Máxima de Holanda arrasa con un joyero histórico: 700 diamantes, rubíes centenarios y un homenaje a Valentino


La Reina recuperó algunas de las piezas más emblemáticas del joyero real, entre ellas sus icónicas flores de rubíes y diamantes, y la espectacular pulsera centenaria


La reina Máxima en la entrega de premios del rey Guillermo-Alejandro© Getty Images
21 de mayo de 2026 a las 22:17 CEST

La reina Máxima se ha convertido en los últimos días en uno de los rostros más cercanos y humanos del panorama mediático, tras desvelar la delicada situación personal que atraviesa a raíz de la enfermedad que padece su madre, María del Carmen Cerruti. Desde entonces, la reina neerlandesa ha continuado cumpliendo con su agenda institucional en medio de una oleada de admiración y elogios, al visibilizar que incluso tras el brillo impecable de las coronas también habitan la fragilidad y el dolor. Es por ello que la Reina ha vuelto a deslumbrar, esta vez recuperando una de las piezas más imponentes del joyero real. Se trata de las emblemáticas flores de rubíes engastadas con diamantes de talla moderna, una joya cargada de simbolismo que, con el paso de los años, se ha convertido en una de las grandes señas de identidad de su reinado.

Máxima de Holanda© GTRES
La reina Máxima junto al rey Guillermo-Alejandro en una imagen de archivo

Las emblemáticas flores de rubíes de Máxima de Holanda

La Reina, situada sobre uno de los escenarios institucionales más representativos de Holanda, se convirtió en la gran protagonista de la entrega de los Premios Rey Guillermo. Unos galardones bianuales que reconocen la excelencia de grandes, medianas y pequeñas empresas del país, transformando este acto en un auténtico homenaje al tejido empresarial neerlandés. Ataviada con un sofisticado mono rojo firmado por Valentino, la esposa del rey Guillermo-Alejandro volvió a recuperar una de las joyas más especiales de su colección personal. Se trata de los imponentes pendientes conocidos como las flores de rubíes, compuestos por un delicado diseño de tres flores desmontables de diamantes, coronadas por un rubí central y rodeadas por 55 diamantes de talla moderna.

La reina Máxima junto a los pendientes de rubíes y diamantes© Getty Images
La reina Máxima junto a los pendientes de rubíes y diamantes

Unas piezas tan emblemáticas como reconocibles que la consorte neerlandesa ha reservado para algunos de los momentos más significativos de su vida pública, incluidos los primeros años de su reinado. Además, su diseño desmontable permite lucir una, dos o las tres flores que conforman esta espectacular composición joyera. Dos joyas que forman parte del joyero más personal de la Reina desde hace más de una década, cuando Máxima las lució por primera vez como soberana de Holanda durante su viaje oficial a las Antillas Neerlandesas, en 2013. 

La reina Máxima en la entrega de premios del rey Guillermo-Alejandro© Getty Images
La reina Máxima en la entrega de premios del rey Guillermo-Alejandro

Un debut institucional cargado de simbolismo y marcado por el inicio de una nueva era para el país, en el que estos pendientes acompañaron a la monarca a lo largo de un histórico recorrido por la región en noviembre de aquel mismo año. Desde entonces, su brillo también ha estado presente en algunos de los momentos más destacados de la Corona, como la celebración del 50 cumpleaños del rey Guillermo Alejandro, en 2017.

​La deslumbrante pulsera de 385 piedras preciosas

La Reina, además de este impresionante conjunto, lució sobre su mano derecha la histórica pulsera de 385 piedras preciosas perteneciente al aderezo de rubíes de Mellerio. Una majestuosa pieza estructurada en tres hileras de diamantes, coronadas por un motivo floral y un gran rubí central que acapara toda la atención del diseño.

La reina Máxima vestida de Valentino, luciendo los impresionantes pendientes de rubíes© Getty Images
La reina Máxima vestida de Valentino, luciendo los impresionantes pendientes de rubíes y la histórica pulsera de Guillermo III

Un guiño cargado de historia, ya que este exclusivo aderezo fue uno de los encargos más personales del rey Guillermo III a la histórica joyería Mellerio –allá por 1888–, concebido como un regalo para la reina Guillermina, figura inseparable de algunas de las joyas más emblemáticas de la monarquía neerlandesa. Todo un gesto por parte de la reina Máxima, quien vuelve a demostrar que su elegancia no solo reside en la imponencia de las piezas que escoge, sino también en el significado que envuelve cada una de sus apariciones, siendo este otro de sus muchos guiños hacia la historia de la propia monarquía que, junto a su marido, lideran en el país.