El aroma a césped recién cortado y el rugido de una afición entregada han sido, desde siempre, la banda sonora de la familia Simeone. Sin embargo, lo vivido hace apenas unas horas en el Cívitas Metropolitano trasciende lo deportivo para instalarse directamente en el álbum de los recuerdos más íntimos y valiosos. En una tarde donde el sentimiento colchonero latía con fuerza, Francesca y Valentina, las hijas pequeñas de Diego Pablo Simeone y Carla Pereyra, se convertían en las grandes protagonistas de una estampa familiar que ha dado la vuelta al mundo. Por primera vez, las pequeñas de la casa saltaban al terreno de juego en los instantes previos al pitido inicial. Pero no lo hacían solas. En un gesto cargado de simbolismo, caminaban de la mano de su hermano Giuliano, quien a sus 23 años sigue los pasos de su padre defendiendo la elástica rojiblanca. La imagen de los tres hermanos juntos, compartiendo la herencia de una pasión, resume a la perfección el momento de plenitud que atraviesa el clan.
La ilusión de las niñas era contagiosa. Francesca (9 años) y Valentina (6 años), que guardan un asombroso parecido físico con su madre, demostraron que llevan el fútbol en la sangre. "France", como la llaman cariñosamente en casa —quien recientemente celebró un espectacular cumpleaños temático de hadas en su residencia —, no pudo ocultar su alegría al saludar a los ídolos de la afición. Especialmente tierno fue su encuentro con Antoine Griezmann, a quien regaló un abrazo sincero con una sonrisa de oreja a oreja, y su posado con el capitán, Koke.
Carla Pereyra, testigo de excepción desde la banda, narraba la experiencia de su hija mayor con orgullo: "¡Qué emoción salir a la cancha con el 'Capi'!". Por su parte, la pequeña Valentina, la benjamina del grupo, caminaba con paso firme y mirada curiosa, sin soltar la mano de Giuliano, quien más tarde expresaba su devoción por sus hermanas con un rotundo: "¡Las amo!".
Las palabras más emotivas de Carla Pereyra
Tras el encuentro, Carla quiso abrir su corazón a través de sus redes sociales para explicar qué significa realmente el Atlético de Madrid para su familia. No es solo un club, es un estilo de vida. “Ayer fue uno de esos momentos que el corazón guarda para siempre”, comenzaba escribiendo en un mensaje que ha conmovido a los seguidores del equipo.
“Ver a France y Valen caminar hacia el campo de juego de la mano de su hermano Giuliano Simeone, antes de que empezara el partido, fue mucho más que una imagen bonita. Fue sentir cómo el tiempo, el esfuerzo y el amor por este club se entrelazan en nuestra familia”, explicaba la modelo, que este año celebra doce años de amor junto al técnico argentino.
Para Carla, el vínculo con la entidad es indisoluble: “El Atlético de Madrid forma parte de nuestra historia, de nuestra vida cotidiana, de nuestras alegrías y también de nuestros desafíos. Durante tantos años vemos a papá dedicar su alma a este club, con una pasión que siempre fue y es mucho más que fútbol”.
Valores que trascienden el marcador
La familia Simeone ha logrado construir lo que muchos denominan una modern family ejemplar. La relación entre los hijos mayores del Cholo —Giovanni, Gianluca y Giuliano— y las pequeñas Francesca y Valentina es de una sintonía inquebrantable. Gianluca, quien pronto convertirá también a su padre en abuelo de nuevo junto a su pareja Eva, ya destacaba en nuestras páginas que sus hermanas pequeñas se emocionaron muchísimo con la noticia de los nuevos bebés: "Estaban todos locos de contentos".
Esa unión nace de los valores que Diego y Carla intentan inculcar en su hogar cada día. Como bien describe la propia Carla: “El Atlético nos enseñó muchas cosas como familia: la importancia del esfuerzo, de la humildad, de levantarse siempre, y de creer incluso cuando el camino se vuelve difícil”. Su vida no se escribe con goles, sino con abrazos en el túnel de vestuarios y miradas de complicidad en el jardín de casa. Porque, como bien concluye la mujer que ha dado estabilidad y paz al carismático entrenador: “Al final, el fútbol pasa, los partidos pasan… pero los valores, el amor por el club y los recuerdos en familia quedan para siempre”.
Para el matrimonio, que se dio el "sí, quiero" en una romántica ceremonia en la Toscana en 2019, ver a sus hijos compartir estos momentos es la culminación de un proyecto de vida basado en el afecto y el respeto mutuo. “Para Francesca y Valentina, poder vivir estos momentos junto a su hermano es un regalo de la vida. Y para nosotros, es profundamente emocionante ver cómo el tiempo va escribiendo nuevas páginas de esta historia”, reflexionaba Carla.
Un corazón dividido entre Madrid y Turín
Este debut oficial sobre el campo llega en un año que está siendo, sin duda, el más prolífico y emocionante para el "Cholo". A su éxito profesional se suma una felicidad personal desbordante: el entrenador ha vuelto a ser abuelo este 2026. Hace tan solo unas semanas, la familia daba la bienvenida al pequeño Tullio Pablo, hijo de su primogénito Giovanni y su mujer, Giulia Coppini.
El técnico no dudó en viajar a Turín para estrechar entre sus brazos al recién nacido, un encuentro que Carla Pereyra quiso compartir con una reflexión llena de sensibilidad: "La gratitud cambia la forma en la que miras lo que ya tienes. Y cuando cambias la mirada, la abundancia empieza a ordenarse sola". Para Carla, ver al hombre de su vida en su faceta de abuelo es un regalo: "No es agradecer 'porque sí'. Es agradecer lo que fue, lo que no fue y también lo que aún no llega porque todo ha estado enseñándote algo. Hay abundancia de seguir aquí. En respirar con más calma. En poder empezar distinto, incluso hoy". Con la elegancia que la caracteriza, la modelo argentina concluía: "Me emociona la vida, hoy me siento demasiado afortunada y agradecida".














