Renae Plant tiene una misión. Esta australiana, que vive en Los Ángeles con su marido, Livinio Stuyck, y sus tres hijos, ha dedicado su vida a preservar el legado de Diana de Gales reuniendo miles de objetos que pertenecieron a la inolvidable princesa. Desde vestidos de gala hasta sombreros y zapatitos de bebé, Renae, de 55 años, ha recorrido el mundo con la esperanza de reunirlos todos, gastando casi dos millones de dólares en el proceso.
"Mi trabajo consiste en reunirlos todos en un único lugar de descanso para que la gente pueda verlos juntos algún día. Nunca se ha tratado del dinero ni de cuánto cuestan las cosas", explica a HELLO!
Han pasado doce años desde que Renae, propietaria junto a su marido de la guardería Camelot Kids, con sede en Los Ángeles, compró su primera pieza relacionada con Diana: un abrigo burdeos de Caroline Charles que la princesa lució en 1982. Desde entonces, ha reunido 2.763 objetos, que expone en The Princess Diana Museum, un museo interactivo online que ella misma creó y del que es conservadora. A finales de este año, más de 800 de esos objetos se expondrán al público por primera vez.
Nueva exposición
Ahora, Renae nos recibe en su casa del barrio de Los Feliz, en Los Ángeles, y nos desvela algunas de las piezas que se expondrán en la Biblioteca y Museo Presidencial Ronald Reagan, en Simi Valley (California), en noviembre.
Entre ellos se encuentra el último vestido que Diana se probó antes de fallecer en París, en 1997, con los alfileres aún colocados tras la sesión de arreglos de sastrería. También se expondrá el famoso "vestido de Travolta", cedido por el Palacio de Kensington, de Victor Edelstein, que lució en 1985 para asistir a una gala en la Casa Blanca, donde bailó con John Travolta.
"Mi trabajo consiste en reunirlas todas en un único lugar para que la gente pueda verlas. Nunca se ha tratado del dinero ni de cuánto cuestan las cosas"
El príncipe de Gales y el duque de Sussex estarán invitados a la gala inaugural —al igual que John Travolta— y Renae admite que nada de esto habría sido posible sin el visto bueno de Guillermo y Harry, que recibió en 2015, tras escribirles para explicarles su deseo de crear una fundación que pusiera de relieve la vida de su madre. "No quería hacer nada que no fuera respetuoso", afirma. "Si hubieran dicho que no, no lo estaría haciendo".
Tres años más tarde, Renae puso en marcha la fundación The Princess and the Platypus, con el objetivo de preservar el legado de Diana. El museo online se inauguró en 2020. Cuenta con un avatar virtual que guía a los visitantes a través de catorce galerías de objetos históricos, así como entrevistas con diseñadores, peluqueros y fotógrafos que trabajaron con la princesa.
El día que conoció a Diana
Renae conoció a Diana cuando era una colegiala de doce años, en 1983, cuando la princesa viajó a Australia con el príncipe Carlos y el joven príncipe Guillermo para realizar su primera gira real en familia. Como parte de su visita, la Familia Real hizo una parada en una fábrica de galletas, en Yandina, Queensland; el colegio de Renae había sido invitado a asistir y allí ella pudo estrechar la mano de Diana. Mientras la princesa se alejaba, se le cayó un abalorio con forma de ornitorrinco, que Renae recogió e intentó devolvérselo. Un agente de policía la detuvo, le cerró la mano y le dijo a Renae que Diana debía haberlo dejado caer a propósito. Ese ornitorrinco ocupará un lugar destacado en la exposición.
"No quería hacer nada que no fuera respetuoso con la familia", afirma Renae. "Si los príncipes Guillermo y Harry me hubieran dicho que no, no lo estaría haciendo"
Cinco años más tarde, Renae, que entonces tenía 18 años, consiguió volver a estrechar la mano de Diana, cuando visitó Sídney en el marco de una gira real. Diana llevaba el ya famoso "vestido solidario": el vestido recto con estampado floral, de Bellville Sassoon, que solía ponerse en sus visitas a los hospitales.
Una colección especial
No fue hasta 2014 cuando la colección de Renae comenzó en serio, cuando a ella y a Livinio les propusieron participar en una subasta en la que se incluía, entre otros lotes, el abrigo "Caroline Charles" de Diana. Su marido la animó a "invertir en un pedazo de historia" y ella ganó la subasta, utilizando sus ahorros para pagar 125.000 dólares (108.000 euros).
Ahora, la colección, que tiene un valor de más de diez millones de dólares, se guarda en un almacén seguro, y Renae afirma que nunca dejaría que nadie —ni siquiera la princesa de Gales o la duquesa de Sussex— se llevara prestada una prenda para ponérsela.
Conocía a Diana cuando tenía doce años, en 1983, cuando viajó a Australia con el príncipe Carlos y su hijo Guillermo para realizar su primera gira real en familia
Su trabajo de la última década ha supuesto un riesgo no solo para Renae, sino también para su familia: ella y Livinio han vuelto a hipotecar su casa, que vale unos 2,3 millones de dólares, varias veces para que ella pudiera seguir pujando por los objetos de Diana.
La esperanza de Renae es que toda la colección vuelva a la tierra natal de la princesa. "No quiero quedármela —afirma—. Quiero que acabe en Londres, en un lugar permanente donde la gente pueda rendirle homenaje. Ese es mi objetivo final".
















