo proyecto creativo que promete marcar una etapa diferente en su trayectoria. La reaparición tuvo lugar en el programa de televisión 'La Revuelta', presentado por David Broncano, donde la cantante ofreció una entrevista tan cercana como reveladora. Allí anunció el lanzamiento de OMOW (Otro Mundo, Our World), su nuevo proyecto creativo, una iniciativa que combina música, contenidos audiovisuales y compromiso social, y que también incluirá una docuserie titulada Mejor vivir sin miedo.
La aparición de Rosana sorprendió a muchos espectadores, ya que hacía años que la artista se mantenía alejada de los focos televisivos. Durante la conversación con Broncano, la cantante repasó parte de su carrera y habló de la necesidad de reinventarse constantemente en una industria musical en permanente cambio. Para ella, el nuevo proyecto supone una forma de abrir una etapa más reflexiva y comprometida con la realidad social.
El sueño de Broncano
En el programa también hubo espacio para la espontaneidad que caracteriza al formato. En un momento del diálogo, Rosana decidió invertir los papeles y preguntar al propio presentador por un sueño personal aún pendiente. La pregunta provocó uno de los momentos más comentados de la entrevista: Broncano confesó varios deseos, desde conocer al actor de doblaje del personaje Goku hasta conseguir que el tenista Roger Federer visitara el programa. La cantante, entre risas, se comprometió públicamente a intentar cumplir al menos uno de ellos antes de diciembre del próximo año.
El tono cercano y distendido también dejó momentos curiosos. Nada más sentarse en el sofá del programa, Rosana bromeó con el presentador sobre el ambiente relajado del plató e incluso acabó hablando de su afición al nudismo en playas autorizadas, una conversación que desató las carcajadas del público.
Más allá de la anécdota televisiva, la artista aprovechó la ocasión para reivindicar el valor de la música como herramienta de transformación. OMOW, explicó, nace con la idea de generar comunidad y abrir conversaciones sobre la vida, el miedo y la libertad personal. La docuserie que acompaña al proyecto pretende mostrar precisamente ese proceso creativo y vital, combinando testimonios, música y reflexión. El regreso de Rosana también despierta inevitablemente la nostalgia de quienes crecieron escuchando sus primeros éxitos. A finales de los años noventa, la cantautora lanzó canciones que se convirtieron en parte del imaginario musical de toda una generación. Su estilo, mezcla de pop, folk y canción de autor, logró conectar con un público amplio gracias a letras cargadas de optimismo y sensibilidad.
Muy lejos de la retirada
Sin embargo, la propia artista ha explicado en diversas ocasiones que el éxito nunca fue su único objetivo. Durante los últimos años ha preferido centrarse en proyectos personales, giras más selectivas y procesos creativos alejados de la presión mediática. Ese periodo de menor exposición pública, lejos de significar una retirada, ha servido para replantear su carrera y explorar nuevas formas de contar historias.
La aparición en televisión, por tanto, no solo ha servido para presentar un proyecto, sino también para recordar el vínculo emocional que muchos seguidores mantienen con su música. En redes sociales, la entrevista generó una ola de comentarios celebrando el regreso de la cantautora y recordando algunos de sus temas más emblemáticos.
Con OMOW y su nueva docuserie, Rosana parece dispuesta a mirar hacia el futuro sin renunciar a la esencia que la convirtió en una de las voces más reconocibles del pop español. Una década después de su último gran ciclo mediático, la artista vuelve a escena con la misma filosofía que siempre ha defendido: hacer música que invite a vivir —y, sobre todo, a vivir sin miedo.








