Neurodesarrollo

Mamen Horno y María Gómez, psicóloga y pedagoga, sobre niños con altas capacidades y autistas a la vez: "Son muy creativos, con respuestas sorprendentes y un humor muy especial"


Que un niño tenga esta doble excepcionalidad no significa que cumpla con todas las características de ambas neurodivergencias, sino que suele presentar un perfil específico y complejo


Niño con gafas© Getty Images
30 de marzo de 2026 a las 7:33 CEST

Si ya es, en ocasiones, complicado detectar las altas capacidades en un niño o una niña, si esta neurodivergencia no viene sola, sino acompañada de otra, como el autismo, lo es mucho más. Y detectarlo a tiempo es clave para garantizar el bienestar emocional de estos niños. Aún así, aún cuando esa doble excepcionalidad se ha detectado a tiempo, estos pequeños y sus familias deben hacer frente a numerosos clichés en torno a ellos y a una sociedad y a una manera de ver el mundo que no suele adaptarse a ellos, tal y como nos explican Mamen Horno Chéliz, psicóloga, profesora de Lingüística en la Universidad de Zaragoza y doctora, y María Gómez González, maestra de Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje, experta en autismo, que además tiene esta doble excepcionalidad de la que hablamos.

Hemos entrevistado a las dos especialistas, que han escrito juntas el libro Una comunicación diferente. Altas capacidades y autismo, una explicación sin mitos ni estereotipos (Plataforma Editorial), y nos aclaran cuáles son las características y las necesidades más comunes en estos niños, haciendo especial hincapié en su manera de comunicarse y de interaccionar con su entorno.

Ocurre algo curioso: ni se ve a estos niños "suficientemente inteligentes" para plantearse la posibilidad de altas capacidades, ni tampoco "suficientemente autistas" para pensar en esa posibilidad.

Mamen Horno Chéliz, psicóloga y doctora, y María Gómez González, pedagoga terapéutica y experta en autismo

¿Qué características presenta un niño con doble excepcionalidad de altas capacidades y autismo?

Es difícil contestar brevemente a esta pregunta porque las características a observar van a depender enormemente de cada niño o niña, de su temperamento, personalidad, entorno, apoyo por parte de sus figuras de referencia, etc y es complicado compartimentar ciertas características que ni siquiera la evidencia científica tiene totalmente claro. Podemos decir que lo primero que llama la atención es que son niños muy despiertos desde muy pequeños. Pueden ser niños considerados en un inicio “de alta demanda”, con notable sensibilidad al entorno y elevada reactividad ante estímulos.

Tienen una gran curiosidad por el mundo y un pensamiento profundo, poco común para su edad. Suelen hacer muchas preguntas y no se contentan con una respuesta superficial, por lo que a veces pueden ser muy insistentes. Además, tienden a entender el lenguaje de un modo muy literal, lo que conlleva no pocos malentendidos. Otro rasgo sobresaliente es que son muy creativos, con respuestas sorprendentes y un humor muy especial. Pueden interesarse desde muy pequeños por los libros y en ocasiones aprenden la mecánica de la lectura sin ayuda. Por otro lado, presentan retos para entender la intención comunicativa, por lo que en clase pueden malinterpretar algunos enunciados y no saber bien qué se espera de ellos.

En cuanto a su relación con los otros, se suelen entretener solos y en cualquier caso prefieren la compañía de las personas mayores o de los niños más pequeños, antes que con sus pares. Tienen un alto sentido de la justicia y tienden a ser muy responsables. Por otro lado, no destacan normalmente por sus cualidades deportivas porque pueden tener retos en la motricidad en general (comenzar la marcha tarde, puede que no presenten gateo), tienen dificultades con los cambios y con determinados estímulos sensoriales (luces, ruidos, etiquetas…). 

¿Pueden las altas capacidades enmascarar al autismo, y viceversa?

Sí, las personas doblemente excepcionales con altas capacidades y autismo (2eA) muchas veces quedan fuera del alcance de los diagnósticos, porque su perfil no está previsto. Lo habitual es que, por ejemplo, en los test de inteligencia, los resultados sean confusos, aparentemente contradictorios, con diferencias signiticativas entre las diferentes puntuaciones. Necesitamos herramientas más sofisticadas, que permitan ver esta realidad más compleja.

Como solemos decir, ser doblemente excepcional no significa tener todas las características de ambos neurotipos, sino presentar un perfil específico, distinto y complejo. Aquí también impacta que la sociedad tiene un estereotipo de ambas realidades y los perfiles doblemente excepcionales no encajan en ninguno. Ocurre algo curioso: ni se ve a estos niños "suficientemente inteligentes" para plantearse la posibilidad de altas capacidades, ni tampoco "suficientemente autistas" para pensar en esa posibilidad. Como resultado, en muchas ocasiones, sobre todo en perfiles de niñas, acaban sin ser identificados hasta que acuden a un profesional que sabe ver más allá. 

María Gómez González, maestra de Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje, experta en autismo© María Gómez González
María Gómez González, maestra de Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje, experta en autismo

¿Qué retos tienen estos niños que aquellos que son neurotípicos no suelen tener que afrontar?

El principal problema al que se enfrentan no nace de ellos, sino que es la falta de formación e información de los adultos de referencia en particular y de toda la sociedad en general. Los niños 2eA tienen diferencias en la percepción, en la atención y en la memoria, entre otros aspectos. Sin embargo, por ejemplo, las aulas en las que aprenden y la metodología con las que se les enseña no tienen en cuenta sus diferencias.

Además, esta falta de (in)formación hace que se les malinterprete de forma habitual y que no se pueda ver realmente aquello que necesitan. Lo que son preguntas honestas se interpretan como actitud disruptiva y voluntad de retar a los adultos. Por otra parte, ante su gran capacidad para afrontar determinados retos, no se entienden las dificultades que pueden tener en la gestión del día a día, por lo que se suele sospechar que es falta de voluntad, mal carácter, etc, con la sensación de poca valía que esto deja en la persona. Quizá su mayor reto no dependa de ellos y sea que se entienda que su manera de ser y estar en el mundo es tan válida y valiosa como cualquier otra.  

Las familias van a tener que luchar constantemente con este "no es para tanto", cuando ellas saben que para su hijo o hija sí lo es.

Mamen Horno Chéliz, psicóloga y doctora, y María Gómez González, pedagoga terapéutica y experta en autismo

¿Cuáles son sus fortalezas?

Las personas 2eA procesan la información de un modo mucho más profundo y, si les interesa, pueden concentrar su atención durante mucho tiempo en un asunto. Además, encuentran soluciones inesperadas a los problemas (como se suele decir, son especialistas en pensar “fuera de la caja”), perciben mejor los detalles, son brillantes sacando patrones y tienen una excelente memoria. Pero quizá lo que más llama la atención es su creatividad. 

Uno de los retos que muchos niños con esta doble excepcionalidad (y otros muchos con otras neurodivergencias) presentan es la dificultad para hacer amigos. ¿Por qué?

La amistad es un pequeño milagro que surge cuando dos personas vibran en las mismas frecuencias. Dado que los niños doblemente excepcionales son diferentes a la población típica, lo normal es que, aunque haya respeto o incluso cariño (en el mejor de los escenarios), no exista la identificación necesaria para que podamos hablar de amistad. Las personas 2eA pueden llegar a tener muchos conocidos, sin que haya una relación de intimidad, porque para ser amigos es necesario ver el mundo de forma similar y coincidir suficientemente en gustos y aficiones.

La respuesta a esto creemos que es fomentar el encuentro con otras personas neurodivergentes. Es muy posible que en el entorno adecuado las dificultades desaparezcan porque encuentren personas con quienes se sientan identificados y puedan ser ellos mismos, sin tener que intentar encajar de manera continua como puede pasarles en otros contextos. 

En el libro decís que "sea o no sociable, hay algo que los separa de sus iguales". ¿Cómo se manifiesta esa diferencia a la hora de relacionarse con otros niños y niñas de su edad?

La diferencia principal es que esa conexión con otros niños neurotípicos no va a darse de la misma manera que se va a dar entre niños doblemente excepcionales y esto es "lo que les separa de sus iguales". Claro que pueden sentirse aceptados en un grupo, pero la sincronización de ondas cerebrales de la que hablamos en el libro se da en personas que perciben y procesan la realidad de manera similar. Por eso insistimos en la necesidad de que se busquen entornos en los que puedan encontrar personas con su misma percepción del mundo, o sus mismos intereses. Para un niño doblemente excepcional no es necesario tener un grupo de amigos muy numeroso, pero es importante que encuentre al menos una o dos personas con las que conectar. La experiencia de vida es muy distinta cuando la sensación de pertenencia, que es vital, se da.

Mamen Horno Chéliz, psicóloga, profesora de Lingüística en la Universidad de Zaragoza y doctora© Mamen Horno Chéliz
Mamen Horno Chéliz, psicóloga, profesora de Lingüística en la Universidad de Zaragoza y doctora

El título de vuestro libro habla de "comunicación diferente". ¿Por qué? ¿De qué manera se comunican estos niños para considerar que es diferente?

Creo que la diferencia más importante es que el objetivo de comunicarse con lenguaje para las personas 2eA es transmitir información. No se busca ni socializar por socializar, ni pasar el tiempo hablando por hablar, ni acompañar con palabras vacías, porque todo eso se puede hacer en silencio, compartiendo intereses o simplemente espacio. Esta diferencia profunda sobre lo que significa comunicar lo cambia todo, porque desde la perspectiva de un niño 2eA, la charla social no tiene sentido. Las conversaciones tienden a ser profundas (intensas), con abundante información o reflexiones sobre algún tema que sea de su interés.

La otra gran diferencia es un compromiso profundo, ético, con la verdad. La honestidad les lleva a ser precisos y a dar información concreta y detallada sobre todo aquello que les preguntan. Los detalles son fundamentales y de ahí ese lenguaje específico (incluso técnico) desde bien jóvenes (que en ocasiones se ve desde fuera como lenguaje pedante). No es que no sepan mentir, pero si el objetivo de la comunicación es transmitir información, la mentira es vista como algo profundamente negativo.

Por último, añadiría que su atención está centrada casi en exclusiva en el lenguaje oral. Se tiende a obviar todo aquello que acompaña a las palabras (los gestos, la expresión de la cara, la distancia interpersonal, etc.) y a creer en la verdad de lo que se dice expresamente. Esto puede resultar muy problemático (e incluso peligroso) en un mundo como el nuestro.

Para un niño doblemente excepcional no es necesario tener un grupo de amigos muy numeroso, pero es importante que encuentre al menos una o dos personas con las que conectar.

Mamen Horno Chéliz, psicóloga y doctora, y María Gómez González, pedagoga terapéutica y experta en autismo

¿La doble excepcionalidad de altas capacidades y autismo implica sufrimiento desde edades tempranas?

La doble excepcionalidad no implica sufrimiento por sí misma, y quizá esta sea una de las ideas que sería importante ir desmontando para que las familias lleguen a esta realidad desde otro lugar. Nadie dice que vivir en un mundo hecho para otros sea fácil, eso sería romantizar la realidad, pero el sufrimiento no nace de la persona, de sus características, sino de cómo estas son vistas, atendidas, respetadas y cuidadas o no lo son. El problema es que eso pone el foco en la sociedad, en el sistema educativo, en las familias y en abordar esta situación viéndola desde otro prisma. Cuando un niño crece sintiendo que es valioso siendo quien es y que, además, se le quiere así, tal y como es, sin exigirle que encaje en un molde que no le pertenece, aunque existan situaciones complicadas, se vivirán de una manera distinta.

Por otro lado, cuando vemos las necesidades reales de nuestros hijos e hijas necesitamos cuestionarnos qué tiene que cambiar, en mayor o menor medida, para garantizarles ese bienestar. La paternidad de un hijo doblemente excepcional supone un reto en la medida en que tienes que lidiar con un sistema que no acompaña ni cuida la diferencia. Pero esa lucha nunca debería pasar por que los niños doblemente excepcionales tengan que dejar de ser quienes son. No es fácil, ni las familias pueden solas, pero cualquier pequeño cambio que estas hagan, puede marcar la diferencia en su vida. 

Una comunicación diferente, de Mamen Horno y María Gómez (Plataforma Editorial)© Plataforma Editorial
Una comunicación diferente, de Mamen Horno y María Gómez (Plataforma Editorial)

¿Qué pueden hacer los padres para evitar ese sufrimiento en sus hijos?

Una de las cosas más importantes que pueden hacer es entender y respetar las necesidades de sus hijos y acompañarles dándoles seguridad, algo difícil en una sociedad que no valora, en general, la importancia de la infancia. Esto no va a ser cómodo, porque supone romper con lo establecido y suele ser criticado. Por ejemplo, si una familia respeta, porque sabe fehacientemente que es necesario, que su hijo o hija necesite un periodo de adaptación más largo para, simplemente, poder acudir a una extraescolar; si piden estar presentes, ofrecer anticipación o poder hacer un acercamiento gradual para lograr el éxito final, es muy posible que se encuentre con un tremendo juicio externo donde se les dice que sobreprotegen o no ponen límites.

Probablemente les repitan que tienen que obligar a su hijo a hacer lo mismo que hace el resto porque "no es para tanto". Las familias van a tener que luchar constantemente con este "no es para tanto", cuando ellas saben que para su hijo o hija sí lo es. No es fácil. Pero es crucial, porque este acompañamiento va a permitir, no solo que su infancia sea un lugar mucho más seguro y tranquilo, sino que ese niño, cuando se convierta en adulto, sepa que lo que a él le afecta sí es para tanto y sí es legítimo, aunque no le pase al resto y de este modo pueda poner límites. No hay mejor regalo que una salud mental sana.

¿Cómo tener un desarrollo emocional pleno en la infancia cuando existe una neurodivergencia?

Para muchos niños neurodivergentes el mundo emocional puede representar un reto importante. Por un lado, porque algunos no acaban de ser conscientes de las emociones que sienten; por otro, porque el mundo emocional en estos niños es diferente al de otros niños (las emociones son más intensas y los ciclos más cortos), lo que provoca en muchas ocasiones retos con la frustración y más necesidad de regulación, cuyas estrategias también se aprenden.

Para atender todo esto es muy necesario que las familias se formen. Solo así conseguirán ayudar a sus hijos e hijas a entender lo que están sintiendo, aceptar sus emociones, regularlas y actuar en consecuencia. Todas estas habilidades, que se pueden adquirir siendo niños, serán esenciales para su vida adulta.