Así es dormir en el castillo de Carlos V: una joya histórica con vistas a Gredos y sabores típicos de La Vera


Alojarse aquí no es un privilegio reservado a unos pocos: el Parador de Jarandilla acoge a todo aquel que quiera dejarse llevar por los sabores, paisajes y encanto extremeño, una experiencia en la que me he adentrado durante 24 horas

En colaboración con

Paradores


© Laura Negro
Carla CalvoRedactora Branded Content
28 de octubre de 2026 a las 10:17 CET

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Más allá de un castillo histórico

El Parador de Jarandilla de La Vera es mucho más que un castillo ligado a la historia de Carlos V. Con la sierra de Gredos como telón de fondo, la ubicación de esta joya arquitectónica permite descubrir algunos de los paisajes más característicos de La Vera, entre gargantas, puentes históricos y rutas.

Más allá de un castillo histórico© Laura Negro

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Pasado defensivo entre palmeras

El foso, el puente, las torres y el patio de armas porticado evocan el pasado defensivo de este lugar rodeado de palmeras. Es cautivador descubrir cómo un escenario tan solemne puede resultar tan acogedor y actual a día de hoy.

Pasado defensivo entre palmeras© Laura Negro

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Habitaciones minimalistas

Mi habitación, de estética minimalista, era un sueño. Tenía cama king size, enmarcada por un dosel contemporáneo suspendido del techo y un cabecero triangular que era casi una pieza de exposición.

Habitaciones minimalistas© Laura Negro

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Los baños, amplios y cómodos

El baño, con doble lavabo y gran amplitud, mantenía la misma línea decorativa que se aprecia en el resto de estancias, incluidas las zonas comunes, con la armonía y la iluminación cálidas como protagonistas.

Los baños, amplios y cómodos© Laura Negro

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Festín gastronómico

Si hay una manera de conocer un destino es sentarse a su mesa, aquí, además, está estrechamente ligada a la tierra. Una de las elaboraciones que más me gustó fue las migas torneras con huevo de corral.

Festín gastronómico© Laura Negro

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De los ibéricos al queso de pastoreo local

El jamón de bellota de la Dehesa de Extremadura y la selección de quesos regionales, también presente en el desayuno buffet, son prácticamente obligatorios aquí.

De los ibéricos al queso de pastoreo local© Laura Negro

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Actividades para desconectar

Si bien descubrir el Parador es un viaje en sí mismo, más allá de él, las posibilidades son infinitas. Recomiendo visitar Cerámica Delacava, un taller en Villanueva de la Vera donde el barro, los engobes y los esmaltes se transforman en piezas inspiradas en la naturaleza del entorno.

Actividades para desconectar© Laura Negro

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Cerámica y arte

Aquí, César y Emma, sus dueños, acercan su particular forma de entender el arte a grupos reducidos, normalmente de dos personas.

Cerámica y arte© Laura Negro

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Los cultivos, una seña de identidad

El singular microclima de esta comarca, resultado de la humedad que llega desde el norte y la influencia del sol del sur y sus cultivos de pimiento para pimentón y de tabaco son otro atractivo que merece la pena contemplar.

Los cultivos, una seña de identidad© Laura Negro

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La iluminación nocturna del Parador

Por la noche, el patio central del Parador adquiere otra dimensión. La iluminación realza los arcos y la piedra, creando una atmósfera casi cinematográfica. Cenar allí fue uno de esos momentos que justifican por sí solos la escapada.

La iluminación nocturna del Parador© Laura Negro