La reina Máxima de los Países Bajos marca su agenda con un carácter social, desvelando una faceta más cercana y humana –quizá menos protocolaria–, que la ha situado en un parque junto a niños, llevándola a 'olvidar' su título de reina, como quien visita un lugar y se pone un delantal para convertir un acto oficial en toda una experiencia.
Sin tiara ni tacones: una reina cercana
El compromiso social de la reina continúa avanzando a gran escala. Situada en un centro comunitario en Ámsterdam, quien ha hecho de la norma una Máxima –a través de su reinado– ha protagonizado un encuentro marcado por la cercanía, en el que se ha puesto manos a la obra. Allí es donde, adaptándose al entorno del lugar, la reina se ha bajado de los tacones para visitar una sala de boxeo, recibiendo indicaciones, quizá, para conocer de primera mano cómo se ejercita este difícil deporte, en el que la fuerza es la principal aliada.
Asimismo, la madre de la princesa Amalia ha recorrido el centro comunitario, adentrándose con interés en cada uno de los ámbitos que forman parte del lugar, convirtiéndose en protagonista en la cocina, donde ha observado –como testigo en primera persona– la elaboración de una de las comidas del día, tratando de aprender todo lo posible de cada una de las técnicas de las cocineras, mientras la futura reina Amalia daba inicio como estudiante militar a medio tiempo en la Real Fuerza Aérea, como parte del programa Defensity College. Un nuevo gesto que conecta a madre e hija con funciones tan distintas como similares en lo que a sus objetivos se refiere, marcando –cada una de ellas– nuevos pasos en favor de la monarquía.
Unos gestos por parte de la reina que se vienen repitiendo de forma continuada, en parte porque tanto el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos como Máxima son la pareja protectora del Oranje Fonds –con un pequeño guiño a la dinastía Orange–, lo que les convierte en visitantes asiduos de este tipo de recintos que les permite conectar con cada uno de los presentes a través de sus historias.
Una agenda marcada por la cercanía
Un nuevo acto que la sitúa lejos de los emblemáticos salones —así como de los actos solemnes de la Familia Real—, consolidando una hoja de ruta que se traduce como una clave en su reinado, así como en su propia vida personal. Ella, nacida en Argentina y graduada en Economía por la Universidad Católica del país, reconoció la vulnerabilidad existente. "He oído historias fantásticas de hombres y mujeres que fueron capaces de aumentar sus ingresos, mandar a sus hijos a la escuela y mujeres que se hicieron económicamente independientes. Y de muchos jóvenes que han hecho de esto el trabajo de su vida. Ven la diferencia y les mueve la pasión. Pero, una vez más, no es el único camino", unas palabras que reconoció a ¡HOLA!, como Defensora Especial de las Naciones Unidas para la Salud Financiera.
Por lo que estos encuentros no solo exponen un proyecto institucional, sino ese más personal que se esconde tras la reina, visibilizando la posibilidad de la monarquía de adaptarse a nuevos tiempos, donde la cercanía y la empatía se posicionan como valores fundamentales. Una forma de reinar que, sin perder su propio glamour, conecta con las nuevas generaciones, redefiniendo el papel de la monarquía en la actualidad.










