El gran regreso de las tiaras de la reina Máxima: tres joyas históricas que marcan el pulso de la diplomacia real


Zafiros, rubíes y perlas componen un legado que ha pasado de reina en reina


La reina Máxima, tiara cuerpo diplomático
22 de abril de 2026 a las 20:33 CEST

La reina Maxima se ha consolidado —casi por excelencia— como una de las grandes embajadoras de Holanda. En cada aparición, parece reencontrarse consigo misma a través de veladas históricas que marcan el pulso de la diplomacia anual en el Palacio Real de Ámsterdam. Una cita más se aproxima, destinada a subrayar el valor de un legado que hoy descansa en manos de la Reina, quien, con sus "Máximas", logra tejer una conexión singular entre tradición y presente.

La reina Máxima junto a la tiara de Württemberg © Getty Images
La reina Máxima junto a la tiara de Württemberg

Las tiaras que han deslumbrado en Palacio

Será este jueves 23 de abril cuando la reina vuelva a erigirse en protagonista absoluta de una noche marcada por la diplomacia. Encabezará la tradicional recepción al cuerpo diplomático en el emblemático Palacio Real de Ámsterdam, un gesto solemne acompañado de un discurso institucional del Rey, mientras el imponente joyero de Máxima se convierte, una vez más, en testigo silencioso de la historia.

EL REY GUILLERMO ALEJANDRO, LA REINA MÁXIMA DURANTE EL BANQUETE DE ESTADO EN EL PALACIO PRESIDENCIAL EN PARAMARIBO (Surinam) © GTRES
La reina Máxima junto a la banda de diamantes

Este año, bajo el emblema de la "política y administración pública", cerca de 140 representantes asistirán a una cena en la que la elegancia de la Reina será, como es costumbre, uno de los grandes focos de atención. Su elección de joyas —siempre medida y cargada de simbolismo— podría volver a poner en valor tres piezas emblemáticas, las mismas que ha lucido en las últimas ediciones de este encuentro. Un legado que se remonta a más de cuatro siglos y cuyo misterio no se desvelará hasta el último instante.

Herencia de pueblo

En 2023, Máxima sorprendió con la tiara de zafiros, una de las joyas más relevantes de la dinastía Orange. La monarquía neerlandesa hunde sus raíces en siglos de historia, y su joyero ha pasado de reina en reina hasta llegar a la actualidad —donde incluso la princesa Amalia comienza a asumir ese legado—. Aquella noche, en el Palacio Real de Ámsterdam, la Reina lució esta pieza junto a su collar a juego, conformando un conjunto de extraordinaria coherencia estética.

La reina Máxima junto a la tiara de zafiros© Getty Images
La reina Máxima junto a la tiara de zafiros

La historia de esta tiara remite a 1901, cuando el pueblo neerlandés obsequió diversas piezas a la reina Guillermina con motivo de su matrimonio con el príncipe Enrique de Mecklemburgo-Schwerin. Años más tarde, bajo la iniciativa de la entonces reina Beatriz de los Países Bajos, estas joyas se unificaron dando lugar a la actual tiara. No sería extraño que Máxima volviera a rescatarla, como ya hiciera en 2023 o como hizo Amalia en celebraciones recientes.

El eco de otras reinas

Otra de las piezas que podría reaparecer es la célebre tiara del Pavo Real, un emblema casi identitario de la dinastía. Su origen se remonta a 1897 y está vinculado a la reina Emma, quien reutilizó rubíes pertenecientes a su predecesora, la reina Sofía de Wurtemberg. El resultado fue una composición exquisita de diamantes y rubíes que evocan la cola desplegada de un pavo real.

La reina Máxima de Holanda junto a la tiara del Pavo Real© Getty Images
La reina Máxima de Holanda junto a la tiara del Pavo Real

A lo largo del tiempo, la pieza ha evolucionado para adaptarse a los gustos de cada época. La reina Beatriz, por ejemplo, la reinterpretó en forma de diadema invertida, otorgándole una nueva dimensión estética. Máxima la estrenó en 2009 y, desde entonces, se ha convertido en una de sus elecciones más significativas. También la princesa Amalia ha mostrado predilección por ella, luciéndola en varias ocasiones. En 2024, la Reina volvió a convertirla en protagonista durante esta misma recepción diplomática.

El legado de reinas

Las elecciones de años anteriores no han hecho sino confirmar a Máxima como una de las mujeres más elegantes de la realeza europea. Sin embargo, fue en 2025 cuando alcanzó una de sus cumbres estilísticas. Vestida con un impecable diseño en rosa empolvado firmado por Jan Taminiau —que ya había lucido en el Día del Príncipe de 2010—, la Reina protagonizó una estampa de refinamiento absoluto. 

La reina Máxima junto las perlas más antiguas© Getty Images
La reina Máxima junto las perlas más antiguas

El conjunto se completó con la tiara de perlas de Paulowna, una de las piezas más emblemáticas del joyero real. Inspirada en una diadema que perteneció a Ana Paulowna de Rusia, fue encargada en 1900 por la reina Guillermina. Sus perlas, sin embargo, son mucho más antiguas: datan de 1646 y proceden del legado de Amalia van Solms. Montadas sobre una delicada estructura de diamantes en forma de guirnalda con flores de lis, coronan la pieza con una sofisticación atemporal.

La reina Máxima junto las perlas más antiguas© Getty Images
La reina Máxima junto las perlas más antiguas

Máxima completó el conjunto con pendientes colgantes de diamantes y perlas en forma de lágrima, así como un anillo a juego, logrando una armonía perfecta. Una elección que evocaba a la historia y también al legado eterno de las monarquías. El mismo que mañana, la reina Máxima, volverá a repetir en un escenario cargado de simbolismo.