El 80 cumpleaños de Carlos Gustavo de Suecia ha dado pie a una reunión entre la realeza como las de antes. Miembros de las monarquías se han desplazado hasta el Palacio Real de Estocolmo para estar junto al soberano decano de Europa. La mañana el capilla real, el saludo desde el balcón y la comida en el ayuntamiento dieron pie al plato fuerte de la fiestas: una cena de gala que se ha convertido en la foto de un reencuentro. Haakon de Noruega ha coincidido por primera vez con los grandes duques de Luxemburgo por primera vez desde que se dieran a conocer los comentarios que la princesa Mette-Marit hizo sobre su boda.
Entre los tres milllones y medio de documentos que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos publicó sobre la investigación de Jeffrey Epstein, figuraba un intercambio de correos entre la princesa Mette-Marit y el magnate que han generado una enorme crisis de confianza en Noruega y en el que ella, entre otras cosas, hablaba de una "boda aburrida". Por la fecha del envío, el 21 de octubre de 2012, ella estaba en Luxemburgo como invitada a la boda de Estado de los actuales Grandes Duques, Guillermo y Stephanie. Fue en esa fecha, cuando sin mencionar en qué boda estaba, la princesa escribió la magnate que ya había sido condenado por prostitución infantil: "Boda aburrida. Es una especie de película antigua. Conoces a los personajes y sabes que no durarán mucho tiempo...".
Los correos que conectan con la boda de Luxemburgo
Este mensaje generó tanta controversia que la cadena pública noruega, NRK, preguntó por este tema en concreto a Mette-Marit durante la entrevista que ella concedió el pasado 19 de marzo para contar su versión sobre su contacto con Jeffrey Epstein. "¿A qué boda se refiere en el correo electrónico?"
"No quiero entrar en detalles sobre el contenido de los distintos correos electrónicos, porque... Eso es una de las cosas que más me cuesta aceptar que hayan salido a la luz. Porque no quiero que las personas a las que respeto y quiero se sientan heridas de ninguna manera. Pero, por supuesto, ya lo he comentado con ellas", afirmó entonces la princesa Mette-Marit.
"¿Entonces ha habido contacto entre el Palacio de Noruega y el Gran Duque de Luxemburgo?", insiste el periodista. "No quiero responder a eso", dice ella, evitando contar si la corte real noruega o ella misma han tenido que disculparse con la realeza de Luxemburgo por las palabras poco halagadoras de su boda.
El siguiente episodio es, por tanto, este encuentro entre el príncipe Haakon, futuro jefe del Estado noruego, con Guillermo de Luxemburgo, actual jefe del Estado luxemburgués, y su mujer, la gran duquesa Stephanie, en el Palacio Real de Estocolmo. Una cita a la que la princesa Mette-Marit, debido a su enfermedad, no ha acudido marcando así una ausencia histórica en lo que a celebraciones de la realeza escandinava se refiere, ya que tradicionalmente mostraban un frente conjunto de unidad familiar e institucional.
Mientras en la Corte Real de Suecia se celebran los ochenta años del rey Carlos Gustavo en un momento de calma y estabilidad, con una princesa heredera totalmente integrada en las labores institucionales y revestida de fuertes apoyos, la Corte Real de Noruega transita por un delicado momento. Los movimientos de rechazo de las fundaciones que antes contaban con la princesa Mette-Marit no se han detenido tras la entrevista ni tampoco se han contenido con la estrategia de reducir las apariciones de la mujer de Haakon a eventos concretos en el interior del palacio. La fotografía de Estocolmo resume dos realidades opuestas: la estabilidad sueca y la incertidumbre que aún ronda en Noruega. El príncipe Haakon sigue cumpliendo con su papel, también en la citas de este tipo, pero la ausencia de Mette‑Marit recuerda que la crisis abierta por los correos sigue sin resolverse del todo, un asunto que continúa siendo sensible.












