Mariló Montero se estrena como abuela. Es una nueva etapa para ella que no había experimentado hasta hora, tras el acontecimiento familiar que supone la llegada de su primer nieto: el pequeño Marcos. “Es un muñeco, hipnótico... una cosa tremenda", eran sus primeras palabras para definir cómo ha visto al niño. "Otra vez el milagro de la vida", añadía con mucho sentimiento. "Tener a ese renacuajo entre tus brazos, tan bonito, tan redondo, tan perfecto, con unos labios gruesos, una nariz chata...", apostillaba al explicar lo que ha sentido nada más coger al recién nacido. Unas declaraciones que hacía este lunes a Espejo Público, el programa donde colabora, mostrándose muy emocionada a la par que divertida.
Tras reconocer que está ensimismada con el bebé, la popular periodista navarra de 60 años comentaba que este "ha venido criadito", decía con humor sobre los 3 kilos y 235 gramos que ha pesado. Además, se felicitaba porque "el parto fue de los deseados. Fantástico, estupendo. Ha ido todo perfecto. Están sanísimos los dos y es un momento muy bonito". Precisamente, sobre su nuera, Blanca Llandres, comentaba que “la madre es una campeona, ya que al día siguiente, dijo: ‘Pues ahora mismo podría tener otro’".
Al hablar de cómo Alberto Herrera y su mujer han llamado al niño, la presentadora televisiva aseguraba que siempre le gustaron los nombres largos, aunque esta vez no le han hecho mucho caso. “Mi propuesta era Marcos Máximo Lorenzo Felipe Ángel Gonzalo Carlos Alberto Manuel”, aseguraba de forma irónica. En ese instante, su compañera Gema López comentaba que esa elección sería muy "de la realeza", mientras que la conductora del magacín matinal de Antena 3, Susanna Griso, agregaba. “Ya le he dicho (a Mariló) que en el registro civil no puedes poner tantos nombres. No te los aceptan. Antes sí, pero ahora no”.
Por último, durante la conversación telefónica que han mantenido en directo, la que fuera rostro de las mañanas de TVE ha reiterado un deseo que viene expresando desde hace tiempo. “A mí que no me llame abuela. Que me llame Mariló según lo vaya pronunciando y balbuceando, y ya está", decía entre risas. Quedaba claro, eso sí, que no le termina de convencer eso de que la vean como una 'yaya' a partir de ahora. “Mañana, cuando vaya a trabajar, no me vais a ver con el bastón en la mano”, sentenciaba con guasa. En 2019, la comunicadora ya reconoció que "no seré el perfil de abuela tradicional porque viajo mucho", pero también dijo que cuando tuviera a su nieto en brazos "se me caerá la baba", tal y como ha ocurrido.






