Viena vuelve a vestirse de gala para celebrar, esta noche, el 68.º Baile de la Ópera, la cita más esperada del calendario social austríaco y uno de los eventos más glamurosos del mundo. La Ópera Estatal se transforma en un majestuoso salón de baile, repartido en nueve plantas, para recibir a 5.500 invitados que, entre valses, vestidos de gala y un despliegue floral de 651 arreglos en tonos rojos y violetas, dan vida a una tradición que se remonta al siglo XIX. Los primeros bailes de estas características se sitúan entre 1814 y 1861 y eran organizados por los artistas del Teatro de la Ópera de la Corte Imperial-Real, como continuación de las legendarias celebraciones del Congreso de Viena, según recoge la página oficial del Wiener Staatsoper.
El presidente federal Alexander Van der Bellen inaugura la velada a las diez en punto, acompañado por su esposa, Doris Schmidauer, desde el palco central. A su alrededor, representantes del Gobierno y de los estados federados —entre ellos el vicecanciller Andreas Babler, la ministra de Asuntos Exteriores Beate Meinl-Reisinger y el alcalde de Viena, Michael Ludwig— se suman a una noche que, pese a su carácter institucional, brilla sobre todo por la presencia de estrellas internacionales.
Este año, el foco mediático recae en dos nombres muy reconocibles para el gran público: Sharon Stone y Fran Drescher. La diva de Hollywood es la invitada del empresario Karl Guschlbauer y, según el medio austríaco Kurier, lleva en Viena desde el domingo. Aunque está lidiando con el jet lag, ya ha protagonizado varias apariciones públicas, incluida una fiesta en casa de su anfitrión, el pasado martes.
A su lado, otra figura icónica de los años noventa: Fran Drescher, la inolvidable protagonista de La Niñera, invitada por la familia Lugner. La actriz ha aprovechado su estancia para visitar de incógnito el Palacio Belvedere, un gesto que ha despertado simpatía entre los vieneses. Además, también ha participado en un acto celebrado en el centro comercial Lugners, anfitriones de su visita, donde confesó: “Me invitaron hace unos años, pero no pude ir”, explicó ante los medios. “Estoy muy contenta de formar parte de esto”, declaró la actriz de 68 años.
La lista de invitados continúa con nombres muy populares en el ámbito europeo: la actriz Simone Thomalla, la presentadora Evelyn Burdecki, los integrantes de la banda alemana The BossHoss, las hermanas Shania y Davina Geiss, y las aristócratas británicas Lady Amelia y Lady Eliza Spencer, sobrinas de la desaparecida princesa Diana.
Tampoco faltará Al Bano, que ocupará el palco del jefe de OGM, Wolfgang Bachmayer. El cantante italiano ya se ha hecho con el frac reglamentario, adquirido en la tienda de moda masculina Grandits, donde optó por un modelo de Wilvorst, según ha compartido la propia firma en sus redes sociales.
Por su parte, Swarovski, uno de los patrocinadores más emblemáticos del baile, ha invitado este año a Iris Law, hija del actor Jude Law, que ya ha compartido imágenes desde su hotel en Viena.
El último proyecto de Armani y la presencia de Pablo Heras-Casado
La música es otro de los grandes protagonistas de la noche. El director de la Ópera, Bogdan Roščić, ha adelantado que esta edición apuesta por un aire más moderno, con un programa que mira hacia Broadway. Entre las piezas seleccionadas destacan la escena del balcón de West Side Story y fragmentos de la opereta La Hechicera. El vestuario del Ballet Estatal de Viena, diseñado por Giorgio Armani, aporta un toque de sofisticación adicional y fue uno de los últimos proyectos del diseñador. Los arreglos florales —rosas Naomi Futura y orquídeas moradas comestibles— llenan el edificio de color y aroma. El presentador de ORF, Andi Knoll, no ha dudado en probar una de las orquídeas y describir su sabor como “similar al pepino”.
También habrá presencia española en el evento social del año en Viena, que cada año reúne a más de cien parejas debutantes, autoridades, figuras institucionales y cientos de invitados. El director de orquesta Pablo Heras-Casado, exmarido de Anne Igartiburu y padre del único hijo varón de la presentadora, Nico, dirige varias de las piezas principales de la ceremonia inaugural, reforzando la dimensión internacional del evento, que contará además con obras de Shostakóvich, Bernstein, Herbert y Verdi. Su presencia en el Baile de la Ópera se suma a los compromisos que afrontará esta temporada en la Wiener Staatsoper, donde dirigirá cerca de una veintena de funciones.
Cómo acceder al Baile de la Ópera
Acceder al Baile de la Ópera es un privilegio reservado a unos pocos. Las entradas, que se venden exclusivamente a través de la Oficina del Baile, cuestan 410 euros e incluyen una aportación solidaria de 35 € destinada a la iniciativa Österreich hilft Österreich. Los palcos, muy codiciados, alcanzan cifras que pueden llegar a 26.000 euros, según medios austríacos. Para garantizar la igualdad de oportunidades, la Ópera organiza un sorteo previo que permite acceder a la compra de entradas, mientras que los donantes de la institución tienen prioridad para adquirir palcos y asientos de mesa. Este año, el sorteo se realizó entre el 2 y el 4 de julio.
Según la información de la página oficial de evento, lLa gastronomía también forma parte del ritual. Una salchicha con panecillo, una sopa gulash o un guiso vegano cuestan 18 euros, mientras que una copa de champán asciende a 39 euros. El agua mineral, 9,90 €. Un 10 % de todas las ventas se destina a fines benéficos. Como recuerdo, los invitados reciben dos tazas de espresso con el logo del baile, un detalle que se ha convertido en tradición. Las debutantes lucen las emblemáticas tiaras de Swarovski, diseñadas este año por Giovanna Engelbert y engastadas con más de 350 cristales. La pieza, inspirada en el cisne de la firma, simboliza la elegancia y la continuidad de una tradición que se remonta a 1956.





















