El caso Epstein es uno de los mayores escándalos de abuso sexual del siglo XXI y, de momento, un símbolo de la impunidad del poder. Desde las primeras investigaciones en Palm Beach en torno al 2005 hasta que mujeres como Virginia Giuffre comenzaron a contar su historia, el flujo de archivos, emails, fotografías y todo tipo de filtraciones fue constante. Sin embargo, con la desclasificación de parte (una inmensa mayoría sigue oculta) de los documentos por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, la información es brutal y con ello el desafío reputacional de todos aquellos que salen en los archivos. Sin olvidar que aparecer en los archivos no implica culpabilidad ni participación en los delitos, ahora es el príncipe Guillermo y su causa estrella la que se ve en el centro del huracán.
Financial Times fue el medio que comenzó a tirar del hilo y mostró sus investigaciones en un artículo que se titulaba: "El jefe de DP World envió un correo electrónico a Epstein sobre experiencias sexuales". Un titular sutil para el intercambio de correos entre Jeffrey Epstein y Ahmed bin Sulayen, sultán y empresario emiratí que dirige uno de los pilares de la economía de Dubái como líder mundial en el sector del transporte y socio fundador de los premios Earthshot, el proyecto más personal de príncipe Guillermo y su gran baza para posicionarse como un líder global en materia medioambiental.
"Me encantó el vídeo de la tortura"
En un correo fechado 24 de abril de 2009, Jeffrey Epstein, que ya había sido condenado por prostitución de menores, escribe: "¿Dónde estás? ¿Estás bien? Me encantó el vídeo de tortura". Aunque en los documentos desclasificados el destinatario aparece anonimizado, medios como Bloomberg News informan que legisladores estadounidenses (que sí han tenido acceso a los documentos sin censurar) han identificado ese mensaje como dirigido al empresario emiratí Sultan Ahmed bin Sulayem.
Según las investigaciones del citado medio y de otros como France 24, los correos electrónicos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos muestran que Sulayem y Epstein discutían frecuentemente sus experiencias sexuales, se enviaban imágenes de mujeres, se hacían encargos en esta materia y tenían una confianza y complicidad total para hablar de ello. Una relación que, según la periodicidad de los correos, se mantuvo durante más de diez años. De hecho, si metes el nombre del sultán en la "biblioteca Epstein" del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el buscador te arroja más de cinco mil resultados, eso sin contar los que, al tener contenido explícito, han sido censurados para el público en general.
Las consecuencias no han tardado en llegar y los medios financieros ya advierten que grandes empresas canadienses y británicas ya han congelado sus acuerdos con la empresa dirigida por el sultán hasta que se aclare el contenido de esos correos y su vinculación con Epstein. El efecto también ha llegado al Palacio de Kensington, sede social del Earthshot Prize, ya que el sultán ha hecho "inversiones históricas" en los premios de Guillermo.
La conexión con los Earthshot Prize: la inversión histórica del sultán
"Durante el evento, Sultan Ahmed bin Sulayem, presidente del Grupo y director ejecutivo de DP World, anunció una inversión histórica de 1 millón de libras esterlinas por parte de DP World, socio fundador del Premio Earthshot, para ampliar la escala de las soluciones de dos finalistas del Premio Earthshot", explica un comunicado de prensa compartido en febrero de 2022 por la propia fundación del príncipe de Gales. Tanto esa condición de "socio fundador" que ellos dicen que tiene, como la fuente de financiación, ahora entran a examen, ya que esto ha empeñado los galardones del futuro rey, que ha visto cómo su nombre es vinculado a uno de los asuntos más turbios de este siglo.
La organización británica de activismo político, Republic, muy presente en medios de comunicación y en el debate público, es la que se ha movido ficha primero y ha denunciado a los Premios Earthshot ante la Charity Commission, el organismo regulador competente para garantizar que las organizaciones y fundaciones benéficas inscritas en el Reino Unido cumplen con sus objetivos declarados y operan de manera transparente y ética. "Guillermo tiene muchas preguntas que responder sobre lo que sabía de Andrés y Epstein. Y ahora debe explicar su relación con Sulayem. No es creíble creer que el Ministerio de Asuntos Exteriores, los servicios de seguridad u otros asesores no estuvieran al tanto del carácter de Sulayem y hubieran podido asesorarlo en consecuencia", asegura la queja formal que ya ha sido presentada, según el texto que firma Graham Smith, director del grupo de presión.
"Estos archivos han estado en manos de las autoridades estadounidenses durante años. Es increíble que no se haya compartido tal información. Earthshot tiene el deber de investigar a fondo, preguntar sobre los donantes y el origen del dinero. ¿Lo hicieron aquí? En el contexto de este escándalo cada vez más amplio, necesitamos respuestas", explica la nota de prensa compartida este jueves.
Por otro lado, la denuncia interpuesta ante el mismo organismo que hace unos meses tuvo que esclarecer lo que había sucedido en Sentebale, la organización que fundó el príncipe Harry y de la que tuvo que dimitir por el enfrentamiento con la dirección, apunta a otras cuestiones. "Andrés acaba de ser acusado de utilizar sus viajes oficiales al extranjero para promover sus intereses comerciales. Al parecer, Guillermo ha estado utilizando sus viajes oficiales para promover sus intereses benéficos. Earthshot no es un proyecto del gobierno del Reino Unido, entonces, ¿por qué estaba aprovechando sus visitas a Oriente Medio para promocionar la organización benéfica?", se preguntan en un clima de máxima presión política, económica y mediática.
No hay que olvidar que las revelaciones en torno a Andrés Mountbatten-Windsor no cesan y son cada vez más graves, por lo que se estudia abrir investigaciones en suelo británico, ya que los correos que intercambiaba con Epstein vienen a sugerir que el hijo de Isabel II compartía información confidencial a la que accedía gracias a ser miembro de la Familia Real británica y al puesto que tenía en comercio exterior. Algo que ha levantado todas las alarmas mucho más que las fotos del hermano del rey en compañía de jóvenes o las nuevas afirmaciones de que el magnate habría enviado a chicas al Royal Lodge.














