La princesa Amalia desempolva el joyero de Máxima de Holanda: reaparecerá con tiara en el banquete de Estado a Alemania


El Palacio Real de Ámsterdam acogerá un banquete de Estado el 9 de junio en el que se volverá a encarnar el esplendor del joyero real


La princesa Amalia junto a la reina Máxima© WireImage
27 de mayo de 2026 a las 22:27 CEST

El Palacio Real de Ámsterdam volverá a convertirse en el telón de fondo del nuevo banquete, cuyos protagonistas devolverán el esplendor a cada uno de los rincones del emblemático edificio. El presidente de la República Federal de Alemania visitará Holanda en el marco de una visita de Estado, junto a Elke Büdenbender. Una nueva visita que realzará la presencia de la princesa Amalia, que, como futura reina del país, será otra de las grandes protagonistas del banquete, presidido por los reyes Guillermo-Alejandro y Máxima, dando paso a otro momento clave para quien un día alcanzará el trono de los Países Bajos. No será la primera vez que la Princesa de Orange, pues han sido diversas las ocasiones en las que la historia más profunda de la Corona ha posado sobre su testa. 

Amalia de Holanda junto a la bandeau de diamantes © WireImage
Amalia de Holanda junto a la bandeau de diamantes

La pasión de Amalia de Holanda por los diamantes

El debut de la princesa Amalia luciendo algunas de las alhajas más impresionantes del joyero real tuvo lugar con motivo de la mayoría de edad de su homóloga, la princesa Ingrid de Noruega, en enero de 2022. Fue en ese instante cuando la futura reina hizo un guiño —de la forma más glamurosa posible— a través de unas imponentes estrellas de diamantes. Un momento en el que la primogénita de los reyes Guillermo y Máxima desveló su pasión por las joyas de las casas reales europeas. "¡Me encantan las tiaras!", confesó con profunda emoción a Claudia de Breij, autora del libro en el que, entre otras cosas, aborda la pasión con la que la princesa de Orange, en sus propias palabras, expresa su fascinación por las joyas más destacadas del continente europeo. "Enséñame una tiara y te diré de dónde viene. Puedo reconocer todas las tiaras de Europa". 

Amalia, desde niña, siempre soñó con lucir esta tiara y otras grandes piezas del joyero real que por aquel entonces ya lucía su madre, la Reina Máxima, y también su abuela la Reina Beatriz de los Países Bajos. Así lo confesó ella misma en su biografía, publicada cuando cumplió 18 años. © © RVD
Amalia, desde niña, siempre soñó con lucir esta tiara y otras grandes piezas del joyero real

Una afición tan elocuente como característica que se remonta a su infancia, cuando, al alcanzar una de las tiaras de su madre, la reina Máxima, mientras esta se maquillaba, exclamó: “Me la puse inmediatamente en la cabeza”. Ahora, la princesa será protagonista de una nueva escena, de esas que le permiten sonreír y recorrer las estancias palaciegas. Será el próximo martes 9 de junio cuando tenga lugar el banquete de Estado en honor a la pareja presidencial de Alemania, cuya visita de Estado —la de más alto rango— se extenderá hasta el jueves de esa misma semana, el 11 de junio.

Las tiaras de Amalia, un guiño histórico a través de las estrellas

La primera vez que la princesa de Orange se convirtió en "leyenda" fue durante la celebración de la mayoría de edad de Ingrid de Noruega. Una gran noche de gala que supuso todo un despliegue de diamantes. Fue en ese entonces cuando, luciendo la tiara de estrellas, la pieza que sirvió como adorno perfecto para la reina Máxima cuando pronunció su 'sí, quiero' más romántico al rey Guillermo-Alejandro de los Países Bajos. Una pieza consagrada como una de las más especiales de la Casa Orange-Nassau, al pertenecer a las joyas de la Corona. Está formada por una estructura de oro blanco con incrustaciones de diamantes, de la que emergen cinco motivos con forma de estrella —o cinco botones de perlas—, los elementos protagonistas de la elección de la reina Máxima, y que pertenecieron a la reina Emma, tatarabuela del rey Guillermo-Alejandro.

Amalia junto a la tiara de las estrellas, la misma que utilizó la reina Máxima durante su boda© WireImage
Amalia junto a la tiara de las estrellas, la misma que utilizó la reina Máxima durante su boda

Los rubíes a través del Pavo Real

No obstante, estas estrellas, concebidas como parte del tesoro real, se han ido combinando con el paso del tiempo con otras alhajas que forman parte, de igual modo, del joyero más emblemático de la dinastía. Otra de las piezas utilizadas por Amalia —quizá una de las más especiales— es la tiara del pavo real, un emblema casi identitario de la dinastía, que lució en la visita de Estado de los reyes Felipe y Letizia a la tierra natal de la propia princesa. Su origen se remonta a 1897 y está vinculado también a la reina Emma, quien reutilizó rubíes pertenecientes a su predecesora, la reina Sofía de Wurtemberg. El resultado fue una composición exquisita de diamantes y rubíes que evocan la cola desplegada de un pavo real y que, con el paso del tiempo, ha evolucionado para adaptarse a los gustos de cada época. Toda una elegancia sofisticada que se transmite de generación en generación.

La princesa Amalia luce la imponente tiara del Pavo Real © Getty Images
La princesa Amalia luce la imponente tiara del Pavo Real

Los rubíes parecen ser —quizá, y solo quizá— unas de las gemas favoritas de la futura reina, como si las leyendas tan oscuras como impresionantes, a través de su intenso rojo, no recayeran sobre su persona. La mitología hindú explica que, más allá de la propia preciosidad de las piedras, estas serían las lágrimas de sangre del demonio Vala, las cuales cayeron al revuelo de los ríos sagrados tras ser derrotado por los dioses. Otra leyenda sostiene que quien ofrendara un rubí de alta calidad al dios Krishna reencarnaría como un emperador en su próxima vida. Otros relatos afirman que el rubí alberga un fuego eterno en su interior.

La princesa Amalia lució, en 2025, la tiara Mellerio de rubíes© Getty Images
La princesa Amalia lució, en 2025, la tiara Mellerio de rubíes

Sea como fuere, los diamantes y las gemas de intenso rojo se han posado sobre la testa de Amalia en varias ocasiones, como quedó demostrado cuando hizo uso de la tiara Mellerio de rubíes, una pieza que se remonta a 1889, abrazando una historia originaria que pertenece, de la misma forma que las anteriores, a la reina Emma, como un regalo del profundo amor que Guillermo III guardaba a quien fue el amor de su vida.

Los zafiros transformables de la Corte Real

La princesa Amalia lució la imponente tiara durante la puesta de largo del príncipe Christian de Dinamarca, llevando sobre su cabello la historia de unos diamantes centenarios. Aunque de creación relativamente reciente, esta pieza se elaboró a partir del collar de zafiros de la reina Emma, diseñado por Mellerio en 1880. Una creación de gemas antiguas que, una vez más, recoge la historia más profunda de la propia dinastía, a través de cinco zafiros ribeteados de brillantes pertenecientes al aderezo que la reina Guillermina recibió de su país como regalo de bodas.

Amalia junto a los zafiros, en la puesta de largo del príncipe Christian© Getty Images
Amalia junto a los zafiros, en la puesta de largo del príncipe Christian

Una pieza de pura belleza con la que Amalia deslumbró en una de sus primeras grandes apariciones ante las imponentes cortes reales, en un despliegue tan histórico como tradicional, en el que logró —sin duda alguna— acaparar todo el protagonismo con las emblemáticas piezas del joyero real.

La bandeau de diamantes, una joya de belleza incalculable

La Princesa ha conseguido resplandecer en cada una de las ocasiones en las que el protocolo así se lo ha permitido. Gestos de pureza que se transmiten a través de una continuidad establecida en una misma dinastía. Amalia abraza el histórico legado, luciendo impecable, adaptándose al protocolo y deslumbrando, como si las estrellas que un día posó sobre su testa perteneciesen —de forma casi simbólica— al propio universo.

Amalia de Holanda© Getty Images
Amalia de Holanda

Y es que, de mayor o menor tamaño, cada una de las alhajas que se posan sobre ella consiguen brillar como pocas otras, y por ello la princesa Amalia lució la bandeau favorita de Máxima con motivo de la visita del presidente de Finlandia: una fina línea engastada en diamantes, cuyo conjunto pesa en su totalidad más de 100 quilates y cuya elaboración es tan histórica como protocolaria. Un montaje realizado a partir de diamantes pertenecientes a la reina Emma —sí, una vez más la tatarabuela se impone en el joyero, como si de un guiño de continuidad se tratase—, aunque este collar se convirtió en diadema a petición de su hija, la reina Guillermina. Una elegancia que, una vez más, quedó demostrada en Luxemburgo, con motivo del acceso al trono de los grandes duques Guillermo y Stéphanie, momento en el que lució —también diamantes— la tiara de la reina Emma, que cuenta con tres grupos centrales de diamantes, cada uno con una gran piedra central rodeada de ocho piedras ligeramente más pequeñas, que evocan motivos florales.

Amalia de Holanda en Luxemburgo© Getty Images
Amalia de Holanda en Luxemburgo

Desde entonces, los diamantes de esta pieza —considerados desde la antigüedad como símbolos de divinidad, indestructibilidad y pureza— han brillado sobre el cabello rubio de la princesa, transmitiendo la profunda historia que aguardan a través de su propio resplandor. El próximo martes 9 de junio, el Palacio Real de Ámsterdam podría convertirse en el nuevo escenario de estreno de una nueva pieza, aunque eso solo el tiempo será capaz de demostrarlo.