A primera hora, cuando todavía queda poca gente por las calles de Llanes, el puerto tiene otro ritmo. Llegan las embarcaciones de bajura, se descarga el pescado y comienza la subasta. No hay aquí grandes barcos ni una industria pesquera de dimensiones espectaculares. Hay algo más antiguo y, quizá por eso, más difícil de conservar: una comunidad que sigue viviendo del mar. En este rincón del Oriente asturiano, el mar no es solo paisaje, es también un trabajo, una forma de vida y una parte de la identidad de la villa.
Este año el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias no ha recaído en un pueblo, ni una aldea, ni un núcleo de población. Es una cofradía de pescadores: la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes, y es que el propio reglamento de la Fundación Princesa de Asturias también permite distinguir a “grupos humanos” que hayan destacado por la conservación de su entorno, el patrimonio, las iniciativas económicas y sociales o la solidaridad.
DE SOTRES Y VALDESOTO A UNA COFRADÍA DE PESCADORES
La Cofradía de Llanes coge el relevo de Valdesoto, la parroquia del concejo de Siero que en 2025 fue premiada por su esfuerzo colectivo para mantener vivas tradiciones como los sidros y les comedias, el desfile de las carroces y otras manifestaciones de cultura popular. Un año antes, el galardón había viajado hasta Sotres, en Cabrales, el núcleo habitado a mayor altitud de Asturias. Y antes habían llegado reconocimientos a lugares tan conocidos como Lastres, Colombres, Porrúa, Torazo o Somiedo, pero también a comunidades vecinales, asociaciones y colectivos que cuidan y hacen evolucionar aquello que la identifica.
MÁS DE 600 AÑOS MIRANDO AL MAR
La historia de la Cofradía Santa Ana se remonta a la antigua Cofradía de Mareantes de San Nicolás, organizada en Llanes hacia 1350. Durante siglos, sus miembros estuvieron ligados a la pesca, al comercio marítimo y a la caza de ballenas, pero también a una labor asistencial, pues ayudaban a enfermos, viudas, huérfanos, marineros en tránsito y náufragos.
En 1480 recibió la confirmación de los Reyes Católicos y levantó su capilla en el barrio de Cimadevilla, que fue ampliada en 1661 y todavía se conserva en pie. También el puerto tiene parte de esa historia: la antigua cofradía colaboró en la construcción del primer muelle de Llanes a mediados del siglo XVI.
Lo interesante no es solo todo lo que ha ocurrido. Es lo que sigue ocurriendo. La Cofradía mantiene hoy la pesca artesanal y de bajura y sitúa entre sus prioridades la explotación responsable de los recursos y la sostenibilidad de las especies y los caladeros. Su actividad continúa siendo importante para el puerto llanisco y, por extensión, para la economía de la villa, desde la hostelería hasta el turismo.
POR QUÉ ES EJEMPLAR
El jurado reconoce precisamente esa capacidad para mirar hacia delante sin romper con la tradición. En su acta destaca de la cofradía su “origen en la Edad Media” y su compromiso con “las formas tradicionales de la pesca artesanal y de bajura” y “el respeto a la mar”. Pero añade algo que explica mejor el premio: sostenibilidad, innovación, solidaridad, estudio y difusión de la cultura pesquera y eficiencia en su modelo de gestión.
No son palabras abstractas. Desde 2020, por ejemplo, sus barcos participan en el proyecto Mares Circulares, retirando de las aguas residuos que encuentran durante las faenas de pesca para que después sean gestionados en tierra. La Cofradía organiza además limpiezas de playas y talleres de sensibilización y trabaja en proyectos relacionados con la economía circular. Parte de las capturas se dona a familias necesitadas o se destina a los menús solidarios de la Escuela de Hostelería del IES de Llanes. Y su labor de divulgación alcanza a los más pequeños, con iniciativas destinadas a explicarles por qué la pesca artesanal sigue siendo importante para la economía local y para la conservación del mar.
CÓMO DESCUBRIR SU HISTORIA MARINERA
Con esta historia en mente, hay otra razón para acercarse a Llanes y a su puerto, que no es únicamente un escenario bonito al final de las casas de colores. Sigue teniendo actividad pesquera y una subasta diaria de capturas. La Cofradía organiza además actividades que permiten acercarse a esa cultura marinera: desde el concurso de fotografía Amartumar, dedicado a sensibilizar sobre el cuidado de los océanos, hasta la Ruta Marinera de la Princesa, que recorre algunos de los lugares históricos vinculados a la presencia de la princesa Leonor de Austria en Llanes en 1517.
También merece la pena reparar en algo que suele quedar fuera de la imagen turística de la villa: detrás de cada pescado que llega a la lonja hay un oficio, unas artes de pesca y un conocimiento del litoral transmitido durante generaciones. La propia cofradía mantiene documentadas las artes tradicionales utilizadas por su flota de bajura, entre ellas el tresmallu, el miñu, la salmonetera o la volanta.
Por eso, este premio cuenta una historia bastante más interesante que la de un lugar bonito que recibe un reconocimiento.
UNA CITA CON LA FAMILIA REAL EN LLANES
En la segunda escena de este reconocimiento aparece la Familia Real. Como ocurre cada año, los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía viajarán a Asturias en octubre para entregar el premio. La visita al Pueblo Ejemplar se celebra al día siguiente de la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias en Oviedo. En Llanes, no habrá una plaza de pueblo esperando a los monarcas y sus hijos, sino un puerto, barcos de pesca, redes, lonja y una comunidad marinera que lleva generaciones trabajando frente al Cantábrico.









