A la hora de preparar una escapada, no solo es necesario contratar excursiones y actividades, reservar el hotel ideal y buscar los vuelos o billetes de tren más económicos, sino que, además, es fundamental contratar un seguro de viajes con el que estar cubierto durante toda la estancia. Si bien esto no es algo obligatorio prácticamente en ningún país del mundo, sí que es recomendable. Retrasos en vuelos, cancelaciones, pérdida de maleta y accidentes, enfermedades o caídas –que llevan a tener que desembolsar grandes cantidades de dinero– son algunos de los casos que abarcan estos seguros.
Si se viaja dentro de Europa, en lo que respecta a la asistencia médica, basta con contar con la tarjeta sanitaria europea. Esta se puede solicitar de forma gratuita en la Sede Electrónica de la Seguridad Social sin necesidad de disponer de certificado digital. Pero, ¡ojo!, porque si durante el viaje se van a realizar actividades deportivas de riesgo, lo mejor es ir cubierto con un seguro específico de aventura. En caso contrario, se puede optar por contratar una póliza exclusiva para estar cubierto ante cancelaciones.
Y en caso de guerra..., ¿qué cubren los seguros?
Una de las preguntas que más se han hecho los viajeros desde que estalló la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es: ¿están contemplados a la hora de conseguir un reembolso o la cobertura de daños personales las guerras, actos de terrorismo o conflictos bélicos?
La respuesta es no en la mayoría de los casos. Los seguros estándar no cubren los daños directos ocasionados por una guerra, pero sí pueden darse medidas excepcionales en determinados casos si el conflicto se inicia cuando el asegurado ya está de viaje y este le impide regresar a su punto de origen y, sobre todo, si se ha contratado la póliza de mayor cobertura. Normalmente, las aseguradoras se agarran a la premisa de que se trata de una ‘causa de fuerza mayor’ y a la naturaleza imprevisible de la misma para evitar pagar, pues los costes pueden llegar a ser inasumibles en determinadas situaciones. Esto mismo es aplicable a desastres naturales tipo huracanes, sunamis o monzones.
Las medidas extraordinarias se desarrollan de manera puntual y diferente según las aseguradoras; no existe un patrón. Por ejemplo, con el conflicto actual, IATI Seguros ha lanzado una serie de apoyos como ampliación de cobertura médica durante 5 días para aquellos viajeros que no puedan regresar, flexibilidad para modificar fechas o destinos del seguro antes de realizar el viaje, atención directa y prioritaria a aquellos que se hayan visto afectados y revisión personalizada de cada caso si el viaje no puede iniciarse. De hecho, esta compañía cuenta con la modalidad IATI Mochilero, que incluye la garantía ‘Extensión de viaje obligada’ que viene a decir que, si durante el viaje la persona se ve obligada a prolongar su estancia por causas como una guerra, estos podrán asumir los gastos derivados de la situación hasta el límite establecido en las condiciones particulares de la póliza. En el caso de Heymondo, la cobertura que dan es única y exclusivamente médica para los días de más que el asegurado ha tenido que quedarse en destino ante la imposibilidad de volver por cancelaciones de vuelos.
Si el seguro de viajes se contrató antes del comienzo de la guerra y, finalmente, no se puede realizar, en la mayoría de casos se puede modificar las fechas del seguro para no perderlo, mientras que algunas compañías ofrecen el reembolso del mismo. Esto deberá ser consultado a título personal con la asegurada. Más allá de esto, en la situación actual en la que la guerra está activa y, por tanto, se tiene conocimiento de la misma, si una persona decide igualmente ir a destinos afectados no estarán cubiertos. Pero, es importante saber que, si existen posibilidades de llegar a destino, pero el asegurado decide cancelar el viaje por miedo, el seguro no cubre cancelaciones.
Por último, hay que tener en cuenta que sí se cancela un vuelo por cierre del espacio aéreo o seguridad, la primera gestión/reclamación debe tratarse con la aerolínea, la cual debe ofrecer rutas alternativas, reprogramar el vuelo o gestionar reembolsos o cambios. Los seguros de viaje no responden ante esta parte. En ningún caso correrán con el gasto de comprar un nuevo billete o los costes extra de alojamiento.
¿Qué tener en cuenta antes de contratar un seguro ?
Antes de elegir un seguro u otro hay que chequear varios aspectos y leer muy bien la letra pequeña. En ningún caso, la decisión final debe basarse en si uno cuesta 10 euros menos que otro, pues esa mínima cantidad puede marcar una gran diferencia en coberturas.
En primer lugar, hay que tener muy claro cuál es la asistencia médica que ofrece, si está incluida la hospitalización, pruebas y tratamientos y repatriación e, incluso, si en caso de estar solo y ser necesario podrían traer a un familiar para acompañar al enfermo o cubrir al menos una parte del desplazamiento y estancia de este. Por otra parte, si se ha sufrido alguna enfermedad grave previamente, como por ejemplo un cáncer, es recomendable tener algún informe oficial que confirme que el paciente está recuperado, pues en algunos casos podrían agarrarse a esto para evitar pagar los gastos médicos alegando la posibilidad de que sea un problema derivado de esta.
La cobertura
Respecto a la cantidad económica médica a escoger es importante tener en cuenta cuál es el destino a visitar. Países como Estados Unidos, Canadá o Japón donde la sanidad es más cara requieren de una cobertura mayor. Si bien lo mínimo recomendable son 100.000 euros, lo mejor es decantarse por uno que cubra 500.000 euros o un millón. Un aspecto en el que no todo el mundo piensa, pero que es un básico –sobre todo si no se dispone de una ‘hucha o colchón’ en el banco– es comprobar que la aseguradora se encarga de todos los pagos y que, por tanto, el viajero no debe adelantar dinero bajo ninguna circunstancia. Esto también evita los tediosos trámites a realizar para solicitar el pago de las facturas posteriormente. También hay que asegurarse de que no tengan franquicia.
Otro punto clave es la cobertura que dan ante la necesidad de cancelar el viaje por cuestiones totalmente justificadas relacionadas con la salud, la familia o el trabajo, entre otras. En este caso es conveniente seleccionar no solo aquel que te permite recuperar los gastos no reembolsables como billetes de avión, excursiones o alojamientos, sino también el que abarque el mayor número de posibles causas que llevan al usuario a no realizar la escapada. Normalmente, establecen unas cantidades máximas, por lo que si el costo del viaje es elevado, conviene pagar un poco más por la opción más premium.
Si durante el viaje se va a coger autobuses, coches de alquiler o paseos en lancha, hay que verificar si cubre accidentes en vehículos a motor para evitar sorpresas. Por último, hay que revisar entre las diferentes modalidades de seguros para conseguir la cobertura más completa, aquella que se ajuste mejor a las necesidades de cada usuario y escapada, porque no es lo mismo viajar en caravana o ir de mochilero, que realizar un crucero o salir en familia con niños pequeños.
Las maletas
En caso de pérdida, robo o demora en la recepción de las maletas, las aerolíneas deberían cubrir parte de los gastos derivados de dicha situación, pero conseguir el dinero requiere de mucha paciencia y papeleo. Para obtener una solución rápida y no empezar las vacaciones de mal humor, hay seguros que te ofrecen una pequeña cantidad de dinero para poder obtener lo antes posible los básicos necesarios. Algo fundamental es que tengan atención 24 horas los 365 días y que te atiendan en tu idioma. Además, actualmente, hay muchos de ellos que incluyen consultas por chat con médicos a través de sus propias aplicaciones de forma gratuita.
¿Qué opciones existen?
Entre las compañías más habituales en seguros de viajes está IATI Seguros, con una amplia variedad de seguros y coberturas. Su opción Estrella es la más completa y ofrece asistencia médica ilimitada para países como Estados Unidos o Japón y los límites más altos en su amplio abanico de coberturas complementarias. A esto se le suma cobertura de robo por un valor de 2.500 euros más de 100 euros de hurto –en caso de que te roben sin que te des cuenta–, asistencia veterinaria gratuita para tus mascotas, y muy importante, están incluidas las urgencias derivadas de enfermedades crónicas, preexistentes o congénitas. En un ejemplo práctico en el que se quisiera contratar un seguro de una semana con destino a Estados Unidos el precio de esta modalidad es de unos 60 euros.
En el caso de Heymondo, su paquete Premium incluye gastos médicos ilimitados, repatriación y regreso anticipado, robo y daños al equipaje hasta 4.000 euros –bastante más que el anterior–, reembolso de gastos si no viajas, están incluidas las coberturas para viajes de aventura y cruceros y hasta 2.000 euros para proteger los dispositivos electrónicos (portátil, cámara, teléfono etc.), algo que normalmente no está cubierto. En el mismo ejemplo que el anterior el precio es de 65 euros. Pero ojo, porque en esta compañía la póliza no puede ser contratada para personas mayores de 69 años y menores de 90 días.
En el caso de Intermundial, cuenta con el seguro Totaltravel Premium cuyo coste, para el mismo ejemplo, es de 80 euros. Las coberturas principales que ofrece son gastos médicos de hasta 10 millones de euros, hasta 3.200 euros en caso de robo, daños y pérdidas del equipaje o efectos personales, gastos ocasionados por el retraso en la salida del medio de transporte de hasta 400 euros, cancelación de vuelo u overbooking hasta 650 euros, eSIM Internacional gratuita 100 MB, servicio de intérprete y pago total del gasto de desplazamiento de un acompañante por hospitalización del asegurado y hasta 1.500 euros para la estancia del mismo.









