La reina Máxima de los Países Bajos vuelve a ejercer con elegancia, sobriedad y estilo su papel como Defensora Especial del Secretario General de la ONU para la salud financiera, un papel que conecta de forma natural con sus raíces argentinas. Licenciada en Economía y con una sólida trayectoria en el sector financiero antes de convertirse en miembro de la Familia Orange-Nassue, la reina reafirma así una faceta que la consolida como una de las figuras más preparadas en esta materia dentro de la realeza europea.
Refuerza su papel internacional
El viaje de Máxima a Bruselas responde a uno de los pilares de su agenda institucional de la Reina, en la que ha mantenido una reunión con la Comisaria Europea de Servicios Financieros y de la Unión de Ahorros e Inversiones. Un encuentro con Maria Luís Albuquerque en el que ambas han puesto el foco en la salud financiera, dando continuidad a las reuniones previas —telemáticas— que la reina Máxima ha venido manteniendo desde su nombramiento como Defensora Especial del Secretario General de la ONU.
Todo ello forma parte del legado que la Reina viene desarrollando desde 2009, momento en el que, a través de sus propios conocimientos, dio sus primeros pasos en el ámbito internacional, desempeñando un papel clave como Asesora Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Inclusión Financiera para el Desarrollo (UNSGSA), consolidándose como una de las figuras más influyentes en este campo a nivel global, llevándola a empatizar con quienes le cuentan su historia. "Aunque nunca me he divorciado ni me he visto envuelta en enormes deudas, sí que he pasado por momentos financieros difíciles en mi vida. Lo siento por estas personas y realmente empatizo con ellos", reconoció en una entrevista a ¡HOLA!
Una serie de reconocimientos que ponen de relieve el pasado de Máxima de los Países Bajos, quien, cuando aún era una joven argentina, comenzó sus estudios —y se licenció— en Economía en la Universidad Católica del país. Unos estudios que combinó con su trabajo en Mercado Abierto, alcanzando, desde 1992 hasta 1995, un puesto en el Departamento de Ventas de Boston Securities, en Buenos Aires, que tiempo después la llevó hasta Nueva York para trabajar en el banco HSBC James. Posteriormente, trabajó en la empresa Dresdner Kleinwort Benson como vicepresidenta en el departamento de mercados emergentes, una trayectoria que hoy se traduce en una destacada proyección también en la Unión Europea, a través de cargos en los que, poco a poco, la princesa Amalia se va sumergiendo, siguiendo muy de cerca cada uno de los pasos de su madre, la reina Máxima.
Amalia, una futura reina en formación
Fue en el mes de septiembre de 2025 cuando la Casa Real sorprendió con la presencia de Máxima de los Países Bajos en Estados Unidos. Un viaje al que la princesa Amalia se trasladó por primera vez para cumplir con un nuevo papel institucional, convirtiéndose de esta forma en la fiel compañera de la reina Máxima. Madre e hija viajaron hasta Washington D. C. con motivo de la 80ª Asamblea General de la ONU, donde la Reina asistió en calidad de Defensora Especial del Secretario General para la Salud Financiera. Fue en ese momento cuando la princesa Amalia —y futura reina de los Países Bajos— la acompañó, dispuesta a seguir aprendiendo a través de su mejor guía, para asumir más responsabilidades como heredera al trono.
Un viaje que supuso todo un aprendizaje para la Princesa y, aunque en esta ocasión no se ha trasladado junto a su madre hasta la sede de la Unión Europea, todo apunta a que ha estado muy pendiente, tomando nota y observando cada uno de los gestos de su madre, días antes de cumplir un nuevo papel institucional de su agenda que la llevará hasta Ámsterdam.









