Hay rasgos que trascienden generaciones y que permanecen, con el paso del tiempo, inamovibles entre nosotros. En la familia Grimaldi, el asombroso parecido entre Camille Gottlieb y su abuela, la princesa Grace Kelly, nunca pasa desapercibido, y la hija menor de Estefanía de Mónaco se ha acostumbrado a escuchar la constante comparación con la icónica estrella de Hollywood, un guiño al pasado que siempre recibe con orgullo y afecto.
"Me halaga muchísimo", confesaba Camille el pasado 8 de septiembre durante una entrevista con Monaco TV. Con naturalidad, la joven, de 28 años, ha reconocido que no es la primera vez que escucha esta comparación, también muy habitual entre sus seguidores en redes sociales. Para ella, que su imagen recuerde a la de una mujer tan admirada supone todo un privilegio. "Fue elegida la mujer más bella del mundo, es un honor parecerme a ella e incluso compartir algunos rasgos", aseguraba, orgullosa de ese vínculo físico con su abuela.
Grace Kelly sigue siendo, cuatro décadas después de su fallecimiento, una de las figuras más icónicas de la historia del Principado —y de Hollywood— y un referente de elegancia que continúa despertando fascinación. Con esto en mente, Camille sabe que el parecido tiene sus límites; y, sobre todo, que la mujer de Rainiero III de Mónaco perteneció a otra generación, a otro tiempo y a unas circunstancias completamente distintas.
Por eso, durante su conversación quiso hacer una importante puntualización ante quienes utilizan esa semejanza para juzgar sus decisiones: "Hay una diferencia entre decir que una persona se parece a otra [...] y decir que Grace Kelly no habría hecho eso". La joven monegasca tiene claro que no desea vivir bajo la sombra de las comparaciones, por muy halagada que se sienta de si quiera poder ser equiparada con su abuela. "La princesa Grace ya no está con nosotros y vivió en otra época", fueron sus palabras al respecto, reivindicando que cada persona debe poder escribir su propia historia.
"Soy Camille"
Algo parecido sucede cuando las comparaciones apuntan a su madre, la princesa Estefanía. Camille es consciente de que formar parte de la familia Grimaldi implica estar constantemente bajo la mirada pública, pero también ha aprendido a defender su personalidad y sus propias elecciones. "Soy Camille", ha afirmado con rotundidad. "Todos somos diferentes y, sobre todo, no todos somos iguales. Haré ciertas cosas que mi madre no habría hecho de esta manera", apostillaba.
Una declaración que resume bien la etapa vital en la que se encuentra. A sus 28 años, Camille ha ido encontrando su propio lugar dentro de la familia principesca, alejándose de cualquier intento de encajarla en un molde previamente establecido. Su compromiso con el Principado y su faceta empresarial son, precisamente, dos de las parcelas en las que está construyendo ese camino personal.
Desde 2021 está al frente de la sección juvenil de la Cruz Roja de Mónaco, una responsabilidad que compagina con su actividad profesional al frente de CMC Consulting, su empresa de eventos y marketing. Desde esta firma participa en la organización de diferentes acontecimientos en el Principado, entre ellos la prestigiosa Gala Global Gift, aunque la lista podría continuar de manera infinita.
La próxima edición de esta cita solidaria tendrá lugar en menos de un mes —concretamente, el 9 de octubre— y volverá a reunir a numerosos rostros conocidos. Una nueva oportunidad para comprobar cómo Camille Gottlieb, nieta de una leyenda de Hollywood e hija de una princesa, continúa escribiendo su propia historia. Con el recuerdo de Grace Kelly siempre presente, sí, pero dejando claro que su historia se escribe con bolígrafo aparte por mucho que el color de la tinta sea similar.







