Mary de Dinamarca ya va dejando su impronta en el joyero real. Buen ejemplo de ello nos lo ofreció hace tan solo unos días durante la cena de gala por el 80 cumpleaños del rey Carlos Gustavo de Suecia en el Palacio Real de Estocolmo. El acto central de la jornada, que se convirtió en un auténtico desfile de tiaras y joyas con representantes de varias Casas Reales, entre ellos la reina Sofía, Felipe y Matilde de Bélgica; Harald y Sonia de Noruega; Federico y Mary de Dinamarca; los reyes de Tailandia o Beatriz de Holanda, entre otros, se convirtió en uno de los grandes acontecimientos de la temporada.
Como la reina Mary tiene algunas joyas 'prohibidas', es decir, solo se pueden usar dentro de Dinamarca y no pueden salir del país, se las ingenió para 'estrenar' diadema o, más bien, para reciclar otra pieza para poder usarla sobre la cabeza. En los últimos dos años, Mary ha estrenado dos nuevas tiaras elaboradas a partir de otras piezas de la colección real danesa. En la corte danesa deslumbró con una delicada joya creada a partir de una pulsera de diamantes del siglo XIX y que su suegra, la reina Margarita, llevó como choker hace décadas y con el que posa en uno de sus innumerables retratos oficiales.
La joya en cuestión con la que coronó su estilismo de inspiración oriental fue el brazalete del Fondo Difuciario de Activos Fijos de la Familia Real danesa. Mary ha sido la primera en estrenarla como diadema, mostrando así su capacidad de innovar y de sorprender sin necesidad de estrenar. En origen, esta pulsera fue un regalo de bodas de Óscar I y la reina Josefina de Suecia a la futura reina Luisa de Suecia, con motivo de sus nupcias con Carlos XV, el 19 de junio de 1850. Con el devenir de los años la pieza pasó a manos de su única hija viva, la futura reina Lovisa de Dinamarca, esposa de Federico VIII, quien la entregó a la Familia Real a través de la organización fundada por ella misma, en la que las piezas no pueden venderse ni regalarse, y solo pueden ser usadas por la Reina en activo de los daneses.
No es la primera vez que la reina Mary le da una vuelta de tuerca al joyero real. En diciembre de 2024, casi un año después de la proclamación como Rey de Federico X, estrenó la tiara de diamantes Rose Stone, una nueva pieza que creó a partir de un cinturón de diamantes de talla rosa que no se había utilizado La Casa Real compartió el paso a paso del proceso de creación en el que Mary estuvo muy implicada y que fue una forma de devolver a dar esplendor a un conjunto que rara vez se había usado. El resultado fue una diadema de tipo bandeau de una sola fila de diamantes para montar sobre la cabeza.
En marzo de 2025 sorprendió en el viaje de Estado a Finlandia en el que acompañó a su marido al lucir una diadema de oro de estilo medieval a juego con pulsera, pendientes y broche, un aderezo que había estado 140 años sin lucirse. Nuevamente, Mary supo cómo estrenar una diadema y poder sacarla del país.
Hay que recordar que las grandes joyas de la Corona danesa no pueden sacarse fuera del país. Entre estas piezas se encuentra el aderezo de esmeraldas, un conjunto soberbio y seguramente el más representativo de las reinas danesas, cuyo origen se remonta a 1840, con motivo de las bodas de plata de los reyes Cristian VIII y Carolina Amalia. Joyas que, al pertenecer al Estado, deben permanecer siempre dentro de la frontera de Dinamarca, lo que imposibilita que la Reina las lleve al extranjero









