1/10
Más allá de un castillo histórico
El Parador de Jarandilla de La Vera es mucho más que un castillo ligado a la historia de Carlos V. Con la sierra de Gredos como telón de fondo, la ubicación de esta joya arquitectónica permite descubrir algunos de los paisajes más característicos de La Vera, entre gargantas, puentes históricos y rutas.
© Laura Negro2/10
Pasado defensivo entre palmeras
El foso, el puente, las torres y el patio de armas porticado evocan el pasado defensivo de este lugar rodeado de palmeras. Es cautivador descubrir cómo un escenario tan solemne puede resultar tan acogedor y actual a día de hoy.
© Laura Negro3/10
Habitaciones minimalistas
Mi habitación, de estética minimalista, era un sueño. Tenía cama king size, enmarcada por un dosel contemporáneo suspendido del techo y un cabecero triangular que era casi una pieza de exposición.
© Laura Negro4/10
Los baños, amplios y cómodos
El baño, con doble lavabo y gran amplitud, mantenía la misma línea decorativa que se aprecia en el resto de estancias, incluidas las zonas comunes, con la armonía y la iluminación cálidas como protagonistas.
© Laura Negro5/10
Festín gastronómico
Si hay una manera de conocer un destino es sentarse a su mesa, aquí, además, está estrechamente ligada a la tierra. Una de las elaboraciones que más me gustó fue las migas torneras con huevo de corral.
© Laura Negro6/10
De los ibéricos al queso de pastoreo local
El jamón de bellota de la Dehesa de Extremadura y la selección de quesos regionales, también presente en el desayuno buffet, son prácticamente obligatorios aquí.
© Laura Negro7/10
Actividades para desconectar
Si bien descubrir el Parador es un viaje en sí mismo, más allá de él, las posibilidades son infinitas. Recomiendo visitar Cerámica Delacava, un taller en Villanueva de la Vera donde el barro, los engobes y los esmaltes se transforman en piezas inspiradas en la naturaleza del entorno.
© Laura Negro8/10
Cerámica y arte
Aquí, César y Emma, sus dueños, acercan su particular forma de entender el arte a grupos reducidos, normalmente de dos personas.
© Laura Negro9/10
Los cultivos, una seña de identidad
El singular microclima de esta comarca, resultado de la humedad que llega desde el norte y la influencia del sol del sur y sus cultivos de pimiento para pimentón y de tabaco son otro atractivo que merece la pena contemplar.
© Laura Negro10/10
La iluminación nocturna del Parador
Por la noche, el patio central del Parador adquiere otra dimensión. La iluminación realza los arcos y la piedra, creando una atmósfera casi cinematográfica. Cenar allí fue uno de esos momentos que justifican por sí solos la escapada.
© Laura Negro



