La Reina neerlandesa afronta uno de los momentos más delicados de su vida, quizá por la dimensión familiar que ha adquirido la situación o por haber desvelado públicamente la enfermedad que padece su madre. Un episodio que la conecta —casi de forma inevitable— con sus raíces argentinas y con la Patagonia, la tierra donde nació y donde permanece gran parte de su entorno más cercano. Ahora que la Reina encara con entereza esta nueva etapa, conviene poner el foco en quiénes son las personas que, en estos momentos especialmente delicados, acompañan y apoyan a la madre de la consorte real.
El refugio argentino de Máxima
Europa atraviesa una etapa en la que las monarquías se muestran cada vez más humanas y cercanas. Fue precisamente en ese contexto cuando la Reina —durante un acto institucional— reconoció el delicado momento que atraviesa la familia Zorreguieta. Su visita a Limburgo dejó una de las imágenes más emotivas y sinceras de Máxima de Holanda, la primera vez que la Reina abordó públicamente la demencia que padece su madre, María del Carmen Cerruti. Según explicó el medio neerlandés AD, la Reina Máxima mantuvo este martes una breve conversación con un ciudadano llamado Aloysius, quien compartió con ella sus propias vivencias personales. Fue entonces cuando la madre de la princesa Amalia, en un gesto de cercanía y complicidad, se abrió emocionalmente. "Mi madre también padece demencia; es una situación muy dolorosa", confesó.
Unas declaraciones con las que Máxima vuelve a reivindicar sus orígenes, aquellos que, pese a la posición que ocupa desde que pronunció el romántico 'sí, quiero' junto al entonces príncipe Guillermo Alejandro, jamás ha abandonado. Fue entonces cuando la hoy Reina, tras enamorarse durante la Feria de Sevilla, decidió dejar atrás su vida en Argentina para comenzar una nueva etapa en un país distante de sus costumbres, aunque profundamente ligado ya a su historia personal. Con el paso de los años, la soberana ha ido tejiendo vínculos cada vez más estrechos con los Países Bajos, sin perder nunca el lazo emocional con su tierra natal. Máxima nació el 17 de mayo de 1971 en Buenos Aires. Es hija de Jorge Horacio Zorreguieta —secretario de Agricultura durante la dictadura del general Videla— y de María del Carmen Cerruti. La Reina tiene dos hermanos, Martín y Juan; una hermana, Inés, fallecida en 2019; y tres hermanastras fruto del primer matrimonio de su padre: Dolores, María y Ángeles.
El abrazo de Máxima a sus orígenes
Mucho antes de convertirse en Reina de Holanda, Máxima encontraba en la Patagonia uno de los lugares más importantes de su vida familiar. Y todavía hoy, décadas después de abandonar Argentina, continúa regresando allí junto a Guillermo Alejandro y sus hijas en busca de intimidad, calma y reencuentro con sus raíces. La familia mantiene en su propiedad —desde 2009— una residencia cerca de Bariloche, bautizada como Pilpilcurá, un hogar inmerso en un profundo hábitat natural y alejado del foco mediático, que sirve como lugar de descanso cuando la Reina y su familia necesitan desconectar de la complejidad de la agenda institucional. Es en ese lugar donde la Reina mantiene vivas muchas de las costumbres argentinas con las que creció y fortalece el vínculo con su entorno más cercano.
Fue en una de esas visitas privadas cuando los Reyes y sus hijas fueron recibidos por María del Carmen Cerruti —madre de la Reina—, quien siempre se ha posicionado como una figura esencial dentro del núcleo familiar de Máxima. También es habitual que durante estas estancias se produzcan encuentros con sus hermanos, Martín y Juan, así como con parte de la extensa familia Zorreguieta, desvelando la gran complicidad existente, aunque siempre desde la máxima discreción. No obstante, estos encuentros no se vinculan únicamente a la tierra natal de la Reina. Fue en 2025 cuando Máxima se trasladó hasta Sevilla —la ciudad donde conoció a Guillermo Alejandro durante la Feria de Abril de 1999— y visitó la Feria en compañía de su madre. Una imagen que convirtió a madre e hija en máximas confidentes, aunque ahora el paso del tiempo se traduzca en "una situación dolorosa".
Es por ello que, a pesar de que Máxima vive integrada en la sociedad neerlandesa, nunca ha dejado sus raíces atrás, desvelándola en celebraciones íntimas o costumbres típicas —que en parte— recuerdan al origen familiar hoy más vivo que nunca. "Soy latina y seguiré siendo latina", confesó en una ocasión. Una frase que, todavía hoy, sigue definiendo a una Reina que jamás ha dejado atrás sus orígenes ni los lazos familiares que continúan sosteniéndola en los momentos más difíciles.









