Ruth Lorenzo, una de las voces más poderosas y queridas de la música española, ha sorprendido a la audiencia con una de sus confesiones más íntimas y personales en el programa ‘Universo Calleja’. La artista, conocida tanto por su talento en el escenario como por su energía arrolladora, ha compartido detalles hasta ahora desconocidos de su infancia y adolescencia, revelando capítulos de su vida familiar que han marcado profundamente su camino.
Una infancia marcada por la ausencia
Durante la emisión del programa, grabado en una aventura por la Columbia Británica junto al presentador Jesús Calleja y el actor Maxi Iglesias, Ruth recordó con franqueza cómo fue crecer en un entorno familiar complejo. Nacida en Las Torres de Cotillas (Murcia), la cantante pasó parte de su infancia en Utah (Estados Unidos) junto a su madre y hermanos, tras la separación de sus padres.
En un momento especialmente emotivo, Ruth relató que su padre biológico “tenía otra familia” y que incluso llegó a pedirle a su madre que abortase cuando estaba embarazada de ella. “Mi madre le contó que mi padre le pidió que abortase estando embarazada de mí”, compartió la artista con total sinceridad, una revelación que dejó sin palabras a sus compañeros de aventura.
La confesión permitió entender muchas de las inseguridades que Ruth ha compartido en el pasado. Desde muy joven, la cantante supo que el hombre que la tenía como hija no era su padre biológico, situación que la marcó profundamente y le generó sentimientos encontrados sobre su identidad.
El papel fundamental de su madre
En contraste con la ausencia de su padre biológico, la figura de la madre de Ruth emerge como el eje emocional de su vida. Su madre, una mujer valiente y decidida, rehízo su camino tras la separación familiar y llevó a Ruth y a sus hermanos a vivir a Estados Unidos, donde el entorno social y cultural era completamente distinto.
Fue precisamente en ese traslado donde la cantante encontró algunos de los pilares de su identidad. Ruth recordó que, en Utah, su madre vivió una transformación profunda, incluso bautizándose y encontrando consuelo espiritual durante el embarazo de su hija. Un grupo de misioneros que conoció en aquel periodo jugó un papel importante en ese proceso, cambiando el rumbo de la vida de la familia en un momento decisivo.
La búsqueda de aceptación
Ruth también compartió cómo, desde niña, sintió la presión de ser diferente. En Utah, donde la mayoría de la comunidad tenía características físicas distintas a las suyas, sufrió comparaciones y comentarios sobre su apariencia. “Mi hermano pequeño es castaño con ojos azules, y se le trataba de una manera... y a mí, por ser morena, de otra”, relató, recordando lo difícil que fue sentirse aceptada.
Ese sentimiento de “oveja negra” le enseñó a encontrar refugio en la música, una pasión que con los años no solo se convirtió en su profesión, sino también en su gran aliada emocional. Ruth afirmó que la música “le salvó la vida”, y que su fuerza interior y su autenticidad artística nacieron de ese deseo profundo de ser comprendida y valorada por lo que es.
El descubrimiento de su verdadero padre
Si bien nunca llegó a tener una relación estrecha con su padre biológico —quien falleció hace unos años—, Ruth ha hablado en varias ocasiones sobre cómo este descubrimiento le afectó en años posteriores. Fue el hombre que su madre conoció después de su nacimiento quien asumió el papel de padre real en su crianza, brindándole el amor y el apoyo que necesitaba.
Este padre “de hecho”, lejos de los lazos biológicos, se convirtió en una figura fundamental para ella, demostrando que el verdadero amor paternal no siempre se escribe en los genes, sino en la presencia, el apoyo y los recuerdos compartidos.
Una vida de superación
La cantante no se quedó solo en los recuerdos tristes; también habló con naturalidad y valentía sobre otros aspectos que definieron su juventud. Ruth relató cómo comenzó a trabajar desde muy pequeña para ayudar a su familia, incluso de manera irregular, y cómo esto la hizo más fuerte y consciente de sus metas desde temprana edad.
Esa experiencia de esfuerzo constante, unida a su pasión por el canto, la llevó a España y posteriormente al Reino Unido, donde su participación en The X Factor marcó un antes y un después en su carrera. Hoy, Ruth es mucho más que una cantante: es una mujer que ha sabido convertir la adversidad en fuerza y la emoción en arte.










