De ser los mejores amigos —y compañeros de piso— a competir en el prime time en un concurso de repostería: Luis Merlo y Eva Isanta vuelven a compartir espacio en nuestras televisiones. Se convirtieron en uno de los dúos más aclamados gracias a las divertidas y revolucionarias dinámicas de Mauri y Bea en Aquí no hay quien viva y, ahora, casi dos décadas después, su amistad sigue igual que cuando se conocieron en la obra de teatro Don Juan Tenorio. Así lo han demostrado durante estas primeras entregas de Top Chef: Dulces y famosos, espacio donde han vuelto a coincidir y en el que los hemos sido testigos del estrecho vínculo que mantienen.
Un espacio donde se mostrarán tal como son, sin las corazas de sus personajes, y al que han acudido a pesar de ser ambos increíblemente celosos de su intimidad. El hijo de Carlos Larrañaga asegura que fue la buena impresión de este formato, del que destaca "la blancura del contexto, la temática y la narrativa del programa", el que le hizo acceder a ser uno de los reposteros que lucharán por ese primer premio de Top Chef. "Aquí es todo blanco y no hay ningún tipo de especulación sobre vidas privadas, ni sobre éxitos ni fracasos", ha apostillado el intérprete.
Un punto de vista que también comparte su eterna compañera de pantalla, quien se define como una persona especialmente reservada y una inquebrantable "defensora de mi privacidad"; algo que lleva por bandera incluso después de dar este paso tan importante en un registro con el que no siempre se ha sentido cómoda. "Mostrarme yo y no a través de mis personajes...", ha reflexionado, explicando que "mostrar a Eva siempre me da mucho miedo, mucho reparo".
Es por este mismo motivo por el que Luis encuentra más complicada su aparición en otros realities que, si bien pueden parecer similares, tratan de adentrarse más en el lado más personal de los concursantes. "Para determinada televisión nunca he estado disponible", ha afirmado contundentemente. El que fuera Héctor de la Vega en la taquillera serie de El Internado ha expresado que no está interesado en ser partícipe de formatos donde su vida privada sea el gancho más atractivo. "Ni lo he estado ni lo estaré", ha afirmado ante El Televisero.
Además, ha asegurado que tratará de buscar otras salidas laborales si, en algún momento, su carrera como actor deja de ser igual de fructífera como lo ha sido hasta el momento. “Me inventaré otra cosa el día que mi profesión no me dé de comer, pero hay determinados lugares a los que no iría”, ha expresado.
Más de tres décadas de amistad
Si bien todos creen que se conocieron durante el rodaje de Aquí no hay quien viva, la verdad es que la amistad de Eva y Luis se remonta a casi diez años antes de que coincidieran de nuevo en la exitosa serie. La primera vez que se vieron fue sobre las tablas con la obra de teatro Don Juan Tenorio —ella hacía de Doña Inés, y él interpretaba a su marido— en 1990. Alcalá de Henares fue el primer escenario donde ambos demostraron la química que comparten y de la que, más tarde, podríamos disfrutar todos al ver la televisión.
Con el paso del tiempo, su vínculo se ha mantenido intacto y, a día de hoy, siguen recordando los grandes momentos por los que ha pasado su amistad. "Gracias por emocionarme con esta foto… Más de 20 años después, nosotros los de antes ya no somos los mismos", escribía Eva en sus redes sociales hace un par de años junto a un precioso collage en blanco y negro donde les vemos en dos momentos clave de su vida.
Durante una entrevista para Fórmula TV, la actriz explicaba que "no tenemos una relación de amigos al uso" y que "cuando nos vamos encontrando en distintos trabajos o eventos" conectan como nunca: "'Nos encontramos'". "Podemos estar años sin vernos y de repente nos volvemos a encontrar y nos reconocemos", indicaba con cariño.








