David González, interiorista: "Creo que es un error medir el hueco que queda entre los muebles y comprar una alfombra que quepa ahí"


Elegir una alfombra no es solo cuestión de color: también debes acertar con las medidas, el material y su colocación. El interiorista David González nos da las claves para encontrar la más adecuada y evitar los errores más comunes


David González. © Estudio Interiorismo Alberto Torres
13 de octubre de 2026 a las 7:05 CEST

Para que una alfombra encaje en tu salón, no basta con que te guste: sus medidas y su colocación deben ir de la mano de los muebles. La diferencia no está solo en el color: también son importantes sus medidas, cuál es su posición en la estancia y cómo encaja en tu rutina. Antes de comprar una alfombra para tu casa, conviene mirar más allá de esa imagen que te ha gustado.

Hemos hablado con David González, interiorista del Estudio de Interiorismo Alberto Torres, quien propone empezar por lo cotidiano: “Quiero una alfombra que encaje en el día a día y que nadie tenga que estar pendiente de protegerla constantemente”. Te damos diez claves que te ayudarán a elegir una alfombra que puedas disfrutar, sin convertir su cuidado en una preocupación.

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Salón con una alfombra en el comedor y otra en el salón. © David Montero para Raquel González

Elige según cómo utilizas la estancia

Antes de debatirse entre colores o estampados, piensa quién utiliza esa habitación y qué hace en ella. ¿Te gusta sentarte en el suelo, tienes niños o entras con los zapatos puestos? González empieza por esas preguntas: “Yo empiezo imaginando un día normal en esa estancia”, dice el interiorista. También nos anima a fijarnos en “quién entra, dónde se sienta, si se quita los zapatos o si hay un niño que acaba jugando en el suelo”. 

Tal y como explica el experto, “eso me dice mucho más que una fotografía de inspiración”. Y es que tu elección debe responder a esos hábitos, no obligarte a cambiarlos para mantener una alfombra impecable.

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Salón con alfombra de rayas. © Amador Toril para Estudio Interiorismo Alberto Torres

Mide el conjunto, no la habitación

Los metros cuadrados de tu salón no bastan para decidir qué tamaño de alfombra necesitas. “Hay que fijarse en dónde empieza y termina la escena que se quiere reunir”, señala el interiorista. Esa referencia incluye los muebles que utilizas juntos, no únicamente el espacio vacío entre ellos. Para ser más concretos: “En el salón, esa escena la forman las personas sentadas, el sofá, las butacas y la mesa de centro”. Por eso, hay que tomar las medidas con el mobiliario colocado en su posición habitual. Así podrás valorar si la alfombra reúne la zona de estar o solo ocupa su centro.

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Salón con alfombra con estamado discreto. © Montse Garriga para Luzio Studio

Prueba las medidas antes de comprar

Puedes comprobar el tamaño de una alfombra sin tenerla todavía en casa. “Antes de comprarla, marcaría su tamaño en el suelo y me sentaría en cada asiento”, aconseja González. Usa esa prueba para observar dónde quedan sus bordes respecto al sofá, las butacas y tus pies. Después cambia de perspectiva: “También la miraría desde la puerta”. Según explica, “esa primera vista suele revelar los desequilibrios que no detectamos cuando estamos midiendo con el metro en la mano”. No decidas únicamente desde arriba: necesitas comprobar cómo se percibe al entrar y cuando estás sentado.

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Salón con alfombra beige. © Amador Toril para Estudio de Interiorismo Alberto Torres

Conecta la alfombra con el sofá

Si dudas sobre cómo colocar la alfombra del salón, empieza por relacionarla con los asientos. “A mí me gusta que exista contacto entre la alfombra y los asientos”, afirma González. Su opción habitual resulta concreta: “Suelo apoyar las patas delanteras sobre ella porque ese pequeño gesto hace que el sofá y las butacas parezcan participar de la misma conversación”. 

Si dispones de más espacio, puedes plantear otra distribución. “Si tengo espacio suficiente y los muebles están separados de las paredes, puedo recogerlos enteros dentro de la alfombra”, explica el experto. Comprueba qué solución funciona con tu mobiliario.

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Salón con alfombra con estampado geométrico. © Amador Toril para Raquel González

No pongas una alfombra para rellenar

Comprar una alfombra pequeña porque cabe entre el sofá y la mesa puede empeorar la composición. “Creo que es un error medir el hueco que queda entre los muebles y comprar una alfombra que quepa ahí”, advierte el experto. El problema está en tomar ese vacío como única referencia. “Ese hueco suele ser menor que la superficie que necesitamos vestir”, explica. Además, “al rellenarlo, podemos terminar acentuando la separación entre las piezas”. Antes de escoger la medida más pequeña, comprueba si estás delimitando una zona de estar o subrayando la distancia entre sus muebles.

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Salón comedor con alfombra en la zona del comedor. © Enric Badrinas para Bombi Gómez

Deja que se vea el suelo alrededor

Si tienes un pavimento que te encanta, como un parquet en espiga, punta Hungría o damero, quizá reduzcas demasiado la alfombra para no ocultarlo. González cuestiona esa decisión: “También me parece un error elegir la medida por miedo a tapar el suelo”. No necesitas escoger entre disfrutar del suelo de la alfombra. “Un suelo bonito puede seguir disfrutándose alrededor de una alfombra generosa”, recuerda. 

Busca unas proporciones que permitan apreciar ambos elementos, sin dejar la alfombra aislada bajo la mesa de centro. La referencia debe ser cómo queda el conjunto, no cuánto suelo consigues mantener descubierto a cualquier precio.

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Salón con alfombra color teja. © Montse Garriga para Luzio Studio

Revisa los bordes y los pasos

La medida adecuada también depende de cómo te mueves por la habitación. González insiste: “Y revisaría siempre dónde termina cada borde”. Este punto repasa situaciones concretas: “No me gusta que coincida con el lugar donde apoyamos los pies al levantarnos o que quede atravesado en un paso”. 

Al probar las dimensiones, levántate del sofá y recorre el salón por las zonas habituales. Si un borde queda justo en una zona incómoda, revisa el tamaño o la colocación antes de comprar. Como resume el interiorista, “una medida acertada se reconoce tanto al mirar como al moverse”.

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Salón con alfombra beige. © David Querol para Ingrid Matheu

Escoge el material por su uso

Para elegir el material de tu alfombra, empieza por el contacto que tendrás con ella. “En un dormitorio importa especialmente el primer contacto de los pies al levantarse”, explica González. En cambio, en el comedor debes pensar en “cómo convivirá con una silla que se arrastra y con una mancha que tarde o temprano llegará”. No decidas solo por una fotografía o por el nombre de una fibra. 

El experto recomienda: “Es importante tocarla, doblarla y verla con la luz similar a la de la estancia”. Y, al hacer tu investigación, pregunta también cómo se limpia el modelo concreto. Es un elemento clave para decidir. 

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Dormitorio con alfombra de cuadros. © Amador Toril para Estudio Interiorismo Alberto Torres

Relaciona colores sin repetirlo todo

Cuando tienes varios estampados, no necesitas añadir otro dibujo protagonista. “Cuando una habitación ya tiene muchas voces, suelo buscar una alfombra más tranquila”, explica González. Eso no significa que debas elegirla blanca o lisa. “Puede tener un color profundo o un dibujo desvaído, siempre que ayude a relacionar lo que ya existe”. 

Busca conexiones con otros elementos: “Es más importante encontrar un tono que conecte dos piezas distintas que repetir el color del sofá”. Si tu decoración ya reúne muchos motivos, sigue su criterio: “Suelo dar protagonismo a la textura”.

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Despacho con alfombras con textura. © Pia Capdevila

Busca amplitud, no tamaño sin criterio

Una alfombra grande puede ayudarte a ordenar visualmente un salón pequeño. González explica: “Esa continuidad puede aportar una sensación de amplitud incluso en un salón pequeño”. Pero añade una precisión: “Pero no confundo grande con acertada”. Para elegir, comprueba dos condiciones: “Que sus límites tengan sentido y que la circulación resulte cómoda”. Observa el resultado completo, no la alfombra por separado. Su prueba final: “Mi criterio es observar si la alfombra hace que los muebles parezcan mejor colocados”.