Fue el pasado mes de octubre cuando daba la sorpresa, mostrando su anillo de compromiso y diciendo: "¡Mil veces sí!". No se lo esperaba y aunque reconoce que habían imaginado muchas veces juntos cómo sería su boda, pensaba que quizá ocurría más adelante. Pero no. Ahora estamos sentados con Anna Padilla hablando de los preparativos de su gran día, que tendrá lugar el próximo mes de septiembre en un sitio muy especial: en Cádiz, la tierra de su madre, Paz Padilla.
Después de más de tres años como pareja, Anna y Mario Cristóbal han decidido dar un importante paso más y celebrar su amor rodeados de su familia y amigos. Un amor que surgió de la amistad, porque ellos son amigos desde hace 15 años, pero su relación fue evolucionando y se dieron cuenta de que estaban hechos el uno para el otro.
A seis meses de su "sí, quiero", la influencer y empresaria nos dice que está tranquila y muy emocionada con todos los preparativos, en especial con sus vestidos de novia, que nos ha desvelado que serán dos y que ha confiado en dos diseñadoras españolas para que los confeccionen. Ellos quieren poner su personalidad en cada uno de los detalles y que sea un día que refleje cómo son, cómo es su historia y su forma de ver y vivir la vida. Así nos lo ha contado Anna, que en estas páginas se viste de blanco y nos adelanta cómo será su boda.
"Nos apetece mucho hacer una ceremonia especial, en la que nuestra gente pueda participar y sea muy 'nosotros'. Seguiremos algunas tradiciones ¡pero no todas!"
Ya estamos en febrero de un año que será muy importante para ti, ¿cuándo y dónde te casas?
El lugar, como no podía ser de otra manera, será Cádiz. Siempre quise casarme en septiembre en Cádiz, creo que es el mejor mes para visitarlo, sigue haciendo muy buen tiempo y puedes disfrutar más de sus playas.
¿Qué significa Cádiz para ti?
Cádiz significa muchísimo para mí y ahora también para Mario, que se ha enamorado de esta tierra tanto como yo. Allí he vivido algunos de los momentos más bonitos de mi vida: guardo mis mejores recuerdos en la playa de Zahara, corriendo por el patio de la casa de mi abuela… Es el lugar al que siempre vuelvo cuando estoy mal; tiene una energía que me cura el alma. Es el lugar en el que he crecido, ahí está toda mi familia, Cádiz es casa. No podía ser en ningún otro sitio.
"Mi madre y Mario tienen una relación muy buena. Ella siempre me dice: 'Ya era mi amigo antes de ser tu novio'”, nos cuenta la hija de Paz Padilla
¿Será una ceremonia civil o religiosa?
Será civil. Nos apetece mucho hacer una ceremonia algo especial, en la que nuestra gente pueda participar y sea muy "nosotros". Seguiremos algunas tradiciones en la boda, ¡pero no todas!
¿Cómo llevas los preparativos? ¿Es más fácil organizar una boda de lo que pensabas?
Creo que me está resultando fácil porque me lo habían pintado fatal —ríe—. También influye que estoy acostumbrada a organizar eventos, shootings y a resolver imprevistos con Noniná —su firma de moda—, así que llevo bastante bien la incertidumbre. Además, nos recomendaron a una wedding planner que se llama La Madrina que me está ayudando muchísimo: conoce perfectamente la finca, a todos los proveedores de la zona y nos inspiró mucha confianza para hacer de este día un momento mágico. Estoy bastante tranquila y, sobre todo, estamos disfrutando mucho del proceso.
Las madres siempre son las mejores aliadas para estas cosas, ¿te están ayudando tu madre y la madre de Mario?
¡Sí! Muchísimo. Sobre todo en las partes más aburridas como todo el papeleo de la boda. Mi madre también me está ayudando con unos regalitos personalizados que queremos hacer, que ya lo entenderéis cuando los veáis. La verdad es que compartir este proceso con la gente a la que quiero me hace muchísima ilusión; quiero exprimirlo al máximo.
Pensando en tu gran día, ¿cómo imaginas que será?
Sí, soy esa niña que lleva soñando con su boda desde pequeña, ¡no me escondo! Pero ahora que lo pienso, sé que va a ser incluso mejor de lo que imaginaba. Primero, porque me caso con el amor de mi vida y, aunque siempre lo soñé, nunca pensé que sería tan feliz. Suena cursi, pero no quiero perder de vista lo realmente importante de ese día: celebrar nuestro amor, eso sí, con un buen fiestón y toda nuestra gente. Y segundo, porque lo estamos organizando juntos. Mario es diseñador, tiene muchísimo gusto y creo que vamos a encontrar un equilibrio muy bonito entre diseño y estética, haciendo que cada detalle hable de nosotros y de nuestra historia.
¿Qué momento esperas con más emoción?
Sin duda, el momento de caminar hacia el "altar", ver a Mario allí esperándome y tener a toda nuestra gente alrededor. Solo con pensarlo me pongo a llorar.
"Quería apostar por la moda española"
¿Ya tienes claro cómo quieres que sea tu vestido de novia?
¡Más o menos! Tengo la suerte de haberme vestido muchas veces de gala y haberme probado distintas siluetas, cortes… y saber qué me favorece más. Tenía dos ideas en mente así que voy a aprovechar que llevaré dos vestidos para jugar con dos estilos diferentes.
Sin dar muchos detalles para no desvelar la sorpresa, ¿cómo es el estilo?
¡En realidad aún no lo he visto! Solo un boceto, pero diría que es un estilo sencillo y elegante, no demasiado clásico pero no esperéis nada muy extravagante, que no va conmigo.
¿En quién has confiado para que te haga los vestidos?
Inuñez me está haciendo el primer vestido y Claudia Llagostera el segundo. Fueron las dos únicas diseñadoras que visité: me encantaban ambas, quería apostar por la moda española y además son dos jóvenes creadoras a las que admiro muchísimo. Dos mujeres emprendedoras que se han hecho a sí mismas. Hace seis años decidí emprender y sé el trabajo que lleva, por eso me hace especial ilusión vestirme en el día más importante de mi vida de dos mujeres que se han dejado la piel hasta convertirse en las mejores en lo suyo. Cuando las conocí, terminé de enamorarme de las dos. Creo que captaron mi estilo a la perfección y lo plasmaron en varios bocetos con ideas increíbles. Fue curioso porque, entre tres o cuatro propuestas, hubo una en la que me visualicé al instante: fue un flechazo total. En nada tengo las primeras pruebas y estoy emocionadísima. Creo que es la parte de los preparativos que más ilusión me hace.
Acabas de cumplir 29 años y despedirás la década de los 20 casada, ¿cómo te ves? ¿Te imaginabas que llegarías a esta edad así?
Todavía se me hace rarísimo la palabra "casada" —ríe—. Suena como a persona mayor y en mi cabeza sigo teniendo 23 años. Si me lo hubieras preguntado de pequeña te habría dicho que sí, sin dudar, pero si me lo preguntas el año pasado te habría dicho que ni loca. No por nada en especial, simplemente pensaba que nos casaríamos un poco más adelante… ¡Somos los primeros de nuestro grupo de amigos!
¿Cuál es el mayor aprendizaje que te ha dado la vida hasta ahora?
Que la vida te cambia los planes en cualquier momento. Que lo único que podemos dar por sentado es el presente, y es el mayor regalo que tenemos. Disfrutar al máximo de los buenos momentos, incluso en los detalles más pequeños porque no sabes cuanto van a durar. Suena a cliché pero yo lo tengo siempre en mi cabeza e intento estar muy muy presente, incluso en mi día a día, en la rutina, cuando me junto con mi familia… Disfrutar como si fuera el último porque la vida se encarga de recordármelo una y otra vez.
"Mario llegó en el momento adecuado"
¿Cómo os conocisteis Mario y tú?
Es muy gracioso porque Mario y yo ¡somos amigos desde hace unos 15 años! Teníamos amigos en común, somos de la misma zona y ahí nos conocemos todos. No podría decirte exactamente cómo nos conocimos porque no me acuerdo.
¿Crees que llegó en el momento adecuado?
Totalmente. Por muchos motivos. Porque en el momento en el que estaba, después de llevarme una desilusión, no me hubiera abierto a conocer a nadie, pero como Mario ya estaba de alguna manera en mi vida, me dio la confianza. También porque en esa etapa yo tenía muy claro lo que quería en mi vida y lo que no y eso fue crucial también en nuestra relación.
"Tenía dos ideas en mente para mi vestido de novia, así que voy a aprovechar que llevaré dos para jugar con estilos diferentes"
¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que pensaste que Mario era el hombre de tu vida?
Mario ha roto todos mis esquemas en cuanto al amor. Yo antes no creía en el amor para toda la vida, pensaba que había que disfrutar mientras durase porque un día se iba a acabar, así como vino… Ahora pienso que el amor puede durar todo lo que uno quiera cuidarlo.
Pensando en tu gran día, ¿cómo imaginas que será cómo te gustaría que fuera?
Sí, soy esa niña que lleva soñando con su boda desde pequeña, ¡no me escondo! Pero ahora que lo pienso, sé que va a ser incluso mejor de lo que imaginaba. Primero, porque me caso con el amor de mi vida y, aunque siempre lo soñé, nunca pensé que sería tan feliz. Suena cursi, pero no quiero perder de vista lo realmente importante de ese día: celebrar nuestro amor, eso sí, con un buen fiestón y toda nuestra gente. Y segundo, porque lo estamos organizando juntos. Mario es diseñador, tiene muchísimo gusto y creo que vamos a encontrar un equilibrio muy bonito entre diseño y estética, haciendo que cada detalle hable de nosotros y de nuestra historia.
Una sorpresa inesperada en Menorca
¿Quién de los dos empezó a hablar de boda primero?
Creo que fue Mario. Hablábamos muchas veces de cómo sería nuestra boda y algunas cosas que queríamos hacer. A veces él me decía: "Quiero casarme contigo". Y yo le decía: "¡No me lo digas si no me lo vas a pedir!". Y al final sí que me lo pidió.
"En Cádiz he vivido algunos de los momentos más bonitos de mi vida: guardo mis mejores recuerdos en la playa de Zahara, corriendo por el patio de la casa de mi abuela…"
Y no te la esperabas, ¿cómo fue la pedida de mano?
No me la esperaba porque no me imaginaba aún a Mario yendo a comprar el anillo ni tomando la decisión… Al final siento que aún somos jóvenes, ninguno de nuestros amigos se ha casado todavía y no teníamos ninguna prisa. Así que la sorpresa que me llevé fue increíble. Siempre pensé que le notaría nervioso ese día y le pillaría pero, ¡nada de eso! Me engaño muy bien. Nos fuimos un fin de semana de septiembre a Menorca con la excusa de pasar unos días juntos de vacaciones, ya que en verano con la apertura de El Trompeta -el bar que tiene con su madre en Zahara de los Atunes- prácticamente no tuvimos unos días de descanso (de hecho él me lo quiso pedir en verano en Zahara pero no vió el momento de estar solos). Nada de eso me hizo sospechar, y el primer día, antes de irnos a ver el atardecer, en el jardín de nuestra habitación de hotel me lo pidió. Lo que me salió decir fue: “Es una broma”. Porque no me lo esperaba nada, ¡pobre! Luego me dije que tenía un anillo y me quedé tan en shock que tardé unos minutos en responder que “si”. Después nos pasamos dos días en una nube, sin contárselo a nadie, solo los dos en Menorca. ¡Un sueño!.
Mario es un chico que parece muy discreto y su trabajo no tiene tanta visibilidad como el tuyo, ¿no le dio al principio un poco de miedo la exposición pública?
Sí, totalmente. Y aún le cuesta. Es una persona bastante reservada y no le gusta mucho la exposición, pero a veces le consigo convencer para salir en mis redes, sobre todo con sus recetas. Pero es algo que también me gusta, me ayuda también a llevar una vida ordenada, normal, con horarios y rutina, que en nuestro trabajo muchos días no lo hay.
Tener a Paz Padilla como suegra no pasa todos los días, ¿cómo es la relación de Mario y ella?
¡Muy buena! Al final se conocen también desde hace mucho y tienen mucha confianza. Ella siempre me dice: "Mario ya era mi amigo antes de ser tu novio". Se llevan muy bien y se tienen mucho cariño.
Después de la boda, ¿os gustaría ser padres pronto?
Pues la realidad es que no quiero vivir una etapa pensando en la siguiente. Como te decía antes la vida me ha recordado una y otra vez que hay que estar aquí y queremos disfrutar de este momento tan bonito que estamos viviendo antes de darnos el "sí quiero". Lo demás, ya se verá.












