La Familia Real de Uganda se encuentra sumergida en un profundo luto tras el fallecimiento del rey Oyo Rukidi IV. Un momento de máxima tristeza para los miembros de la dinastía que se ha puesto de relieve con las desoladoras imágenes de la Reina Madre, tras ver llegar el cuerpo de su hijo al aeropuerto de Uganda, envuelto en la bandera del país y con toda la solemnidad que requiere el llamativo acto. Se trata de uno de los reyes más desconocidos del mundo, aunque eso no evita pensar en el difícil momento que atraviesa la realeza del país, que además de la tristeza se sumerge en la incógnita sobre quién sucederá en el trono al monarca, quien no estaba casado aunque tenía un hijo oculto. Nunca nadie ha sabido de él, y se espera que sea en los próximos meses cuando se revele su identidad como nuevo soberano del país.
El traslado del féretro al aeropuerto del país
Envuelto en la bandera del reino, respondiendo a la historia del país, llegaba el cuerpo del reconocido monarca más joven del mundo. Jefe de una de las monarquías esenciales de África, con una influencia política aunque sin una responsabilidad dinástica comparable a otras monarquías del continente como Marruecos, Esuatini o Lesoto. Un fin de un histórico reinado marcado por la tristeza de quienes le han acompañado durante la historia de su vida, atribuida especialmente a la tristeza y la tragedia. Su reinado se consolidó a la edad de tres años, momento en el que su padre murió a consecuencia de un ataque cardíaco en 1995, aunque atrayendo sobre sí mismo el poder político al cumplir la mayoría de edad, alcanzada en el año 2010. Ahora, el mundo se despide de quien había logrado hacerse un hueco en la historia, y el respeto de un país que ahora se traduce en las lágrimas de la Reina Madre, así como de las princesas del reino.
Fue el primer ministro del país el encargado de anunciar el fallecimiento del monarca a través de un doloroso comunicado: "Ha sido una pérdida inconmensurable para la familia real, el pueblo de Tooro y Uganda", rezaba el comunicado. Ahora, tras la muerte del monarca y la llegada de sus restos mortales, se abre una de las grandes incógnitas aún no desveladas. Y es que, en estos momentos, existe un vacío sobre el trono del monarca, pues no se le conocen herederos, aunque eso no significa que no los haya. El rey de Uganda no estaba casado ni tampoco se le conocía esposa, por lo que las dudas en torno a la sucesión siguen creciendo. Sin embargo, según ha hecho saber el primer ministro en el mencionado comunicado, deja un príncipe heredero que se convertirá en el próximo rey del país, aunque desconociéndose aún la identidad del mismo, siguiendo la tradición explícita del reino. "Su Majestad deja como heredero a un príncipe, cuya identidad se dará a conocer formalmente en el momento oportuno, de acuerdo con las tradiciones y costumbres del reino de Tooro", detalló el primer ministro del país.
Han sido estas imágenes las que han traído de actualidad la vida del fallecido monarca, quien a consecuencia de un cáncer murió el pasado mes de agosto. Oyo Rukidi IV asumió el trono en 1995 bajo una regencia —integrada por la reina madre— hasta su coronación oficial al cumplir los 18 años.
Muy respetado por su pueblo, el joven monarca promovió el empoderamiento juvenil, la educación, la conservación ambiental y la concienciación sobre el VIH/SIDA. Tras su fallecimiento, importantes instituciones tradicionales como los reinos de Buganda y Rwenzururu expresaron sus condolencias, calificándolo como una figura de gran valor para todo el país.








