Noruega ultima los preparativos para el funeral de Estado del rey Harald V, que tendrá lugar el 9 de septiembre y que movilizará un dispositivo institucional y de seguridad sin precedentes en el país. La capital se prepara para una ceremonia de enorme relevancia, marcada por la solemnidad, la presencia de delegaciones internacionales y un despliegue militar excepcional.
En este contexto, y según la información publicada por medios noruegos como Aftenposten, la policía coordina el mayor operativo de seguridad jamás realizado en Noruega, que vivirá una jornada histórica. Cerca de dos millares de soldados desplegados desde primera hora de la mañana en los puntos clave del recorrido, tal como informa Vanitatis. El dispositivo cubrirá el eje que une el Palacio Real, la Catedral de Oslo y la fortaleza de Akershus, donde se instalarán también pantallas gigantes para seguir la ceremonia. La magnitud del despliegue responde tanto al carácter de Estado del acto como a la presencia de representantes de casas reales y autoridades de todo el mundo.
La Operación K
Olav V, Noruega cuenta con un protocolo específico para gestionar el fallecimiento de un monarca: la 'Operación K', denominada así por la palabra Konge (“rey” en noruego). Este plan, diseñado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, establece todas las fases que deben activarse desde el momento del fallecimiento hasta la celebración del funeral de Estado. El pasado 28 de agosto, cuando se confirmó la muerte del rey Harald V, el protocolo se puso en marcha de inmediato. Desde entonces, se han coordinado los preparativos institucionales, el despliegue de seguridad y la organización de las delegaciones internacionales que asistirán al funeral de este 9 de septiembre.
El recorrido del féretro
La jornada oficial comenzará a las 12:00, cuando el féretro del monarca salga del Palacio Real en un vehículo militar Mercedes-Benz Geländewagen negro, cubierto por el estandarte real, la corona y la espada del Reino. En ese instante se dispararán 21 cañonazos desde Akershus y otras instalaciones militares. El
Como dato curioso: Noruega se detendrá entre las 13:00 y las 13:01 para rendir homenaje al monarca. El minuto de silencio tendrá alcance nacional: incluso el transporte público detendrá su marcha en la parada más cercana para sumarse al gesto.
Tras el oficio en la catedral, está prevista una segunda procesión, en torno a las 14:00, mucho más reducida, que acompañará el féretro hasta la capilla de la fortaleza de Akershus, donde tendrá lugar un acto privado destinado a la familia, a las casas reales europeas y a un pequeño grupo de representantes institucionales noruegos. La cripta ubicada bajo la iglesia de la fortaleza de Akershus será el lugar donde reposarán definitivamente los restos del rey Harald. Tras el entierro se efectuará un doble saludo real desde la propia fortaleza.
Concluido el sepelio, una comitiva de vehículos trasladará a la familia real y al resto de invitados de regreso al Palacio Real, desde cuyo balcón el nuevo monarca, Haakon VIII, y su familia saludarán al público congregado en la plaza. A continuación tendrá lugar una recepción oficial para los representantes del Gobierno noruego, las delegaciones extranjeras y los familiares e invitados al funeral. Con este gesto se dará por concluido el protocolo oficial por el padre del rey Haakoon.
Representación de las casas reales
La asistencia internacional será amplia y de alto nivel. Hasta el momento, siete de las diez monarquías vigentes han confirmado su presencia en Oslo. Entre las delegaciones destaca la familia real sueca, que acudirá al completo encabezada por los reyes Carlos Gustavo y Silvia, junto a sus tres hijos y sus respectivas parejas. También estará presente la princesa Cristina, acompañada por Tord Magnuson, reflejo de la estrecha relación que siempre mantuvieron ambas casas reales.
Desde Dinamarca viajarán los reyes Federico y Mary, el príncipe heredero Christian, la reina Margarita y la princesa Benedicta. La Casa de Orange-Nassau también ha confirmado su asistencia: los reyes Guillermo Alejandro y Máxima, la princesa heredera Amalia y la princesa Beatriz. Por parte de Bélgica, acudirán los reyes Felipe y Matilde; Mónaco estará representado por el príncipe Alberto II; y Liechtenstein, por los príncipes herederos Alois y Sophie. La Casa Imperial de Japón enviará a los príncipes herederos Akishino y Kiko.
Con este despliegue de delegaciones, Oslo se prepara para vivir una jornada de enorme relevancia institucional, en la que la dimensión internacional tendrá un peso decisivo. La presencia de siete reyes actuales, junto a representantes de gobiernos europeos y asiáticos, subraya la huella que el rey Harald V dejó dentro y fuera de Noruega. La capital afronta así un día marcado por la solemnidad y la coordinación de un operativo sin precedentes. Y será el cierre de un homenaje que marcará el inicio de una nueva etapa para la Casa Real noruega bajo el reinado de Haakon VIII.'O









