Cuando piensas que el príncipe Andrés, como personaje de la realeza británica, no da más de sí después de su vinculación con Jeffrey Epstein y una década en caída libre, el hermano del rey sorprende con una nueva maniobra con la que pretende limpiar su nombre. El que fuera el hijo favorito de Isabel II y el héroe de las Malvinas para los británicos ha roto su ostracismo para emprender una nueva batalla legal con la que ha vuelto a poner nervioso a Carlos III. El que fuera duque de York emprende acciones legales contra la policía y el tribunal de Old Bailey por los registros en su domicilio y su detención del pasado febrero, un proceso que el Palacio de Buckingham ya ha aclarado que no pagará con su dinero. Mientras el hermano del rey asegura, según The Telegraph, que la policía se llevó objetos personales de su casa durante el registro, una nueva figura entra en escena: Robert De Niro, una de las figuras más combativas para que se publiquen todos los archivos relacionados con el caso Epstein, le insta a asumir su responsabilidad.
Esta nueva batalla legal consiste en un movimiento inédito: Andrés Mountbatten-Windsor ha presentado una solicitud de revisión judicial ante el Tribunal Superior para impugnar la legalidad de las órdenes de registro emitidas por el tribunal de Old Bailey. La maniobra, que el Palacio de Buckingham ha aclarado que no piensa financiar, busca anular la actuación de la policía de Thames Valley, que el pasado 19 de febrero -coincidiendo con su 66.º cumpleaños- lo detuvo e interrogó bajo la sospecha de un delito de conducta indebida en cargo público, tras salir a la luz documentos del caso Epstein que sugerían que el exduque le habría filtrado informes comerciales confidenciales cuando ejercía como enviado especial del Reino Unido, un giro profesional que también ha levantado dudas por el modo en el que se ejecutó su nombramiento.
En las últimas horas The Telegraph publica en exclusiva que el expríncipe Andrés acusa a los agentes de confiscar objetos personales durante los registros realizados en su domicilio. El hermano del rey, según el citado medio, ha contratado abogados tras descubrir que, supuestamente, detectives de la policía de Thames Valley habían sustraído material privado y confidencial ajeno a la investigación. Según sus fuentes, se espera un fallo en el caso judicial en breve, y si el expríncipe gana, la policía de Thames Valley podría verse obligada a devolver todo el material incautado en las redadas. Una medida que supondría un golpe para la investigación sobre mala conducta en el ejercicio de cargos públicos que se inició tras la publicación de los archivos de Epstein a principios de este año.
Con esta demanda, el exduque de York no solo pretende demostrar que la entrada en su residencia de Sandringham (Wood Farm) y en Royal Lodge fue ilegítima, sino que sienta un precedente histórico: es la primera vez desde el juicio a Carlos I en 1649 que un miembro de la familia real impugna un procedimiento judicial. La iniciativa vuelve a poner en jaque a la Corona y abre un acalorado debate sobre si los tribunales civiles pueden fiscalizar los abusos policiales hacia la realeza o si, por el contrario, los Windsor reciben un trato procesal de favor, especialmente ante la vista clave en la que se decidirá si el proceso se mantiene en secreto o se hace público.
De forma paralela, al otro lado del Atlántico, emerge una figura que se ha convertido en un rostro muy combativo en este caso: Robert De Niro. El célebre actor ha participado en una protesta multitudinaria en el Washington Square Park de Nueva York, concebida para exigir la desclasificación e investigación total de los archivos de Jeffrey Epstein. De Niro encabezó la presentación de una biblioteca itinerante que recorre Estados Unidos portando físicamente los 3,5 millones de documentos del caso Epstein que el Departamento de Justicia de EE. UU. ha publicado hasta la fecha.
Fue en este escenario cuando The Sun abordó a Robert De Niro para preguntarle por la última maniobra legal del hermano de Carlos III. Sin dudarlo, De Niro arremetió duramente contra el exduque de York, calificando de inaceptables sus acciones y exigiendo que retire de inmediato la demanda presentada ante el Tribunal Superior de Londres contra la policía de Thames Valley y el juzgado de Old Bailey.
Cuestionado sobre si el hijo de Isabel II debería pedir perdón por sus estrechos lazos con el magnate condenado por tráfico sexual de menores que emerge como la piedra angular de uno de los entramados más oscuros del último siglo, el intérprete fue tajante: "Por supuesto, todos los que estuvieron involucrados deberían hacerlo. Debería retirar la demanda". Para De Niro, resulta incomprensible que, en lugar de asumir su responsabilidad por su opaco pasado, el expríncipe centre sus esfuerzos en litigar contra las fuerzas del orden por la confiscación de sus pertenencias tras ser detenido como sospechoso de un delito de conducta indebida en cargo público.










