Tarazona vuelve a 1170: la boda del año en una de las ciudades más bellas y monumentales de Aragón


El 11 de octubre, Tarazona recrea el histórico enlace de Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet y es la excusa perfecta para descubrir sus joyas monumentales y apuntarse a un banquete con ternasco, verduras y setas.


Recreación de la boda de Tarazona, 'Amor en tiempo de frontera'
7 de octubre de 2026 a las 13:23 CEST

Tarazona, año 1170. Las calles reciben a dos jóvenes destinados a convertirse en protagonistas de la historia europea: Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet. Él tenía catorce años; ella, apenas diez. El matrimonio estaba lejos de ser una historia de amor, se trataba realmente de una alianza política de enorme importancia que unía a la Corona de Castilla con una de las dinastías más poderosas de Europa.

Tarazona© Shutterstock
Tarazona

Este otoño, Tarazona vuelve a ponerse de gala para recordar aquella boda. El próximo 11 de octubre, la ciudad aragonesa se trasladará simbólicamente a la Edad Media con 'Amor en tierra de frontera', una recreación histórica que recorre el casco antiguo y recupera algunos de los escenarios relacionados con aquel acontecimiento. La propuesta forma parte de la visita teatralizada 'Tarazona, protagonista en el medievo', que en su tercera edición contará con guías, recreacionistas históricos, actores, bailarinas y músicos. La cita está programada a las 11:30 horas en la Plaza de España.

Pero la boda es solo el comienzo. Porque si existe una buena razón para viajar a Tarazona este otoño es que, detrás de la celebración, aparece una de las ciudades con mayor personalidad histórica de Aragón. A los pies del Moncayo y en un territorio de frontera entre Aragón, Navarra, Castilla y La Rioja, su casco antiguo reúne las huellas de cristianos, judíos y musulmanes y conserva un patrimonio excepcional que permite viajar del medievo al Renacimiento en apenas unas calles.

UNA BODA REAL QUE HIZO HISTORIA

Corría el año 1170 cuando Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet unieron sus destinos en Tarazona. La futura reina era hija de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania, una de las mujeres más poderosas de la Europa medieval. Las crónicas y la tradición hablan de festejos, cabalgatas y torneos que convirtieron a la ciudad en un gran escenario cortesano.

Recreación de la boda real de Tarazona© tarazonamonumental.es
Recreación de la boda real de Tarazona

La recreación del 11 de octubre recupera precisamente ese episodio y permite recorrer algunos de los lugares relacionados con él. El itinerario se adentra en el barrio medieval de El Cinto, uno de los espacios más característicos de la Tarazona histórica, y tiene como grandes escenarios la iglesia de Santa María Magdalena y el Palacio Episcopal, que entonces era la antigua zuda o fortaleza de la ciudad.

La edición de este año amplía además el relato hasta el siglo XIII. La propuesta incluye la historia de Leonor de Castilla, hija de Alfonso VIII y Leonor Plantagenet, y Jaime I de Aragón, que visitaron Tarazona después de contraer matrimonio en Ágreda. De este modo, la visita permite seguir varias generaciones de aquella historia dinástica.

EL PALACIO EPISCOPAL, DE ZUMA MUSULMANA A RESIDENCIA DE OBISPOS 

Para entender la historia de la boda, hay que subir hacia uno de los edificios más espectaculares de Tarazona. El Palacio Episcopal domina el casco antiguo desde su posición elevada y ofrece una de las imágenes más reconocibles de la ciudad, con su fachada volada sobre el río Queiles. 

Palacio Episcopal de Tarazona© turismotarazonayelmoncayo.es
Palacio Episcopal de Tarazona

Antes de convertirse en residencia episcopal, fue una zuda musulmana (un alcázar o palacio fortificado), posteriormente transformada en castillo cristiano. Con el paso del tiempo, el conjunto adquirió su aspecto palaciego y se convirtió en una de las grandes joyas del Renacimiento turiasonense. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 2020 y actualmente está incorporando nuevos espacios a su recorrido.

La cúpula del Palacio Episcopal© tarazonamonumental.es
La cúpula del Palacio Episcopal

Entre sus elementos más destacados se encuentran la escalera noble renacentista y su cúpula, recientemente restauradas. Una de las novedades más interesantes es el acceso a la cúpula, desde donde pueden contemplarse de cerca pinturas del siglo XVI recientemente descubiertas y restauradas. A las nuevas zonas visitables se suman las antiguas caballerizas medievales, parte del área residencial y administrativa y nuevos contenidos en los antiguos calabozos. 

LA CATEDRAL QUE ESCONDE LA 'CAPILLA SIXTINA' ESPAÑOLA

Si el Palacio Episcopal explica buena parte de la historia política y religiosa de Tarazona, la Catedral de Santa María de la Huerta es su gran tesoro artístico. Sus orígenes se remontan al siglo XIII y en ella conviven el gótico francés, el mudéjar y el Renacimiento. Pero lo que la ha convertido en uno de los monumentos más sorprendentes de Aragón está en el interior, especialmente en el cimborrio y la bóveda de la capilla mayor.

Catedral de Santa María de la Huerta© Shutterstock
Catedral de Santa María de la Huerta

Durante siglos, aquellas pinturas permanecieron ocultas. Los trabajos de restauración, desarrollados durante casi tres décadas, permitieron recuperar un conjunto renacentista de enorme valor, realizado en el siglo XVI y relacionado con artistas como Alonso González y Pietro Morone. Las pinturas son conocidas por sus llamativas representaciones de desnudos. En ellas aparecen personajes bíblicos como Adán y Eva, pero también figuras de la mitología clásica como Apolo, Venus y Baco que terminaron cubiertas de yeso.

La cúpula de la catedral de Tarazona, la 'capilla sixtina' del Renacimiento español© catedraldetarazona.es
La cúpula de la catedral de Tarazona, la 'capilla sixtina' del Renacimiento español

La restauración dejó a la vista uno de los grandes descubrimientos del patrimonio aragonés. De ahí el sobrenombre de 'Capilla Sixtina del Renacimiento español', una referencia que permite hacerse una idea de la sorpresa que aguarda al visitante cuando levanta la mirada hacia sus bóvedas.

Visita a la cúpula de la catedral de Tarazona© catedraldetarazona.es
Visita a la cúpula de la catedral de Tarazona

Y hay una manera muy especial de descubrirla: subir. La experiencia Kiborion permite acceder a terrazas, bóvedas y al interior del cimborrio para contemplar de cerca las pinturas y disfrutar de las vistas sobre Tarazona. La experiencia tiene plazas limitadas y hay que reservar (12 €). 

UN PASEO POR LA JUDERÍA Y UNA PLAZA DE TOROS SORPRENDENTE

Las casas colgadas en el barrio de la Judería© turismotarazonayelmoncayo.com
Las casas colgadas en el barrio de la Judería

Después de contemplar las joyas monumentales de Tarazona, hay que perderse por sus calles, por el barrio del Cinto que conserva el aire medieval que permite imaginar cómo era la ciudad cuando llegaron los protagonistas de aquella boda. Las cuestas, los pasadizos y las fachadas conducen hacia distintos miradores y edificios históricos. ¿Sabías que Tarazona tiene sus propias casas colgadas? Podrás contemplarlas haciendo equilibrios desde la calle Judería. Continúa hasta la Cuesta de Palacio, donde aparece de nuevo el Palacio Episcopal, que domina el paisaje urbano desde lo alto.

La original plaza de toros de Tarazona© Shutterstock
La original plaza de toros de Tarazona

Hay un lugar en Tarazona que rompe con la imagen habitual de una plaza de toros. Es la Plaza de Toros Vieja, una construcción octogonal levantada en 1792 que, además de ser una de las plazas de toros más antiguas que se conservan en España, tiene una característica sorprendente: cuenta con viviendas alrededor del ruedo. Hoy, además de conservar su función residencial, acoge actividades culturales, conciertos y festivales.

TERNASCO, VERDURAS DEL QUEILES Y SETAS DEL MONCAYO

Después de recorrer palacios, iglesias y calles medievales, llega el momento de descubrir la gastronomía de Tarazona y sentarse a la mesa como hicieron los invitados en el banquete real. Hay que empezar por las verduras de la vega del Queiles: acelgas, alcachofas, espárragos, berenjenas, calabacines, tomates y el cardo y la borraja como grandes estandartes.

Aquí vas a poder probar el famoso ternasco de Aragón, desde los asados de pierna y de paletilla hasta las costillicas y otras elaboraciones menos conocidas, como el Paquito, el bocadillo de ternasco, o el steak tartar. El otoño añade además los productos del Moncayo. Rebollones, boletus, setas de cardo y champiñones silvestres aparecen en los mercados y en las cocinas de la zona cuando comienza la temporada de hongos.

Pierna asada de ternasco de Aragón© ternascodearagon.es
Pierna asada de ternasco de Aragón

Entre los platos tradicionales destaca el rancho turiasonense, un guiso contundente elaborado con patatas, carne de conejo y verduras de temporada, al que pueden añadirse cerdo o caracoles. Y de la despensa local destacan las patatas del Moncayo, los quesos, el cordero lechal, la miel y distintas frutas de la zona, como melocotones, albaricoques y el denominado chordón, una especie de frambuesa característica del Moncayo. 

Para ir a lo seguro, reserva mesa en La Zarzamora, Mesón Asador Queiles, Saboya 21 o La Merced de la Concordia, siempre entre los restaurantes más recomendados. Y no olvides probar los vinos de la Denominación de Origen Campo de Borja, una de las grandes referencias vinícolas de este territorio aragonés.