MARAVILLAS DE LA UNESCO

Descubre los 9 tesoros de Marruecos que son Patrimonio de la Humanidad


Desde medinas laberínticas hasta antiguas ruinas romanas y ciudades imperiales que narran siglos de encuentros culturales. Estas son sus maravillas más fascinantes.


Medina de Essaouira, Marruecos© Shutterstock
25 de marzo de 2026 a las 14:00 CET

Si hay un país en el norte de África donde historia, arquitectura y culturas milenarias se entrelazan, ese es Marruecos. No es casualidad, entonces, que cuente actualmente con 9 lugares inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, todos ellos reconocidos por su valor cultural excepcional y como reflejo de las múltiples civilizaciones que han dejado huella en él. Apunta estos tesoros imprescindibles que no pueden faltar en tu próximo itinerario:

Medina de Tetuán, Marruecos© Shutterstock

MEDINA DE TETUÁN

La «paloma blanca» llamaban los poetas árabes a esta preciosa ciudad que fue capital del Protectorado español en el norte de Marruecos. Caminando por la avenida Mohamed V desde la plaza Moulay El Mehdi y hasta la de Hassan II, donde se levanta el Palacio Real, o sus aledañas, uno tiene la impresión de estar paseando por un barrio andaluz, con sus fachadas de color verde y blanco. Pero es al cruzar las puertas de su medina cuando se descubre su verdadera esencia. Sus casas encaladas, sus patios íntimos y su urbanismo ordenado la diferencian de otras marroquíes. A ello se suman sus talleres artesanos, donde aún se trabaja la cerámica, el cuero y los tejidos de forma tradicional. No es casualidad que haya sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

No te pierdas:

  • La plaza Feddan, uno de los espacios más animados junto a la medina, donde confluyen historia y vida local.
Ait Ben Haddou, Marruecos© Shutterstock

KSAR DE AIT-BEN-HADDOU

En el camino entre Marrakech y Ouarzazate, puerta de entrada al desierto, se encuentran algunas de las ciudadelas (kasbahs) y pueblos fortificados (ksour) más monumentales del sur de Marruecos, esas arquitecturas de adobe de origen bereber que son testimonio de los días en que las caravanas transitaban por aquí. De todas ellas, Aït Ben Haddou es la más fotografiada y fascinante: un laberinto de barro que resiste, prácticamente deshabitado, al paso del tiempo y que ha sido elegido una y otra vez como decorado de cine, desde Gladiator hasta Juego de Tronos. 

No te pierdas:

  • Las vistas del valle y de las casas de adobe rojizo al atardecer, que son espectaculares, ya que la luz convierte el ksar en un paisaje casi mágico. 
Plaza de Djemaa el Fna y la mezquita Koutoubia  de fondo en el mes de marzo, Marrakech, Marruecos© Shutterstock

MEDINA DE MARRAKECH

En Marrakech todo despierta los sentidos y el mejor resumen es la popular plaza Jemaa El Fna. Son 20.000 metros cuadrados donde se concentra la esencia de la vida, tradiciones y cultura marroquíes. Una plaza que bulle de actividad a todas las horas del día y forma parte del conjunto que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad. Encerrada entre las murallas de la llamada “Ciudad Roja” está su laberíntica medina, plagada de pasadizos y callejuelas imposibles, pero también de monumentos históricos, como la mezquita Koutoubia, la madraza Ben Youssef (en la imagen) y los elegantes palacios de la dinastía Saadí.

Patio del bellamente restaurado Ben Youssef Medersa, la escuela teológica más grande de Marruecos© Shutterstock

No te pierdas:

  • Subir a alguna de las terrazas de los cafés de la plaza que ofrecen vistas increíbles sobre la medina.
Curtidurías en la medina de Fez, marruecos© Shutterstock

MEDINA DE FEZ

La más antigua de las ciudades marroquíes es también la capital cultural, religiosa y artesanal del reino alauita. Por su tortuosa medina, designada Patrimonio de la Humanidad, bulle su trajín cotidiano. Sembrada de talleres gremiales, de latoneros y ebanistas, de especieros y ancianos de aspecto bíblico, es, sin duda, la más fascinante de todo el Magreb. En este laberinto infinito también encontramos refinados caserones que esconden delicados patios con fuentes, zocos, medersas (escuelas del Corán), hamman, mezquitas, la legendaria Universidad Al‑Qarawiyyin y antiguas curtidurías, donde se produce una de las pieles de mayor calidad del mundo. 

No te pierdas:

  • El inmenso palacio del rey de Marruecos, al otro lado de las murallas, en Fez el Jedid, el Nuevo, aunque sea del siglo XIV.
Cisterna de El Jadida, Marruecos© Shutterstock

CIUDAD COSTERA DE EL JADIDA

Mazagán es el nombre que los portugueses le dieron a esta joya histórica cuando la fundaron en el siglo XVI como un puerto fortificado estratégico en la costa atlántica. Hoy, la mezcla de vida local y encanto turístico de El Jadida, que significa “la nueva” en árabe, la convierten en un destino fascinante gracias a su ciudadela amurallada y fortificaciones, un brillante ejemplo de la arquitectura militar renacentista portuguesa. En 2004, la Unesco reconoció su valor excepcional incluyéndola en la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad.

No te pierdas:

  • La impresionante Cisterna Portuguesa, un espacio subterráneo único, con un techo sostenido por columnas que refleja la luz de manera mágica.
  • Caminar por el paseo que recorre las murallas centenarias, con vistas panorámicas del Atlántico.
murallas de Rabat, Marruecos© Shutterstock

RABAT, CAPITAL MODERNA Y CIUDAD HISTÓRICA

Es la capital de Marruecos, aunque una gran desconocida. Ofrece el perfil de una ciudad moderna, con elegantes calles de inspiración francesa y algunos hitos para descubrir como el mausoleo de Mohamed V, la torre de Hassan —hermana de la Giralda de Sevilla y de la mezquita de Koutoubia de Marrakech—, la necrópolis de Chellah, el Palacio Real. También se impone callejear por su medina y por Mellah, el barrio judío, antes de desconectar del bullicio de la ciudad en la kasbah de los Oudaias, un antiguo fuerte con callejones blancos y azules y vistas al río Bouregreg.

No te pierdas:

  • Las playas cercanas a Rabat ofrecen un paseo costero con ambiente local. 
Essaouira, Marruecos© Shutterstock

MEDINA DE ESSAOUIRA

A esta antigua ciudad corsaria del Atlántico marroquí, a algo más de dos horas de Marrakech, llegan los surfistas atraídos por sus vientos alisios y sus olas; otros, por su playa descomunal y su microclima, y muchos por conocer todo aquello que la ha hecho merecedora de pertenecer al Patrimonio de la Humanidad. Empezando por su espectacular medina de callejas encaladas y abrazada por murallas en las que abren sus puertas pequeños hoteles con encanto o riads, restaurantes, cafés y galerías de arte o uno se entrega al regateo en sus zocos.

No te pierdas:

  • Degustar el pescado más fresco tras descargar las barcazas en el puerto.
  • Hacer un trekking en camello a lo largo de la costa.
Meknes, Marruecos© Shutterstock

CIUDAD HISTÓRICA DE MEKNES

Al pie de las montañas del Atlas, en la fértil llanura del Rif, la dinastía alauita fundó y embelleció en el siglo XVII esta ciudad imperial a unos 60 kilómetros de Fez. Sorprende con sus imponentes puertas, como la famosa Bab Mansour, sus palacios elegantes y los graneros y establos de Heri es-Souani, que muestran la grandiosidad y la vida cotidiana de la época. Pasear por su medina es un viaje en el tiempo: calles estrechas, plazas bulliciosas y mercados de artesanía local convierten a Meknes en un tesoro que combina historia, arquitectura y vida marroquí auténtica.

No te pierdas:

  • La plaza El Hedim, inspirada en la famosa Jemaa el-Fnaa de Marrakech. Es el corazón de la vida social de Meknes, ideal para tomar un té y observar a la gente.

 

Sitio arqueológico de Meknes, Marruecos© Shutterstock

SITIO ARQUEOLÓGICO DE VOLUBILIS

A media hora en coche de Meknes, hacia el norte, y a 80 kilómetros de Fez, esta antigua ciudad romana es el yacimiento mejor conservado de Marruecos. Desde lejos son visibles las columnas del Decumanus Maximus, la vía principal de este sitio arqueológico que llegó a alcanzar 40 hectáreas de extensión y conserva restos de sus calles empedradas, de su basílica, termas, edificios y lujosas casas nobles con mosaicos y columnas que evocan la grandeza del pasado y dejan volar la imaginación. Los olivos de sus alrededores dan la pista de la aportación de Volubilis al imperio: el oro líquido, que era una de las bases de su economía.

No te pierdas:

  • Los mosaicos que dan nombre a las casas y lujosas villas donde se encuentran y presentan un estupendo estado de conservación: Baco y Ariadna, Orfeo o el Séquito de Venus, entre otros.