La infanta Cristina ha tomado la decisión de regresar a España definitivamente y establecer de nuevo su hogar en Barcelona. Ya no hay nada que la ate a Ginebra. Juan e Irene viven en Reino Unido; Miguel, en Madrid; Pablo, en la Ciudad Condal, y ha dado por finalizada su etapa laboral en la Fundación Aga Khan, donde se la considera un referente para el mundo de la cooperación.
Dejó Suiza a principios de año, tras llegar a un acuerdo con la AKDN, fundada por Karim Aga Khan IV, íntimo amigo del Rey Juan Carlos desde niños, y ahora ya solo trabaja para la Fundación La Caixa. No era el plan inicial, pero en los últimos años su vida ha cambiado muchísimo (empezando por su divorcio) y sintió que había llegado el momento de volver. Tras la muerte del líder de los ismaelitas, el año pasado, los hijos han entrado en una nueva dinámica, y ya no era su lugar. Fue en agosto de 2013 cuando la familia se mudó a la ciudad suiza para alejarse de Barcelona y del foco mediático en un momento muy complicado, pero, trece años después, esa etapa está completamente cerrada.
Nueva página
Desde que se quedó sola, pasaba cada vez más tiempo en España, y finalmente ha dado el paso. Ha cambiado el lago Leman y los Alpes por el Mediterráneo y los Pirineos. Es una nueva página en su país que abre con ilusión, porque va a estar más cerca de su familia y de sus amigos, aunque en Ginebra también deja a un buen número de personas muy queridas y leales.
Ya no hay nada que la ate a Suiza: sus hijos viven repartidos entre España y Reino Unido y ha dado por finalizada su etapa laboral en la Fundación Aga Khan
Compró la casa en 2024, en el mismo edificio donde vivieron cuando sus hijos eran pequeños, para tener un hogar donde poder hacer vida en familia. Es un piso de unos 300 metros, que adquirió por 1,8 millones de euros y una hipoteca a quince años, en Pedralbes. La última parte de la mudanza la hizo en marzo, como avanzó Vanitatis ("su futuro pasa por Londres, Lisboa o… Abu Dabi", y la Ciudad Condal sería su base), pero hubo cambios y, ahora, su vida está en Barcelona, aunque tiene la maleta siempre a mano.
Viaja mucho a Londres para ver a sus hijos; a Madrid para acompañar a su madre, especialmente desde la muerte de la princesa Irene, que ha sido muy dura para todos, y también a Abu Dabi para estar con el Rey don Juan Carlos, aunque ahora en verano menos, ya que pasa más tiempo en Europa. De hecho, regresa esta semana a Pontevedra para la cuarta serie de la liga (Trofeo Xacobeo). Es la última prueba antes de que el "Bribón" y "Titia" se desplacen, en julio, a Ginebra para disputar, en el lago Leman el campeonato de Europa, y no se la quiere perder.
En Mozambique
A los viajes familiares de doña Cristina hay que sumar los desplazamientos por trabajo como directora del Área Internacional de la Fundación La Caixa. Que nos conste, uno de los últimos fue a Maputo, Mozambique, el mes pasado. La hermana del Rey acudió con Josep María Coronas, director general de la fundación, al seminario "Sostenibilidad e innovación comunitaria: acciones filantrópicas para soluciones de desarrollo local".
Doña Cristina, que no piensa en rehacer su vida sentimental, ni tiene novio en Londres ni sale con un empresario "misterioso", como se ha dicho
Doña Cristina lleva casi 33 años vinculada a la La Caixa. Los que han pasado desde el 8 de octubre de 1993, aunque seguramente no fue hasta 1998 cuando encontró su sitio como coordinadora de programas de cooperación internacional para el Tercer Mundo. Desde entonces, especialmente en las dos últimas décadas, ha trabajado en más de 20 países de África, Latinoamérica y Asia, y ha ayudado a impulsar, desde el área internacional, el desarrollo socioeconómico sostenible y la mejora de la salud global en las poblaciones más vulnerables.
Madraza y la mejor "suegra"
Más allá del trabajo, la infanta es el corazón de la familia, y sus hijos, el centro de su mundo. Viven lejos unos de otros, pero no pueden estar más unidos. Es llamada diaria y también ayuda mucho tener un grupo de WhatsApp familiar en el que se habla de todo. Y, por supuesto, Iñaki Urdangarin está incluido. Al igual que su exmarido, está muy orgullosa de los cuatro, porque son unos chicos estupendos, buenos y con valores, y siempre está ahí para ellos. Y a ellos les encanta pasar tiempo con su madre. Aunque, entre trabajos y estudios, no es fácil encontrar una semana en la que puedan coincidir todos, incluidas las parejas de Juan, Pablo y Miguel.
Johanna Zott, estudiante de Medicina, es una más en el club Urdangarin-Borbón y todos están convencidos de que su noviazgo con Pablo seguirá e irá a más, después de tres años de relación. Olympia Beracasa y Miguel llevan menos tiempo, pero ya viven juntos. En cuanto a Juan, su noviazgo va viento en popa: Sophia Khan conoció a doña Cristina en otoño, días antes de que ¡HOLA! descubriera su noviazgo durante un viaje de trabajo a Londres, y entró oficialmente en la familia a principios de este año. Fecha en la que fue presentada a los abuelos maternos de su novio, don Juan Carlos y doña Sofía; a doña Elena, y a sus hijos.
Como avanzamos, pasaron las Navidades separados: la joven Khan, en Canadá, y el hijo de la infanta Cristina, en España, pero, con la entrada del año, se reunieron en Emiratos para celebrar el 88 cumpleaños de don Juan Carlos, el 5 de enero. Asimismo, unas semanas después, la pareja viajó a Madrid para encontrarse con la Reina Sofía, que también está encantada con todas sus "nietas" políticas.
Un cumpleaños sin fiesta
Las tres han encajado a la perfección en la familia —la infanta las califica como fantásticas— y, siempre que les es posible, se apuntan a todos los planes. El último, el 21 aniversario de Irene (5 de junio) y el de la infanta (13 de junio) que, al ser tan seguidos, siempre intentan celebrar juntas… aunque sin fiestas.
Tiene una relación maravillosa con las novias de sus hijos, que ya son parte de la familia, incluida Sophia Khan, que también ha sido presentada a la Reina Sofía, en Madrid
A doña Cristina lo que de verdad le hace ilusión es viajar con sus hijos, pasar tiempo en familia y vivir aventuras juntos. Por eso, todos los años, a principios de junio, organiza un viaje. En 2024, estuvieron en Creta; en 2025, viajaron a Cabo Verde, para darse un baño de naturaleza y autenticidad, y este año también han repetido fórmula en un destino secreto.
El día a día
Su vida ha dado un giro, pero no su día a día. Madruga, hace deporte, lee (mucho), hace planes con amigas y también disfruta de su soledad. Ahora todo está bien y la infanta no piensa en rehacer su vida sentimental. No tiene novio en Londres, como se ha dicho, ni relación con un empresario de origen inglés, al que se ha calificado de "misterioso". En este sentido, nada ha cambiado. Su entorno ya nos contaba hace tiempo que su mundo se centra en sus hijos, su familia y su trabajo.
Juan, Pablo, Miguel e Irene son su prioridad. Ya vuelan solos, con 27, 25, 24 y 21 años que tienen, pero no pierde detalle y se implica en sus vidas, aunque con límites. Quiere que se labren una carrera con responsabilidad, pero también que sean libres y aprendan de la vida.
Juan trabaja en la E1 Series, el campeonato mundial de lanchas motoras eléctricas fundado por Alejandro Agag. Pablo, que se ha mudado con doña Cristina al nuevo piso, concilia su carrera deportiva comojugador del equipo de balonmano Fraikin BM Granollers con el último año de carrera de Sport Management. Miguel vive en Madrid y trabaja en un fondo para la creación de espacios sostenibles para la ciencia y la innovación. En cuanto a Irene, cursa el segundo año de Gestión de Eventos en una universidad de Oxford y está feliz. Se abre una nueva etapa para todos, pero especialmente para la hermana del Rey. Tras completar un viaje muy difícil, Barcelona vuelve a ser un refugio estable y cálido. Doña Cristina es una infanta sin cuentas pendientes con el pasado que mira firmemente hacia el futuro.
















