VISITA REAL

La Melilla que descubrirán Felipe y Letizia: una ciudad de murallas, palacios modernistas y playas mediterráneas


La visita de los Reyes nos ha despertado las ganas de cruzar el Estrecho y conocer mejor esta ciudad del norte de África que sigue siendo una gran desconocida para muchos españoles, pese a tener tanto que contar y estar tan próxima.


Melilla, visita de los Reyes© Shutterstock/Gtres
14 de octubre de 2026 a las 7:30 CEST

Tras comenzar ayer su visita oficial a Ceuta, los Reyes Felipe VI y Letizia llegan hoy a Melilla, segunda parada de un recorrido que tiene un significado especial: es la primera vez que visitan oficialmente ambas ciudades autónomas en sus doce años de reinado. En Ceuta se dieron un auténtico baño de multitudes, con vecinos que se echaron a la calle desde primera hora para verlos de cerca y saludarles. Hoy les espera Melilla, una ciudad al otro lado del Estrecho que guarda más de una sorpresa: un fascinante legado modernista, una vieja ciudadela asomada al mar y un puñado de playas que invitan a mirarla con otros ojos.

Melilla© @melillaturismo
La playa fortificada de los Galápagos, a los pies del conjunto histórico de Melilla la Vieja.

Melilla es la ciudad de las cuatro culturas. Musulmanes, cristianos, judíos e hindúes han dejado su huella en ella. A los pies de la cordillera del Rif y abierta al Mediterráneo, queda lejos de las grandes rutas, pero, sin embargo, se diría que está en mitad de todo. Ha llegado la hora de descubrirla.

Faro y muralla de Melilla© @melillaturismo
Sobre el histórico Torreón del Bonete se levantó el faro de Melilla, que guía a los navegantes desde 1918.

MELILLA LA VIEJA

Para empezar a conocer Melilla, hay que entrar en su ciudadela histórica, conocida popularmente como "El Pueblo". Declarado conjunto histórico, se alza sobre un promontorio rocoso unido a tierra firme por un istmo y conserva cuatro recintos fortificados que hablan de su pasado militar. Murallas, fosos y baluartes dan cuenta de la importancia estratégica que tuvo este enclave en el Mediterráneo.

La Plaza de Armas, la ensenada de los Galápagos y el túnel de San Fernando son algunos de los lugares que ayudan a entender cómo se organizaba esta ciudad fortificada. Desde el túnel se accede al foso del Hornabeque, entre viejas construcciones defensivas que todavía marcan el carácter de Melilla la Vieja.

Fortaleza de Melilla© Shutterstock
Los muros de piedra dorada han protegido la ciudad durante más de 500 años.

Pero tras las murallas también hay espacio para el arte y la vida cultural. Allí se encuentra la capilla de Santiago, una pequeña joya gótica considerada la única construcción religiosa de este estilo en África. Cerca queda la iglesia de la Concepción, cuyas obras comenzaron en el siglo XVII, y los antiguos Almacenes de las Peñuelas, hoy sede del Museo de Arqueología e Historia de Melilla. El Hospital del Rey, convertido en espacio cultural, y las cuevas del Conventico, excavadas bajo la roca, completan la visita a esta parte de la ciudad.

Edificio modernista de Melilla© Turismo de Melilla

LA RUTA MODERNISTA 

Cuando Melilla la Vieja se quedó pequeña, la ciudad empezó a crecer extramuros. A principios del siglo XX, el ensanche se llenó de edificios que hoy forman uno de los conjuntos modernistas más singulares de España. Melilla sorprende por la cantidad y variedad de sus fachadas, en las que conviven el modernismo y el art déco, con detalles ornamentales que merece la pena observar de cerca.

Modernismo en Melilla© Shutterstock

Detrás de buena parte de este legado está Enrique Nieto, arquitecto catalán que llegó a Melilla en 1909 tras trabajar en el entorno de Gaudí. Durante décadas diseñó edificios que cambiaron la imagen de la ciudad: fachadas con motivos florales y geométricos, balcones trabajados y rejerías que convierten un simple paseo por el centro en una sucesión de descubrimientos.

El llamado Triángulo de Oro reúne algunas de las construcciones más llamativas, como la Casa de los Cristales y el antiguo edificio de La Reconquista, en el entorno de la plaza de España y la avenida de Juan Carlos I. También merece atención el Palacio de la Asamblea, con su marcada impronta art déco. Basta recorrer estas calles y mirar hacia arriba para entender por qué la arquitectura es una de las grandes sorpresas de Melilla.

Melilla© @melillaturismo
Tras atravesar la Puerta de Santiago, se alcanza la pequeña Capilla de Santiago, la única construcción gótica en África.

CUATRO CULTURAS, UNA MISMA CIUDAD

Hay otro detalle que distingue a la ciudad: la influencia modernista no se quedó en las viviendas y los edificios comerciales, sino que también alcanzó construcciones relacionadas con las distintas comunidades religiosas. Cristianos, musulmanes, judíos e hindúes conviven en Melilla y han dejado su huella en la ciudad. Basta acercarse a la plaza de las Cuatro Culturas y continuar el paseo hasta algunos de sus templos más representativos, como la Mezquita Central, la sinagoga Or Zaruah o la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.

Plaza de España, Melilla© Shutterstock
La Plaza de España está presidida por el Palacio de la Asamblea.

En la mesa también se cruzan las dos orillas. Pescados y mariscos de tradición mediterránea conviven con sabores de inspiración magrebí y dulces de tradición hebrea. Esa mezcla se puede probar, por ejemplo, en Miguel Benítez, en la calle Benlliure, o en Casa Sadia, una referencia de la cocina marroquí en la ciudad. 

Puerto de Melilla.© Shutterstock
Puerto de Melilla.

LAS PLAYAS DE MELILLA

Melilla también se disfruta a ras de mar. En sus 2 kilómetros de litoral tiene playas urbanas como la de San Lorenzo, muy cerca del centro, y las de los Cárabos y la Hípica, que permiten acercarse a la orilla sin alejarse de la ciudad. Otra cosa es la ensenada de los Galápagos, escondida entre los paredones de Melilla la Vieja. Más recogida y encajada bajo sus murallas, ofrece una perspectiva diferente de este rincón del Mediterráneo.

Melilla© @melillaturismo
Interior abovedado de la Puerta de Santiago.

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar. Melilla está conectada con la península por avión y ferri. Hay conexiones aéreas con ciudades como Málaga y Madrid, y rutas marítimas desde Málaga, Almería y Motril. 

Dónde dormir. El Parador de Melilla, situado en la avenida Cándido Lobera, junto al parque Lobera y cerca de Melilla la Vieja, es uno de los alojamientos tradicionales de la ciudad. Hay que tener en cuenta, eso sí, que su cierre temporal por obras está previsto a partir del 1 de noviembre de 2026, con una reapertura estimada entre finales de 2027 y principios de 2028. La alternativa hotelera es el Hotel Melilla Puerto, por su ubicación junto al puerto deportivo y las vistas al Mediterráneo.