Las últimas semanas han supuesto un punto de inflexión para la Familia Real británica desde que la Policía del Támesis anunciara el inicio de una investigación que volvía a situar en el foco a quien un día fue el príncipe Andrés. Desde entonces, los movimientos orquestados por el Palacio de Buckingham han evidenciado una estrategia constante para desvincularse de la causa que desembocó en la detención del que fuera el hijo predilecto de la reina Isabel II. Analizamos los últimos eventos de los Windsor.
Andrés Mountbatten-Windsor: sin títulos y ante la justicia
Los vínculos que unieron al entonces duque de York con Jeffrey Epstein se convirtieron en el eje de una profunda reestructuración interna. Una nueva etapa comenzó a gestarse en los últimos meses, impulsada por las decisiones promulgadas por el rey Carlos III, decidido a salvaguardar el prestigio de la Corona. Fue en octubre cuando el Monarca adoptó una determinación sin precedentes al despojar a su hermano de los títulos y honores que aún conservaba.
"Su Majestad ha iniciado hoy el proceso formal para retirar el tratamiento, los títulos y los honores del príncipe Andrés. El príncipe Andrés pasará a llamarse Andrés Mountbatten-Windsor", comunicó oficialmente el Palacio. Un anuncio que no solo suponía un gesto simbólico, sino también un giro trascendental en la vida del hijo predilecto de la reina Isabel II. La decisión vino acompañada de otra medida significativa con la necesidad de abandonar Royal Lodge, la residencia en la que había vivido durante más de dos décadas. "Su contrato de arrendamiento le ha proporcionado, hasta la fecha, protección legal para continuar residiendo allí", se precisó entonces. Unos hechos que ahora marcan una nueva hoja de ruta trazada por la Casa Real.
Lejos de permanecer en el ámbito privado de los Windsor, la situación ha impulsado a situarse en primera línea. Y es que, con la ciudadanía como atenta observadora, la Corona busca recomponerse de uno de los hechos más incómodos de su historia reciente.
La Fashion Week y el lanzador de misiles de Carlos III como protagonistas
La moda se erigió, en pleno estallido del escándalo, como inesperado punto de encuentro para la Familia Real. Con Carlos III presente en la London Fashion Week, visiblemente interesado por las creaciones textiles, se produjo una imagen del monarca, en la que compartió risas y confidencias con Stella McCartney. La diseñadora, hija de Paul McCartney —miembro de los Beatles y leyenda viva de la música—, no dudó en propiciar un guiño cómplice: "Es genial, sí. Es genial. Vosotros dos deberíais pasar un rato juntos" deslizó, alentando quizá un futuro encuentro entre el Rey y su padre.
El papel de la reina Camilla
En paralelo —aunque horas más tarde—, la escena tomó una nueva forma en Clarence House con el recibimiento de la reina Camila a la icónica Anna Wintour, directora global de Vogue. Días después, la invitada a Clarence House fue Gisèle Pelicot. Un encuentro que buscaba enviar un mensaje claro en un momento especialmente delicado. Cabe recordar que hace un año la monarca le envió una carta personal confesándole que se había sentido "tremendamente afectada" tras conocer su historia.
De hecho, fue la propia Camilla quien hace unos meses confesó haber sido víctima de violencia sexual. "Recuerdo algo que había estado rondando por mi mente durante mucho tiempo, que cuando era adolescente me atacaron en un tren, y lo había olvidado", expresó durante una intervención en la BBC. Pero este no es el único movimiento de estos días de la mujer de Carlos III, ya que este jueves ha vuelto a aparecer protagonizando unas simpáticas imágenes con el Oso Paddington que recuerdan a Isabel II.
Por otro lado, el Rey ha sorprendido durante su visita al Regimiento Real de Artillería al mostrar un vivo interés por el armamento, examinando las diferentes armas e incluso observando a través de algunas de ellas. Es el caso de la imagen que acompaña estas líneas, en la que se le ve con un lanzador de misiles antiaéreos portátil, concretamente un sistema Starstreak, que Carlos III quiso estudiar de cerca y aprender a manejar.
Guillermo y Kate en los BAFTA
Como invitados de honor, los Príncipes de Gales trazaron una nueva estrategia en los BAFTA luciendo looks muy pensados, ya que el cinturón de Kate, en terciopelo granate, iba a juego con la blazer del príncipe Guillermo. "La Familia Real británica no hace nada al azar", señala Juan Avellaneda a ¡HOLA!. “El hecho de que ambos lleven burdeos no es casual. Es una forma muy sutil de mostrarse alineados visualmente, como pareja y como institución”, afirma el diseñador. Una imagen que deja claro que todo está pensado y analizado al detalle. Cabe recordar que estos días hemos conocido que el matrimonio ha decidido ampliar su equipo de comunicación en pleno escándalo con el expríncipe Andrés, tras la contratación de Liza Ravenscroft, experta en gestión de crisis. Una señal de que ambos han decidido blindar su imagen en medio de la tormenta.
Duquesa de Edimburgo
Pero todos estos eventos no son solo una estrategia que afecte a los principales miembros de los Windsor, ya que también ha salido a escena la duquesa de Edimburgo, quien con su viaje a Kenia acaparando todas las miradas gracias a sus bailes y sus looks inspirados en la vestimenta oficial del país. Por otro lado, la agenda de la princesa Ana, hermana del Rey, se ha ido consolidando en los últimos años como una figura indispensable.
El nuevo destino de Andrés
Una vez apartado de la Familia Real, la salida del expríncipe de Royal Lodge marcó un paso definitivo. Su traslado a Marsh Farm —previsto para los próximos meses— simboliza el inicio de una nueva etapa. No obstante, antes de instalarse de forma permanente en esta residencia, el hermano de Carlos III se ha trasladado temporalmente a Wood Farm, mientras la primera propiedad continúa sometiéndose a reformas. Ha sido ahora cuando ha trascendido que la seguridad de Marsh Farm se ha visto reforzada de forma notable. Nuevas fotografías, tomadas el miércoles 25 de febrero, muestran la instalación de una valla adicional de casi dos metros detrás de la cerca de madera ya existente, así como nuevas puertas en el acceso principal para garantizar que la propiedad quede completamente oculta desde la carretera. Además, se ha colocado un aviso en uno de los postes de la antigua valla en el que se lee: "Esta es una propiedad privada y no se harán comentarios a los periodistas. Los fotógrafos tampoco pueden acceder a estos terrenos privados de la finca Sandringham. Por favor, respeten esta decisión. El incumplimiento se informará a IPSO".
Un movimiento que refuerza la distancia del expríncipe respecto al núcleo de los Windsor, bajo un protocolo exhaustivo que busca minimizar riesgos en esta nueva etapa de convivencia.














